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Los abogados de la querella argentina contra el franquismo denunciarán a Israel por crímenes de lesa humanidad

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Carlos Slepoy (i)

Carlos Slepoy (i)

Un grupo de abogados argentinos, entre los que se encuentran Carlos Slepoy y Beinusz Smukler, trabajan en la redacción de un texto que será la base argumental y jurídica de una querella contra los responsables del Gobierno israelí por “los crímenes contra la Humanidad que se están cometiendo en la Franja de Gaza”. Esta querella, que se presentará próximamente ante los Juzgados Federales de Buenos Aires, se une a una denuncia presentada, hace una semana, en la provincia de Córdoba. No es la primera vez que este grupo de abogados afronta una querella de estas características, ya que algunos de los letrados implicados forman parte del grupo de juristas querellantes argentinos contra los crímenes del franquismo.

Slepoy señala que, en virtud a la gravedad de los hechos, se solicitará la orden de captura internacional para varios altos cargos políticos y militares israelíes, entre los que se encontrarían el presidente Netanyahu, los ministros Lieberman (Asuntos Exteriores) y Yaloon (Defensa), el jefe del Ejército, general Benny Gantz y «el vicepresidente del Parlamento e ideólogo del plan de exterminio en Gaza, Moshe Feiglin». El abogado asegura que la admisión a trámite de la querella no sólo sería “un elemento eficaz de denuncia internacional” sino, también, un gesto de apoyo hacia los palestinos que “podrán ver que desde diversos lugares del mundo se pide justicia”.

Según los letrados, las excusas esgrimidas por Israel para atacar el territorio palestino son inadmisibles no sólo por la absoluta falta de proporción entre las víctimas de los crímenes cometidos en las sucesivas masacres y las resultantes de los ataques infligidos desde el área palestina. “Los ataques son cien veces mayores y se omite la realidad de la violación permanente de los derechos del pueblo palestino. Se alude al Holocausto para justificar la acción militar y eso, a mí, que soy argentino, de origen tanto español como judío, me causa una profunda vergüenza”.

«A pesar del inenarrable espectáculo del asesinato y la mutilación de los miles de niños, mujeres, ancianos y familias completas; de la destrucción planificada de barrios enteros; de los hospitales y escuelas bombardeados; de las infraestructuras fundamentales destruidas conscientemente; de los millares de desplazados, se intenta justificar lo injustificable con el argumento de que los terroristas palestinos son los responsables», escribió el abogado recientemente en un medio de comunicación argentino.

En este sentido, la estrategia, adelanta el abogado, es “unir en la querella a víctimas palestinas y también a judíos que abominan de estos crímenes porque creemos que hay que proteger a los palestinos y, también, apoyar a los judíos que creen firmemente en la paz y en la convivencia pacífica en dos estados”. El texto también contará con el apoyo de asociaciones de derechos humanos argentinas y grupos de juristas del país, “tal como se hizo en el caso de la querella contra los represores franquistas”.

“Queremos interponer esta querella y lo hacemos porque, manifiestamente, los actos que se han cometido en Gaza son crímenes internacionales que son a su vez el último episodio, y no será el último de una larga historia de violaciones de los Derechos Humanos en la región y sabemos que no va a intervenir la Corte Penal Internacional, ni se va a crear ningún tribunal internacional ad hoc (especial para el caso) para investigar los hechos”, comentó el abogado. Según Slepoy, la no adhesión de Estados Unidos e Israel al Tratado de Roma y el no reconocimiento de Palestina como un estado, impide el uso de estos mecanismos internacionales. “Dada la enorme influencia de estos dos países implicados en el conflicto, que impide la condena internacional de los crímenes cometidos por Israel, tampoco cabe esperar ninguna iniciativa internacional para investigar y juzgar”.

Dados estos antecedentes, sostiene también el abogado de las víctimas del franquismo ante la Justicia argentina, “la única salida posible es la interposición de querellas en juzgados nacionales en aplicación del principio de Justicia Universal. Nuestra pretensión es que se presente aquí y que la iniciativa se extienda a otros países de América Latina, en cumplimiento de las resoluciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que instan a los países de América a ejercer la jurisdicción universal”.

 Un resquicio para iniciar acciones desde España

Pese a la reforma del marco legislativo que, de la mano del Gobierno del PP, dejó sin efecto el principio de Jurisdicción Universal en España, Slepoy asegura que los tribunales españoles están obligados a investigar estos hechos . “Estos delitos pueden ser considerados crímenes de guerra y España está obligada, por los Convenciones de Ginebra – que establecen el principio de justicia universal – a intervenir en casos de esta naturaleza”. Para ejemplificar este extremo, el letrado argentino afincado en España aludió a la “ejemplar” decisión del juez Pedraz en relación al caso del asesinato del periodista José Couso.

“Nuestra intención es que extiendan querellas de esta naturaleza, por lo que iniciaremos una campaña de contactos con abogados y asociaciones de defensa de los Derechos Humanos para que se articulen otras querellas similares ante los tribunales de justicia de distintos países”, adelantó el abogado.

Fuente: El diario.es

Saca a Israel la Tarjeta Roja: Israel no puede albergar la Eurocopa de fútbol 2020 #RedCardIsrael

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Solidaridad con Palestina y carteles de boicot a Israel en Bilbao en un partido contra el Hapoel.

Solidaridad con Palestina y carteles de boicot a Israel en Bilbao en un partido contra el Hapoel.

ACTÚA: Dile a la UEFA que muestre la Tarjeta Roja a Israel

Israel ha lanzado una guerra contra el fútbol en Palestina: los futbolistas han sido asesinados, estadios bombardeados y se ha negado el permiso a los jugadores para viajar a los partidos.

Entre los muertos en la reciente masacre de Israel están Ahmad Muhammad al-Qatar y Uday Caber, dos jugadores de fútbol de 19 años de edad en el inicio de sus carreras.

Israel espera ser anfitrión de la UEFA 2020 en Jerusalén. Sin embargo, Israel continúa ocupando brutalmente Jerusalén Este, que es reconocido internacionalmente como territorio palestino. El gobierno israelí anunció recientemente 2.220 asentamientos en Jerusalén Este como parte de su continua limpieza étnica de palestinos en la ciudad.

Como ha explicado una carta escrita por equipos deportivos palestinos y organizaciones de la sociedad civil y enviada al presidente de la UEFA Michel Platini: “Con la concesión a la Asociación de Fútbol de Israel del privilegio de acoger en Jerusalén los juegos de 2020, la UEFA estaría enviando un mensaje moralmente preocupante de aprobación —o incluso de recompensa— por las graves violaciones de Israel de los derechos humanos en Gaza, Jerusalén Este y en otros lugares”.

Dile a Platini que la UEFA debe excluir a Israel de la licitación cuando se reúna para decidir quien será el anfitrión de los juegos de la UEFA 2020 el 19 de septiembre.

#RedCardIsrael
Firmar la petición en http://www.bdsmovement.net/redcardisrael.

Fuente: http://boicotisrael.net/bds/tarjeta-roja-israel-eurocopa-2020-redcardisrael/

Tres vías para que Israel responda por sus crímenes ante la justicia

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52478Palestinos sentados en una tienda de campaña, junto a las ruinas de sus casas destruidas en Beit Lahiya, Franja de Gaza, 11/08/14. (Foto: Reuters / Suhaib Salem)

Desde que las primeras bombas israelíes destruyeron casas palestinas en el reciente ataque militar contra Gaza, numerosos grupos de derechos humanos han acusado a Israel de crímenes de guerra.

Human Rights Watch, por ejemplo, ha documentado testimonios de civiles palestinos que fueron atacados y asesinados cuando huían de Juzáa, un pueblo cercano a la valla de separación israelí. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha puesto en marcha una investigación que examinará las alegaciones de crímenes de guerra contra ambas partes.

Pero la gran pregunta es si los soldados o jefes militares israelíes responsables de los presuntos delitos serán llevados ante los tribunales. Esto no es probable que suceda en el sistema judicial israelí. Las solicitudes de indemnizaciones no suelen prosperar en los tribunales civiles israelíes. El ejército israelí no investiga alegaciones concretas de crímenes de guerra, pero según el grupo israelí de derechos humanos B’Tselem, “no existe actualmente en Israel ningún organismo oficial capaz de llevar a cabo investigaciones independientes de presuntas violaciones del derecho humanitario internacional”. Tras la agresión israelí de 2009 contra Gaza, solo fueron condenados por crímenes de guerra cuatro soldados, siendo la pena más dura siete meses de cárcel por el robo de tarjetas de crédito.

Si bien las perspectivas de que los criminales sean juzgados son escasas, hay tres vías distintas que los palestinos y sus simpatizantes pueden ensayar para obtener justicia. Son las siguientes.

La Corte Penal Internacional

Esta es la principal opción para los palestinos, a pesar de que la Autoridad Palestina (AP) se haya resistido a utilizarla desde que, en 2012, obtuvo el estatus de estado observador en la ONU. Ese estatus ofrece al estado observador el poder de dar a la Corte Penal Internacional (CPI) jurisdicción sobre los crímenes cometidos en territorio palestino. (Antes de la votación de la ONU, la CPI anunció que no tenía jurisdicción sobre los delitos cometidos en territorio palestino porque no podía decidir si Palestina era o no un estado.) Los palestinos no han ejercido ese poder todavía. Estados Unidos e Israel se han opuesto enérgicamente a la posibilidad de que la AP se una al Estatuto de Roma, el tratado por el que se creó la CPI. Este tribunal fue creado en 2002 para juzgar a personas responsables de delitos graves contra el derecho internacional.

Los palestinos han comenzado a dar pasos lentamente hacia la firmado del citado tratado. Como ha señalado Allison Deger, de Mondoweiss, las autoridades palestinas han escrito cartas para adherirse al Estatuto de Roma. Además, también pueden presentar una declaración que solicite la jurisdicción de la CPI, una iniciativa que fracasó anteriormente porque Palestina no tenía todavía el estatus de estado. Hamas ha expresado su apoyo a la adhesión al Estatuto de Roma, a pesar de que sus lanzamientos de cohetes contra los israelíes también podrían ser investigados.

Si los palestinos deciden firmar el Estatuto de Roma, Abas podría pedir una investigación sobre los crímenes cometidos en Gaza. Eso podría desencadenar una reacción de EEUU e Israel, que podría implicar la interrupción de la ayuda económica a la Autoridad Palestina.

Otra opción sería que el Consejo de Seguridad de la ONU remitiera el caso a la Corte Penal Internacional, tal y como fue sugerido por el Informe Goldstone. Pero puesto que EEUU tiene poder de veto en el consejo, esa vía está condenada al fracaso.

Justicia universal

Este principio, inaugurado con los juicios de Nüremberg, sostiene que un estado tiene jurisdicción sobre los delitos más graves en virtud del derecho internacional. Entre estos delitos figuran los crímenes de guerra, genocidio, tortura y crímenes contra la humanidad. Muchos estados tienen leyes que establecen la jurisdicción universal. Figuras como el dictador chileno Augusto Pinochet han sido detenidas y procesadas en base a este principio. Pero en muchos casos, consideraciones políticas y cuestiones legales han impedido el ejercicio de la justicia universal.

Cualquier estado que tenga leyes que autoricen la jurisdicción universal podría, en principio, iniciar un caso contra los soldados u oficiales israelíes presuntamente responsables de aquellos delitos en la reciente ofensiva de Gaza. Sin embargo, el historial de procesamientos por supuestos crímenes de guerra es realmente desalentador.

El caso más famoso fue abierto en España contra Avi Dichter, exdirector del Shin Bet que ordenó un ataque aéreo contra la casa del miembro de Hamas Saleh Shehadeh en Gaza. El ataque mató a Shehadeh, su esposa, su hija y otros civiles que vivían cerca. El Centro Palestino de Derechos Humanos presentó cargos por crímenes contra la humanidad contra Dichter en España y un juez decidió abrir el caso en 2009. Pero a finales de ese año, el caso fue cerrado.

El Centro para los Derechos Constitucionales presentó una demanda contra Dichter en EEUU por el mismo motivo, pero un tribunal de apelaciones declinó continuar con el proceso, remitiéndolo al poder ejecutivo.

Durante muchos años, las autoridades israelíes han temido viajar al Reino Unido desde que, amparándose en el derecho británico, un grupo de ciudadanos solicitara la justicia universal contra extranjeros que visitaran el país. En 2005, Doron Almog, exoficial del ejército de Israel, huyó de Gran Bretaña después de haber viajado al país. Al parecer, los servicios de seguridad británicos estaban esperándole en el aeropuerto para arrestarle, pero Almog nunca cruzó el control de aduanas.

Después de una intensa presión ejercida por las autoridades israelíes, Gran Bretaña modificó sus leyes de justicia universal en 2011, aunque el diario Haaretz informó el año siguiente que las autoridades israelíes seguían siendo reacias a viajar al Reino Unido por temor a ser arrestadas y sometidas a las leyes de aquel país.

La Corte Internacional de Justicia

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) es el órgano judicial oficial de la ONU. Pero la capacidad de remitir casos a la CIJ es limitada. La principal vía es que las dos partes estén de acuerdo en someter un caso a la corte. En estos casos, la decisión de la CIJ es vinculante. En el caso de los palestinos, esto es altamente improbable. Israel y los palestinos no van a estar de acuerdo en someter disputas a la corte internacional.

Otra vía es que, a solicitud de los palestinos, la Asamblea General de la ONU remita un caso a la corte tras una votación. Esto solo daría lugar a una decisión consultiva, no vinculante, muy parecida al veredicto de la CIJ de 2004 que estableció que el muro de separación de Cisjordania y los asentamientos eran ilegales de acuerdo con el derecho internacional.

Fuente: Three ways Palestinians can hold Israel accountable for Gaza war crimes,

Alex Kane es periodista independiente y estudiante de licenciatura de los programas de Estudios de Oriente Próximo y Periodismo de la universidad de Nueva York. Puede seguirle en Twitter: @alexbkane

Acerca del traductor:  Javier Villate mantiene el blog Disenso, con artículos, análisis y traducciones sobre Palestine, Israel y Medio Oriente. Le puedes seguir en Twitter como @bouleusis

Fuente: Alex Kane, Mondoweiss / Traducción: Javier Villate en el Blog Disenso

http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=52478

«Nos matan, nos arrestan, nos quitan tierras, no se olviden de Cisjordania»

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Checkpoint israelí en la ciudad ocupada de Hebrón, Cisjordania, escenario de ataques y arrestos en las últimas semanas / Olga Rodríguez

Checkpoint israelí en la ciudad ocupada de Hebrón, Cisjordania, escenario de ataques y arrestos en las últimas semanas / Olga Rodríguez.

 

  • En dos meses Israel ha matado a 33 palestinos en Cisjordania, herido a más de mil y arrestado a más de 500, entre ellos 35 parlamentarios.
  • Además, ha realizado la mayor confiscación de tierras de los últimos 30 años.
  • En un hecho inédito, soldados israelíes han intentado deportar a la diputada Khalida Jarrar, ahora refugiada en el Parlamento de Ramala

 

Olga Rodríguez – Cisjordania

No hay mejor manera de entender los efectos de la ocupación israelí que viajar por Cisjordania. En este territorio palestino ocupado, trufado de vallas, muros, checkpoints y carreteras de uso exclusivo para israelíes, los palestinos viven atrapados, aislados por imposición.

Cisjordania es como un queso gruyer: un conjunto de cantones palestinos desconectados y separados por los asentamientos judíos y las carreteras, en las que las señalizaciones solo indican los nombres de las colonias e ignoran la existencia de las localidades palestinas.

Desde la aplicación de los Acuerdos de Oslo, ciudades cisjordanas como Ramala, Belén, Nablús o Hebrón se encuentran sin continuidad territorial, como islas aisladas en un mar dominado por Israel. El Estado israelí ha construido kilómetros de carreteras israelíes que unen las colonias judías entre sí y con Jerusalén y que actúan a modo de fronteras para los palestinos, ya que a buena parte de ellos se les prohíbe cruzarlas.

Desde junio la escalada de violencia israelí ha aumentado en este área palestina. Al menos 33 palestinos han muerto por ataques del Ejército de Israel. A esta cifra se suman otros dos muertos en las últimas horas, ambos por disparos israelíes: uno en Hebrón y otro en Ramala. 1.397 palestinos han resultado heridos por soldados o colonos israelíes. Y más de 500 han sido arrestados bajo la figura de la detención administrativa, que permite mantener en secreto los cargos y por tanto condena a los presos a no disponer de un juicio. Entre estos detenidos hay 35 parlamentarios.

Desde el inicio de septiembre han sido arrestados otros 127 palestinos. Además, tras la masacre en Gaza y el alto el fuego, ha llevado a cabo la mayor confiscación de terreno palestino en Cisjordania de los últimos 30 años.

Orden de deportación contra una parlamentaria

Dentro de la campaña de persecución israelí a los parlamentarios palestinos se ha producido un hecho inédito hasta la fecha: el intento de secuestro y deportación de uno de los miembros del Consejo legislativo, la parlamentaria Khalida Jarrar. El pasado 20 de agosto, en plena madrugada, decenas de soldados israelíes irrumpieron en su casa con una orden de detención administrativa.

“Yo estaba sola con mi hija, entraron en casa diciéndome que tenían que llevarme a Jericó. Es decir, me secuestraban por considerarme una amenaza a la seguridad israelí. Rechacé firmar la orden. Les dije: sois un poder ocupante, matáis a mi gente, derribáis nuestras casas, arrestáis y venís en mitad de la noche a secuestrarme. Sois vosotros los que debéis abandonar esta tierra, porque la estáis ocupando ”, cuenta Jarrar en conversación con eldiario.es, en una pequeña habitación del Consejo Legislativo palestino en Ramala, donde vive refugiada desde entonces. “Bienvenidos a mi nueva casa de Ramala”, nos dice, con un tono de amargura.

Khalida-Ardenson-Izquierda-Unitaria-Palestina_EDIIMA20140909_0784_4La parlamentaria palestina Khalida Jarrar, con Martina Ardenson, eurodiputada integrante de la delegación de la Izquierda Unitaria que ha viajado a Palestina

Desde su intento de secuestro por parte de las fuerzas israelíes, Jarrar recibe a diario decenas de visitas de palestinos y de activistas internacionales. Esta semana se han reunido con ella en Ramala europarlamentarios de la Izquierda Unitaria Europea, entre ellos integrantes de Podemos, IU y Bildu, quienes se han interesado por su situación y han mostrado su solidaridad tanto con ella como con los parlamentarios palestinos arrestados este verano.

“Con la ocupación, con reglas de apartheid, con la demolición de viviendas, Israel está arrinconando más y más a los palestinos. Los parlamentarios palestinos arrestados tienen derecho a un juicio justo, este Parlamento europeo tiene que hacer algo más que una mera condena”, denunció este martes, desde Bruselas, Martina Anderson, una de las europarlamentarias que acaba de regresar de Cisjordania.

Jarrar subraya que la represión israelí ha aumentado considerablemente en los dos últimos meses. «Antes, había en Cisjordania 150 personas detenidas bajo arresto administrativo, que permite el encarcelamiento sin cargos ni juicio durante tiempo ilimitado. Ahora, ya hay más de 500 arrestados. Han demolido viviendas, especialmente en el valle del Jordán y en Hebrón, han ordenado la confiscación de más tierra, han asesinado a 25 personas, hay cientos de heridos. Vivimos acantonados. La única solución es la resistencia popular y la reacción de la comunidad internacional para que de una vez obligue a Israel a respetar la ley”, señala.

A pesar de ser parlamentaria, Khalida no tiene libertad de movimientos. Ha sido invitada por la Unión Europea en varias ocasiones, pero Israel siempre le ha denegado el permiso de salida. Tampoco puede viajar a Jerusalén ni a Gaza. Vive, como tantos otros palestinos, atrapada en Ramala. Integrante del Frente Popular para la Liberación de Palestina y defensora del boicot a Israel como herramienta para obligarle a terminar con la ocupación, Jarrar subraya la importancia de impulsar una negociación que no esté auspiciada bajo el paraguas de Estados Unidos y de buscar la unión palestina con nuevos liderazgos. “Para ello es preciso que se celebren elecciones”, indica. “Nos matan, nos arrestan, nos quitan tierras. No os olvidéis de Cisjordania”, remata.

Pintada-Hebron-Palestine-Olga-Rodriguez_EDIIMA20140909_0793_4Pintada en la ciudad vieja de Hebrón: «This is Palestine in my heart» / Olga Rodríguez

Hebrón

Hebrón es una de las ciudades cisjordanas que están siendo escenario de la campaña de represión israelí tras las manifestaciones en solidaridad con Gaza. En ella, el trajín constante de los viandantes, las conversaciones en torno a los puestos de fruta y verduras del mercado, el griterío de los niños que corretean por las aceras, contrastan con el silencio y la tensión permanente que se viven unas calles más allá, en plena Ciudad Vieja, donde una comunidad de colonos judíos radicales ocupa ilegalmente territorio palestino, en pleno centro de la urbe, protegidos por uniformados israelíes. Bajo la atmósfera de aparente normalidad, Hebrón vive semanas difíciles. Aquí el Ejército de Israel mató recientemente a Khalil Al-Anati, un niño de once años de edad.

En una de las tiendas más antiguas de Hebrón, con apariencia de cueva inserta en el entramado de callejuelas, Nawal, una mujer muy respetada en su comunidad, explica cómo este último mes las fuerzas israelíes han entrado a menudo hasta el corazón de la urbe para llevar a cabo registros y arrestos.

“Vienen a interrogar a la gente, andan nerviosos buscando túneles, preguntan si aquí en las tiendas tenemos túneles, ¿de dónde a dónde?, pregunto yo”, dice riendo con amargura. “Han matado a nuestra gente en Gaza. ¿Qué quieren, matarnos a todos? Tienen el poder. Pueden hacer lo que gusten. Es así de dramático. El futuro juzgará la indiferencia de la comunidad internacional”, lamenta.

Fuente: Artículo enviado a @losotrosjudios por la autora. Eldiario.es

Spiderman en Hebrón

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Por Joan Cañete Bayle.

A los siete años, a un niño le puede gustar hablar de Spider-Man. O de Batman. O de Iron Man. O de los Vengadores, los de dibujos animados. A los siete años un niño se esfuerza en mejorar su caligrafía en el colegio, lee textos más complejos, se expresa mejor, pero sobre para él la escuela un lugar donde jugar con otros niños. A los siete años a un niño le suele chiflar un balón, sigue imaginándose al volante de Rayo McQueen y Dusty, sin ser ‘Cars’, no está tan mal. A los siete años la vida de un niño la forman papá, mamá, los hermanos, las hermanas, los primos, las primas, las tías, los tíos, las abuelas, los abuelos, lapiceros, folios, rotuladores, celo, tijeras con la punta redondeada, cartulinas de colores, merienda de nocilla, coches de carreras, muñecos, dibujos animados, superhéroes, futbolistas, Messi, o Cristiano Ronaldo. A los siete años, un vaso de leche por la mañana, un vaso de leche por la noche, y entre medio la escuela. A los siete años la guerra es (o debería ser) una cosa que sale en la tele y los soldados, un juguete.

Siete años tiene el niño palestino que hace unos días fue detenido durante 40 minutos en Hebrón por tres policías de fronteras israelíes por lanzarles piedras antes de ir a la escuela. El vídeo muestra al pequeño siendo arrastrado por los soldados, llorando, pataleando. El niño lleva una cartera de Spider-Man, a los niños palestinos también les gusta Spider-Man. Los policías de fronteras llevan casco, y chaleco, y aunque no se ve en la imagen supongo que irán armados, todos los israelíes, militares o civiles, policías de fronteras o colonos, van armados o tienen un arma cerca.

No es la primera vez que sucede esto en Hebrón, o en otras partes de los territorios ocupados. Me acuerdo, por ejemplo, de Wadi Maswadeh, que tenía cinco años cuando le sucedió lo mismo. El Ejército israelí califica lanzar piedras como un acto de terrorismo. Un menor puede ser condenado hasta a 20 años por ello. En Israel, los niños son los menores de 18 años; en los territorios ocupados, son niños los menores de 16. Se les juzga en tribunales militares y, a partir de los 12 años, tienen responsabilidad penal. Hay estadísticas de todo tipo: según el propio Servicio de Prisiones de Israel hay alrededor de 250 presos palestinos menores en las cárceles israelíes, de los que medio centenar son delincuentes comunes y el resto, “presos de seguridad”. Las ONG palestinas hablan de unos 10.000 niños arrestados desde el 2000. Un informe de Euro-Mid Oberver for Human Righst habla de unos 2.500 niños y jóvenes detenidos entre enero del 2010 y junio del 2014. El informe se acompaña de algunos vídeos muy clarificadores. Encontraréis más cifras googleando un poco. Los efectos psicológicos son devastadores: estrés postraumático, ataques de ansiedad, pesadillas.

Veo el vídeo del último niño, transportado por los tres muchachotes de la Policía de Fronteras, esa cartera de Spiderman igual a la que podemos ver en cualquier escuela occidental, y me acuerdo de Wadi Maswadeh. Y de Iman al Hams. Y de Mohammed al Durrah. Y de Mohammed Abu Khdeir. Y de los más de 500 niños asesinados este verano en Gaza. Y de los dos niños que este estío se libraron por los pelos de ser secuestrados por colonos en Jerusalén Este. Y también de Golda Meir, la primera ministra israelí que dijo eso de “We can forgive the Arabs for killing our children. We cannot forgive them for forcing us to kill their children. We will only have peace with the Arabs when they love their children more than they hate us”, una de esas frases que la hasbara convierte en clichés y que sionistas de todo tipo y condición repiten cual mantras. Y sí, también me acuerdo de los trovadores y escribas de la paz. De ellos no me olvido nunca.

Sí, los palestinos aman a sus hijos, por supuesto, y por eso, porque quieren un futuro mejor para ellos que ser detenidos por lanzar piedras a los soldados de uno de los mejores ejércitos del mundo, muchos de ellos optan por la resistencia contra Israel, en algunos casos armada. Y no, no voy a decir que los israelíes odian a los niños palestinos. Lo que diré es que el mecanismo de la ocupación es inhumano, que humilla al ocupado y embrutece al ocupante, que carece de cualquier rastro de decencia humana, que ver el vídeo de la detención del niño de siete años de la cartera de Spider-Man y no sentir otra cosa que no sea repulsión es una habitación con vistas al abismo. Esos soldados cumplen órdenes, las órdenes decididas por unos políticos, sustentados por un electorado, basadas en una ideología. Eso es la ocupación israelí de los territorios ocupados, una maquinaria inhumana. Que haya sucedido en Hebrón tan sólo le añade simbolismo: si uno quiere saber qué sucede en Israel y los territorios ocupados y no tiene mucho tiempo, con una mañana en Hebrón, visita a la casbah incluida, basta. Es la mejor vacuna anti-equidistancias, es un baño de realidad.

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Veo el vídeo de la detención del niño de siete años, con su cartera de Spiderman, con su cara desencajada de puro terror, y me acuerdo de Peter Parker, y de su tío Ben, y de eso de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Eso ocurre en los cómics y en las películas, claro. Porque Spiderman no está en Hebrón, eso parece evidente. Como a la justicia, ni se le espera.

@jcbayle

Fuente: http://decimaavenida.wordpress.com/2014/09/09/spider-man-en-hebron-isarel-palestina-ninos/

Boicot a Israel, artistas en Argentina

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No compres productos con código de barras 729, de origen israelí o que financien al Estado de apartheid de Israel.

 

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Todo comenzó un viernes 13

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gaza niña festeja

Por Sergio Yahni.
Director del Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén

Si el alto el fuego acordado en El Cairo entre Israel y la resistencia palestina tiene éxito, este último enfrentamiento ha llegado a su final sin que el Estado de Israel haya logrado imponer ninguno de los objetivos políticos o militares declarados durante estos 74 días.

El viernes 13 de junio, por la mañana, el ejército israelí salió a erradicar lo que en Israel se conoce como amenaza terrorista. La noche anterior, tres adolescentes judíos habían sido secuestrados al norte de la ciudad de Hebrón. La policía, los servicios secretos y el primer ministro acusaban a Hamás, el Movimiento de Resistencia Islámico, de estar detrás de los secuestros.

En realidad, los jóvenes habían sido asesinados inmediatamente al secuestro, y tanto los servicios de seguridad de Israel como el primer ministro tenían conocimiento de ello. Pero el secuestro y asesinato fue utilizado como excusa de una operación policial y militar que pretendía terminar Hamás.

Los servicios de seguridad, la policía y el ejército tenían órdenes de golpear a una formación política que ya había reconocido su derrota.

Habían pasado poco más de dos semanas desde que Hamás entregara las riendas del futuro del pueblo palestino a manos del presidente Abbas, en el pacto de unidad nacional palestino. El golpe militar en Egipto y la derrota de los Hermanos Musulmanes había llegado al punto de aceptar la supremacía política y militar del presidente palestino. Una demanda que desde el 2008 era el único punto en discordia entre la Dirección de la Autoridad Palestina y la Dirección de Hamás. A cambio, Hamás esperaba que su suerte mejorara en las próximas elecciones. Claro está que eran bastante optimistas dada la manera en que se están desarrollando las condiciones políticas en la región.

En los días siguientes, el ejército de Israel arrestó a unos 530 palestinos, incluyendo a todos los líderes de Hamás en Cisjordania. Entre los detenidos también se encontraban el portavoz del Consejo Legislativo Palestino y varios diputados. Cinco palestinos murieron durante la operación militar.

La ofensiva israelí del viernes 13 de junio de 2014 cambió radicalmente el desarrollo de este proceso, transformando a Hamás en la dirección indiscutible de la resistencia nacional palestina, y relegando a Al Fatah y su dirección a ser meros observadores o ayudantes tras la expansión de la ofensiva a la Franja de Gaza.

En Israel, la ofensiva tenía la total aprobación de la población y ninguna fuerza política representada en el Parlamento se atrevió a demandar cuentas al Gobierno. Es más, el primer ministro Netanyahu es el primer líder israelí que ha llevado adelante una operación militar en los últimos 32 años sin tener que enfrentarse a manifestaciones masivas.

Por su parte, Hamás no sólo se encontraba en el peor contexto político posible, sino que su aislamiento era tan duro que ni siquiera podía contar con la simpatía humanitaria del pasado: la única alternativa humanitaria propuesta tanto por Europa como por la Liga Árabe era la rendición.

Por primera vez desde los días de lucha en el gueto de Varsovia, la resistencia palestina en la Franja de Gaza, un ejército guerrillero, logró enfrentarse a un ejército regular sin retaguardia. Pero, contradiciendo toda lógica, la resistencia no sucumbió, al contrario, tras más de un mes de lucha en el terreno, el ejército de tierra israelí fue forzado a retirarse de la Franja de Gaza sin haber conseguido ninguno de sus objetivos. Semanas más tarde, tras la intensificación de los bombardeos, Israel se ve forzada a aceptar un alto el fuego que se adapta a las demandas de Hamás.

Según la prensa israelí, el ejército estima que derrotar la resistencia requeriría un precio que la sociedad israelí no está dispuesta a pagar. Un escenario de este tipo supondría el sacrificio de cientos de soldados y un número elevado de soldados israelíes caerían en manos de la resistencia vivos o muertos. Es más, “limpiar” la Franja de Gaza de fuerzas de la resistencia después de su ocupación tomaría, al menos, cinco años.

Sin dar lugar a un debate adecuado en el Gabinete, el primer ministro evitó llevar los acuerdos de El Cairo a votación y sólo se informó a los ministros que Netanyahu decidió. El equipo del primer ministro argumenta que el debate y la votación en el Gabinete no eran legalmente necesarios.

El acuerdo formulado por Egipto propone que tras un mes de alto el fuego las partes discutirán la desmilitarización de la Franja de Gaza, tal como lo demanda Israel, y la construcción de un aeropuerto y un puerto marítimo, como lo demandan los palestinos. Israel se comprometió a abrir los pasos fronterizos y permitir la entrada de los suministros necesarios para la reconstrucción, a extender la zona de pesca de tres a 12 millas náuticas, y a remover la franja sobre los límites con Israel, donde se prohíbe entrar a los campesinos palestinos.

Adicionalmente, se han cancelado las restricciones a las transferencias de dinero a Gaza, de tal manera que se pueda pagar los salarios de los empleados del Gobierno anterior, encabezado por Hamás.

Tony Blair, emisario del Cuarteto para Oriente Próximo y uno de los firmantes en las negociaciones en El Cairo, ha declarado que ahora es el momento de centrarse en la reconstrucción de Gaza a largo plazo bajo el control de la Autoridad Palestina.

“Dicho plan permitiría una mejor vida para la población civil en Gaza y la seguridad de los ciudadanos de Israel”, dijo el exprimer ministro británico, sin darse cuenta de que las relaciones de fuerza en la política palestina han cambiado. Muy poco le importa a la población palestina la “seguridad de Israel”, y la única autoridad que mantiene el presidente palestino es el haber sido parte de los mediadores en El Cairo. No es de esperar que la población palestina esté dispuesta a canjear lo que se consiguió con sacrificio en el campo de batalla por un plato de lentejas.

La estrategia militar israelí asume que la presión militar sobre la población civil llevará a ésta a demandar que los guerrilleros entreguen sus armas. Por lo tanto, la población civil fue el principal objetivo de los bombardeos israelíes llevando al ejército de Israel al fracaso. De la misma manera, fracasarán los mediadores que no comprendan que el pueblo palestino decidió marchar por su libertad, soberanía e independencia.

Fuente: http://blogs.publico.es/otrasmiradas/2653/todo-comenzo-un-viernes-13/

Crónicas Palestinas n°729 no: Hummus y BDS

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Por Tali Feld Gleiser.

A Antzine Biain.

Los pueblos del mundo están demostrando su solidaridad con Palestina y pidiendo, entre otras cosas, que el Estado sionista pare la masacre en Gaza. Tras 36 días, solo algunos gobiernos de Nuestra América se han expresado en contra de los ataques de Israel. Estados Unidos, Canadá, Europa y los países árabes siguen con su complicidad asquerosa. Pero cuando acabe el bombardeo «definitivamente», ¿habrá terminado el problema? ¿Dejamos las calles y volvemos con la conciencia tranquila a nuestras casas?

El genocidio del pueblo palestino empezó incluso antes de 1948, con el nacimiento de la ideología sionista.

“El movimiento sionista se formó a finales del siglo XIX, con el objetivo de crear una patria para los judíos a través de la formación de un “… movimiento nacional para el retorno del pueblo judío a su patria y la reanudación de la soberanía judía en la tierra de Israel… La creación de un Estado nacional judío en un país con una muy pequeña minoría judía sólo podría ser concebible mediante el desplazamiento forzoso de la población indígena existente junto con la implantación de nuevos colonos judíos… La idea de «transferencia» en el pensamiento sionista ha sido rigurosamente trazada por Nur Masalha en su “La expulsión de los Palestinos. El concepto de «transferencia» en el pensamiento político sionista, 1882-1948”, y se resume en las palabras de Israel Zangwill, uno de los primeros pensadores sionistas que, en 1905, declaró que «si queremos dar un país para un pueblo sin país, es una tontería permitir que sea el país de dos pueblos». Yosef Weitz, ex director del Departamento de Tierras del Fondo Nacional Judío, fue aún más explícito cuando, en 1940 , escribió que: «… Debe quedar claro que no hay lugar en el país para ambos pueblos (…) la única solución es la Tierra de Israel, al menos una Tierra de Israel occidental sin árabes. No hay espacio aquí para el compromiso. (…) No hay otra opción que transferir a los árabes de aquí a países vecinos (…) No se puede dejar ni un solo pueblo, ni una sola tribu de beduinos…”.1

Una de las acciones que todos podemos poner en práctica es no comprar productos con el código de barras 729, que es el código que corresponde a Israel.

boicot israel

¿Y qué es la campaña BDS?

La campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel nace en el 2005 con un llamado lanzado por más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina a la comunidad internacional pidiéndole que aplique dichas medidas coercitivas “hasta que Israel cumpla con el Derecho Internacional y los principios universales de los Derechos Humanos”.

Ante el fracaso continuado de las “conversaciones de paz” entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) tuteladas por Occidente desde 1991 (Conferencia de Madrid) y la violación sistemática e impune de la legalidad internacional por parte de Israel, la sociedad civil palestina decidió pasar a la acción y lanzar esta campaña internacional no violenta. La campaña palestina de BDS se inspira en la campaña similar que se aplicó contra el régimen de apartheid sudafricano, y que contribuyó decisivamente a la caída de aquel régimen racista.

El BDS busca poner fin a las políticas que el régimen sionista implementa en Palestina desde 1948, cuyos tres rasgos principales son: ocupación, colonización y apartheid. La campaña no se dirige contra las ciudadanas y ciudadanos del Estado judío, ni mucho menos contra los judíos del mundo (muchos judíos participan en el BDS, también dentro de Israel), sino contra las instituciones que sostienen y financian dicho régimen opresor. Hay que destacar que esta campaña nace en el seno de la propia sociedad palestina y se proyecta hacia el exterior. Ello le da una legitimidad y una fortaleza ética enormes, evitando así los riesgos de caer en el paternalismo y el eurocentrismo en la solidaridad internacional con Palestina.

¿Hasta cuándo estará activa la campaña de BDS? Hasta que Israel cumpla sus tres demandas centrales, todas ellas fundamentadas en el respeto al Derecho Internacional y los Derechos Humanos:

  1. El fin de la ocupación y colonización de todas las tierras árabes tomadas en 1967 (Jerusalén Este, Cisjordania, Franja de Gaza y Altos del Golán sirios) y el desmantelamiento del Muro;
  2. El otorgamiento de plenos derechos a los ciudadanos árabe-palestinos de Israel (que son un 20% de la población del Estado judío); y
  3. El respeto, protección y promoción del derecho de los refugiados palestinos a retornar a sus casas y propiedades, tal como lo estipuló la resolución 194 del Consejo de Seguridad de la ONU (hoy suman más de cinco millones según la UNRWA).2

Empresas que ayudan a financiar al Estado sionista3

productos bds

Hummus y BDS

hummus

La semana pasada estuve en el pueblo de Zumárraga hospedándome en la casa de mi amiga (casi) palestina Antzine Biain y me ofrecí para hacer hummus. Compramos los ingredientes que faltaban: garbanzos, limón y tahini. Subo las compras al departamento y recién allí se me ocurre verificar el código de barras. ¡Horror! ¡El tahini tiene el código 841! Hacía unos días había empezado a circular lo que se ve en la siguiente foto:

codigos de barras equivocados 871 841

Cuando Antzine llegó, le relaté el horror de que justo nosotras hubiéramos comprado un producto de la marca Monki con el código 841, que en realidad debería ser boicoteado. Volvimos a la herboristería, le explicamos a la dueña (que entendió perfectamente) y lo cambiamos por otro tahini (3 euros más caro). Regresamos a casa y Antzine se puso a revisar los códigos de barras de los otros productos que tenía en su despensa y heladera. Más horror: 841 por todos lados, los tentáculos sionistas estaban en las lentejas, el atún, la mayonesa, ¡la cerveza! “No es posible”, dije, “aquí tiene que haber un error”. Efectivamente, investigando en internet descubrimos que el código de barras 841 pertenece a España y el 871, a Holanda. Por lo tanto, el único código (hasta ahora) que le corresponde a Israel es el 729. La conclusión es que para cualquier otro código hay que fijarse en el origen: si es Made in Israel, ese producto no se debe comprar si estás de acuerdo con el boicot.

No se olviden de que uno de los motivos de la caída del régimen de apartheid de Sudáfrica fue el boicot comercial, deportivo, cultural, académico, etc.

La «crisis» en Palestina no termina con el alto al fuego “definitivo-hasta-el-próximo-bombardeo”. La Ocupación israelí de Palestina sigue su curso, los colonos continúan en sus fortificadas colonias, la reconstrucción de Gaza será muy complicada, la cárcel a cielo abierto no será desmantelada, niños palestinos seguirán siendo encarcelados, las humillaciones cotidianas aún serán la diversión de los soldados israelíes, el gobierno y la mayoría de los israelíes insistirán en que son las eternas víctimas y por eso el Estado de Israel deberá tener carácter judío, lo que para ellos es muy democrático y justo, las resoluciones de la ONU (sin comentarios), el Derecho Internacional y los derechos humanos (entre ellos el derecho al retorno) del pueblo palestino seguirán siendo violados sistemáticamente.

Por eso, todos tenemos un arma para contribuir a que el largo y planificado genocidio del pueblo palestino se acabe y que la propaganda israelí deje de tener efecto. Esa herramienta es el BDS. De cada uno de nosotros depende…

no le compro al sionismo

Fuentes:

El constante desplazamiento forzoso del pueblo palestino. Por Amjad Alqasis.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168215

2 http://boicotisrael.net/bds/que-es-bds-contra-israel-y-por-que-esta-funcionando/ 

3 Listado de productos y por qué deben ser boicoteados http://www.profesionalespcm.org/_php/MuestraArticulo2.php?id=19781

4 Una receta de hummus http://www.gastronomiaycia.com/2008/01/10/hummus-pure-de-garbanzos-delicioso-y-nutritivo/

Crónicas desde Palestina I

Estándar

Texto y fotos por Los Otros Judíos, desde Palestina.

Despertador para las 6:45, no vaya a ser que me quede dormida por primera vez en mi vida. Abro los ojos y son las cuatro. A pesar del cansancio de tantos partidos de Mundial a la una de la mañana, el olor a vaca del kibutz lo invade todo, al punto de no dejarme dormir. Veo si hay alguna novedad en internet y respiro hondo. Vuelvo a abrir los ojos a las seis y el sol ya entra por las rendijas. Repaso mentalmente todo lo que tengo que llevar y cuando me doy cuenta ya estamos en el auto camino a la estación del tren Akko-Akka.

Estación del tren

Estación del tren.

¿Alguien trae bombas en la mochila?

Desde que llegué me choca la “normalidad” que se ve desde cuando uno llega al aeropuerto hasta el norte en la frontera con El Líbano. Solo “pequeños” detalles de seguridad: hay detectores de metales en las entradas de centros de compras o estaciones de tren y autobuses.

Visitamos la ciudad palestina de Acre, uno de los asentamientos poblados más antiguos del mundo. Hoy en día forma parte de la Palestina histórica y fue tomada por los sionistas en 1948, por lo cual es administrada por Israel.  La mayoría de los palestinos fueron expulsados de la ciudad. Actualmente solo el 25% de la población es nativa, o sea, palestina. Durante el paseo no fue posible ver ni un soldado israelí, sí muchos turistas paseando, de todos los orígenes posibles. Busqué con especial atención alguna señal de que hubiera una vigilancia especial. Una aparente normalidad lo invadía todo.

Murallas de la ciudadela de Acre desde la playa

Murallas de la ciudadela de Acre desde la playa.

Ciudadela

Ciudadela

Hasta que se me ocurrió ver televisión. Si no fuera por el idioma, se podría pensar que era un canal pasteurizado de cualquier parte del mundo: un modelo (anti) periodístico en el que se habla del Mundial de Brasil y del evento que ocupa todo lo que sucede en Israel: tres adolescentes religiosos de las colonias (las colonias son ilegales por definición), desaparecidos, o secuestrados según la prensa sionista, aunque todavía ninguna organización se atribuyó el hecho. Pero el primer ministro Netanyahu, sin investigación, ya sabe que fue Hamas, porque fue lo que el servicio secreto le informó, según sus propias palabras.

3 adolescentes entregan plegarias y la gente se para a rezar delante del cartel.

Tres adolescentes entregan plegarias y la gente se para a rezar por los tres colonos desaparecidos delante del cartel.

A todo momento aparecen en la televisión las madres de los jóvenes, sonrientes; son parte del espectáculo. Una, hasta bromea y dice que confía en Dios y es optimista. Nada de lágrimas ni lamentos. Solo les falta darle gracias al todopoderoso por estar pasando por esta situación.

La campaña para traer de vuelta a los muchachos, que estaban haciendo dedo muy cerca del pueblo donde me encuentro (Beit Ummar) y viven en los Territorios Ocupados, se transformó en el mayor castigo colectivo a Cisjordania en los últimos 10 años, con redadas en toda el área de Hebrón, de día y de noche, heridos, muertos y más de 200 palestinos secuestrados (además de los más de 5200 que se encuentran en las cárceles israelíes, algunos sin acusación de ningún tipo – detenciones administrativas). Casualmente, este hecho sucede después de que la Autoridad Palestina, que gobierna Cisjordania, y Hamas, que controla la Gaza estrangulada por un bloqueo (Nuestra América, ¿les suena la palabra bloqueo?), anunciaran un gobierno de unidad. Cuando hasta el perrito faldero de Estados Unidos empieza a pedir que el gobierno israelí pare la construcción de colonias judías en Cisjordania y la Unión Europea comienza a tomar medidas contra los productos de estas colonias, Netanyahu se las da de gran estadista y ofrece conferencias de prensa a toda hora prometiendo traer de regreso a los jóvenes y, por supuesto, debilitar a Hamas.

Escribo sin parar en el tren que me lleva a Tel Aviv, mientras empiezo a ver “por fin” cada vez más soldados verde oliva. Son jóvenes que podrían ser como cualquier otro, pero que cumplen con un servicio militar de tres años los varones y dos, las mujeres, en una sociedad completamente alienada y ajena a la cuestión palestina. Los hombres llevan la ametralladora como si fuera la prolongación de su cuerpo. Es esa misma arma la que apunta y mata personas inocentes, no importa si son ancianos o niños.

soldados

Soldados en Jerusalén

Soldados en Jerusalén

El pensamiento viaja a la velocidad del tren, salta de la anormal normalidad israelí a la realidad de la Ocupación, que conozco tan bien, o eso creo. Perdida en mi mundo, casi me paso de estación y nadie en mi vagón me contesta si esa es la estación Savidor, la mayoría son rusos que no saben inglés y casi nada de hebreo. Salto en el último segundo rumbo al bus que me llevará a Jerusalén Este, y luego a Cisjordania, Palestina Ocupada.

Hacia Ramala, Territorios Ocupados, estación de buses palestinos, Jerusalén Este.

Hacia Ramala, Territorios Ocupados, estación de buses palestinos, Jerusalén Este.

Contra Palestina, primero se creó el discurso

Estándar

Por Teresa Aranguren.

La frecuencia con la que un tema aparece en los medios de comunicación no conlleva necesariamente un mejor conocimiento de esa realidad, pero sí genera una opinión sobre ella. En el caso de Palestina, esa opinión se traduce en un “eso no hay quien lo entienda”, “eso no tiene arreglo” o, modelo de comentario con pretensiones históricas, “eso lleva así desde tiempo inmemorial y… no hay quien lo arregle, ni quien lo entienda”. Es decir, que mejor no hacer nada. Aunque la confusión siempre favorezca al opresor.

p61_palestina_juan-fenderEl drama de Palestina, que no tiene nada de inmemorial, comenzó con el lenguaje. Primero se creó el discurso, la narrativa de la historia; el expolio y la ocupación de la tierra vinieron después.

El discurso negacionista de la realidad de Palestina prendió fácilmente en el caldo de cultivo político-cultural del Occidente colonial. Resulta significativa la naturalidad con la que un mito (“la tierra prometida por Yahveh”) y una falsedad fácilmente comprobable (“una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra) adquirieron categoría de hechos evidentes.

Porque Palestina no era un desierto, ni un espacio vacío. Se sabía que había un pueblo, había censos de sus habitantes, registros de la propiedad, contratos comerciales, periódicos (a finales de los años 20 había más periódicos en Palestina que en España), había comerciantes, campesinos y campesinas, hombres de negocios, escritores, poetas, personas ricas y pobres, conservadoras y progresistas. Un pueblo, en fin. Y, sin embargo…

La necesidad de establecer una continuidad entre el mítico tiempo bíblico y el tiempo actual requirió borrar la historia real de Palestina, ya que su relato cuadraba mal con el discurso excluyente del movimiento sionista. En la operación de limpieza étnica que se llevó a cabo en los meses previos y posteriores a la creación del Estado de Israel no sólo se trataba de vaciar el territorio de población árabe, sino de eliminar las huellas de su presencia y su pasado. Por eso, tras la expulsión de sus habitantes, se procedía a destruir los pueblos y borrar sus nombres del mapa. La arqueología y la toponimia siempre han sido temas políticos en Israel.

Como el lenguaje. Y hay que preguntarse cómo se ha conseguido que al hablar de violencia en la zona se sobreentienda que se habla de “violencia palestina” (tanto la del terrorista suicida como la del niño que lanza piedras al ejército israelí), pese a que los datos del pasado y del presente reflejan que la violencia incomparablemente más mortífera y atroz es la de Israel. Y hay que preguntarse también por qué el término ocupación está prácticamente desaparecido de la crónica periodística o por qué se afianza la expresión “colonias ilegales”, ¡como si hubiera algunas legales!, asumiendo la tesis del ocupante y desechando la versión no del ocupado sino del Derecho Internacional.

La perversión del lenguaje es más peligrosa cuando se produce “naturalmente”, cuando simplemente sigue la corriente. Y la corriente va en la dirección marcada por la versión israelí, que, aun con diferencias de grado y matiz, es también la versión de Occidente.

Pero la realidad no es cuestión de versiones. Hay versiones elaboradas para falsearla, ocultarla, negarla. Contar la realidad de Palestina requiere atravesar la telaraña tejida con silencios, medias verdades y mentiras redondas con la que se ha intentado borrar su pasado y ocultar su presente.

La realidad de la ocupación, la violencia impune de los colonos, el muro, los controles, las incursiones militares diarias, los registros, los secuestros disfrazados de detención, la atrocidad cotidiana y el paulatino e imparable robo de la tierra, apenas ocupan espacio en los medios de comunicación, así que su existencia es percibida débilmente, casi como un elemento colateral de una situación “normalizada”. Una cineasta y amiga de Ramala me dijo no hace mucho: “La ocupación no siempre nos mata, pero siempre nos impide vivir”.

Desde hace mucho tiempo, sobre Palestina, las palabras no se usan para contar lo que pasa, sino para ocultar la dimensión de la tragedia.


Teresa Aranguren es periodista y autora de los libros Palestina: El hilo de la memoria y Olivo Roto: Escenas de la ocupación. Es miembro del Consejo de Administración de RTVE.

Artículo publicado en el nº61 de Pueblos – Revista de Información y Debate, segundo trimestre de 2014, monográfico sobre comunicación, poder y democracia.