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«La existencia de Israel se basa en una continua limpieza étnica de la población palestina»

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Victoria Buch

Victoria Buch

Por Victoria Buch.*

Historia y «moral» de la limpieza étnica

Llegué a Israel hace 40 años. Me llevó muchos años comprender que la existencia de mi país en su forma actual se basa en una continua limpieza étnica de la población palestina. El proyecto se inició hace muchos años. Sus semillas se remontan a la falacia fundacional del movimiento sionista, que se propuso establecer un Estado nacional judío en un lugar habitado por otra nación. En estas condiciones a uno le asiste, a lo sumo, el derecho moral de luchar por un Estado binacional. El establecimiento de un Estado nacional implica más o menos por definición la depuración étnica de los anteriores habitantes.

Albert Einstein se percató de esta falacia hace mucho tiempo.

Poco después de la Primera Guerra Mundial, «Einstein se quejó de que los sionistas no estaban haciendo lo suficiente para llegar a un acuerdo con los árabes palestinos … Él era partidario de una solución binacional en Palestina y previno a Chaim Weizmann contra el nacionalismo de “estilo prusiano»». [1]

Pero el movimiento sionista hizo oídos sordos a esas advertencias. Así que aquí estamos, casi un siglo después, con un Estado nacional judío dominado por nacionalistas militaristas y por militantes entregados con celo a la tarea de colonizar y “judeizar” el territorio bajo control israelí a ambos lados de la Línea Verde (la frontera de 1967). El proyecto ha sido llevado adelante ininterrumpidamente y sin descanso por parte de todos los diversos gobiernos israelíes, recientemente al amparo de unas «negociaciones» de pacotilla con el Presidente Abbas.

La mayoría de las instituciones israelíes participan en dicho proyecto. Generación tras generación, los jóvenes israelíes ingresan en el ejército para ofrecerle la cobertura militar necesaria. La muchachada israelí ha sido sometida a un lavado de cerebro para que pueda creer honestamente que el ejército lucha “por la existencia de Israel”. Sin embargo, en opinión de la autora de este artículo y de muchas otras personas parece evidente que la supervivencia de la comunidad judía en este país depende de establecer mecanismos viables de convivencia con los palestinos. De modo que bajo el lema de «lucha por la existencia» el Estado de Israel está llevando a cabo un proyecto de naturaleza esencialmente suicida.

Esta perspectiva de larga data que permea la visión de las clases gobernantes israelíes quedó resumida sucintamente en un libro recientemente publicado por un académico estadounidense llamado Saree Makdisi: Palestina Inside Out. El libro «sugiere que la ocupación no es más que otro rasgo más de la vigente política israelí de expulsar lentamente de sus tierras a la población nativa palestina. Esta política es anterior a la fundación del Estado y todas las prácticas que desarrollan los ocupantes (asentamientos ilegales, confiscación de tierras, demolición de viviendas, etc.) sirven a ese objetivo final”. [2]

Si usted descree de la afirmación anterior deténgase a considerar una serie de declaraciones realizadas por el propio David Ben Gurion en una época anterior incluso a la creación del Estado de Israel (Ben Gurion fue líder del movimiento sionista antes de 1948 y el primer Primer Ministro de Israel a partir de 1948):

«La transferencia forzosa de los árabes [palestinos] de los valles del Estado judío propuesto [por el plan de partición de la ONU] podría darnos algo que nunca tuvimos, ni siquiera cuando vivíamos en nuestra propia tierra en la época del primer y segundo Templos… Nos están dando una oportunidad con la que jamás nos atrevimos a soñar ni en nuestras más descabelladas fantasías. Esto es más que un Estado, gobierno y soberanía: esto es la consolidación nacional en una patria libre». [3]

«Gracias a la transferencia forzosa [de la población nativa palestina, dispondríamos de] un vasto territorio [para establecer asentamientos]… Yo apoyo la transferencia forzosa. No veo nada inmoral en ella». [3]

Durante la guerra de 1948 cerca de dos tercios de los palestinos que acabarían convirtiéndose en refugiados fueron expulsados de sus hogares por el incipiente ejército israelí y un tercio se convirtieron en refugiados para escapar de los peligros de la guerra. A toda esta gente (entre 750.000 y 1.000.000 de personas) se les impidió regresar a Israel tras el acuerdo de armisticio. Sus casas y bienes fueron arrasados o apropiados por el Estado israelí.

Entre los habituales mantras que recitan los israelíes para justificar lo anterior figura éste: «Israel aceptó el plan de partición de la ONU y los árabes no, por lo que todo lo que ocurrió después es culpa los árabes». Lo que taimadamente se omite al decir eso es que los árabes palestinos constituían entre un tercio y la mitad de la población del territorio asignado al hogar nacional judío (según diversos informes de las Naciones Unidas). ¿Por qué deberían estas personas, cuyos antepasados vivieron allí durante generaciones, aceptar vivir en una patria ajena? Imagínese, por ejemplo, la reacción de los franceses belgas si la ONU designara a su país como «hogar nacional flamenco».

Pero el principal mantra con el que se aporrea la conciencia de cada ciudadano israelí desde el jardín de infancia es el argumento de que en 1948 se trataba de «o ellos o nosotros», «los árabes nos habrían arrojado en el mar si no hubiéramos establecido un Estado de mayoría judía y no hubiéramos creado un ejército poderoso», etc. Tengo mis dudas sobre ese sonsonete, pero supongamos que por un momento que las cosas hubieran sido efectivamente así. Entonces llegó el año 1967 y la Guerra de los Seis Días.

Otro capítulo en la «lucha por la existencia» de Israel en contra de árabes recalcitrantes que seguían intentando arrojarnos al mar. En un primer momento eso es lo que parecía. Yo, al igual que la mayoría de mis compatriotas, me creí durante muchos años que 1967 fue de hecho un momento de peligro existencial para Israel. Hasta que me tropecé con algunas elocuentes palabras pronunciadas por nuestros propios líderes [4]:

«(a) The New York Times citó el discurso que el Primer Ministro Menachem Begin (1977-83) pronunció en agosto de 1982 y en el que dijo: «En junio de 1967 tuvimos una elección. Las concentraciones del ejército egipcio en el Sinaí no constituían una prueba de que (el Presidente Gamal Abdel) Nasser (1956-70) estuviera realmente a punto de atacarnos. Debemos ser honestos con nosotros mismos. Decidimos atacarlo nosotros».

(b) En febrero de 1968 Yitzhak Rabin, dos veces Primer Ministro de Israel (1974-77 y 1992-95), confesó lo siguiente al diario francés Le Monde: «No creo que Nasser quisiera la guerra. Las dos divisiones que envió al Sinaí el 14 de mayo no habrían sido suficientes para iniciar una ofensiva contra Israel. Él lo sabía y nosotros lo sabíamos».

(c) El general Mordejai Hod, Comandante de la Fuerza Aérea israelí durante la Guerra de los Seis Días, dijo en 1978: «Aquellos ochenta minutos iniciales [de la guerra de los Seis Días] fueron el resultado de 16 años de planificación. Vivíamos con el plan, dormíamos con el plan, comíamos el plan. Lo íbamos perfeccionando constantemente».

(d) El general Haim Barlev, jefe del ejército israelí, dijo a Ma ariv en abril de 1972: «En vísperas de la Guerra de los Seis Días no nos amenazaba ningún genocidio y jamás barajamos esa posibilidad».

Así pues, en lugar de «frustrar un peligro existencial» en 1967 el Estado de Israel llevó a cabo una operación militar efectiva para apoderarse de más territorio. No hay nada nuevo en esa propaganda sobre el supuesto «peligro existencial». Antes que los israelíes muchos otros conquistadores y ocupantes a lo largo de la Historia Antigua y Moderna maquillaron la adquisición de territorio por medio de la conquista embelleciéndola con eufemismos agradables tales como «destino manifiesto», «carga del hombre blanco», «difundir la verdadera religión / la cultura / la democracia», o lo que fuere.

Al lector tal vez le interese saber que la conquista de territorios realizada en 1967 por el Estado de Israel había sido vaticinada veinte años antes por Ben-Gurion en la época del plan de partición (supuestamente aceptado por los dirigentes sionistas). Véanse las siguientes citas de Ben-Gurion, recopiladas en el libro de un historiador israelí [5]:

«Así como no veo en el Estado judío propuesto una solución definitiva a los problemas del pueblo judío, igualmente no veo la partición como la solución definitiva de la cuestión de Palestina. Los que rechazan la partición tienen razón al afirmar que este país no puede ser dividido porque constituye una unidad, no sólo desde un punto de vista histórico sino también desde el punto de vista físico y económico».

«Una vez establecido el Estado [judío] crearemos un gran ejército, aboliremos la partición y nos expandiremos a toda Palestina».

Me pregunto si en algún momento de la historia ha habido alguna asociación de personas que se haya apropiado de bienes ajenos por la fuerza bruta y que se hayan juzgado a sí mismos con tanta indulgencia. Una y otra vez los conquistadores se han considerado a sí mismos como víctimas involuntarias de las circunstancias y de los bárbaros (¡sus propias víctimas!) contra los que lamentablemente tienen que proteger sus derechos. Considérense las siguientes manifestaciones de Benny Morris, un historiador que documentó la limpieza étnica de 1948. En una entrevista a Morris del año 2004 publicada en Haaretz se puede leer lo siguiente [6]:

“Q: El título del libro que ahora está publicando usted en hebreo es «Víctimas». Así pues, finalmente su argumento es que de las dos víctimas de este conflicto, nosotros [los israelíes] somos las mayores.

Morris: Sí. Exactamente. Somos las mayores víctimas a lo largo de la historia y también las mayores víctimas potenciales. Aunque estamos oprimiendo a los palestinos somos la parte más débil aquí. Somos una pequeña minoría en medio de un océano de árabes hostiles que nos quieren eliminar”.

Esta opinión es representativa de la corriente de pensamiento mayoritaria en Israel. Con el paso de los años ha sido elevada a la categoría de axioma y probablemente ninguna oferta razonable de paz (por ejemplo la última oferta saudí) será capaz de hacer mella en ella. Los israelíes están usando este eslogan para eximirse a sí mismos de la obligación humana de comportarse decentemente con los palestinos. La mayoría de judíos de Israel se han autoconvencido de que tienen un derecho moral a expropiar y expulsar a los palestinos porque los palestinos son tan bárbaros que no respondieron a las «generosas ofertas de paz» de Israel y «sólo querían arrojarnos al mar». Porque somos una nación de supervivientes del Holocausto. Mis compatriotas se veían a sí mismos como protagonistas de una versión moderna de «El Señor de los Anillos» de Tolkien, protagonizándola, por supuesto, como hermosos elfos forzados por su adverso destino a combatir a los feos íncubos palestinos (íncubos = «terroristas»). La piedad humana no se aplica a los «terroristas». Nadie hace concesiones territoriales o acuerdos de paz con «terroristas».

Lo anterior explica la masiva participación de los, por lo demás, normales y más o menos decentes israelíes en los programas de limpieza étnica actualmente en marcha. ¿Cómo si no se puede explicar que un anciano moribundo y su esposa sean sacados por la fuerza de su apartamento en Jerusalén oriental para hacer sitio a los colonos judíos? ¿Cómo comprender que el «Museo de la Tolerancia» se construya en Jerusalén sobre el solar de un antiguo cementerio musulmán? ¿O la ofensiva israelí en Cisjordania contra los orfanatos mantenidos por organismos de beneficencia islámicos? ¿O los progromos que perpetran en Hebrón y en otras partes de los territorios ocupados gángsters-colonos judíos financiados por el Estado de Israel? ¿O el sadismo generalizado con el que los soldados israelíes tratan a los detenidos palestinos? ¿O los asaltos a los hogares palestinos durante incursiones militares nocturnas en ciudades y aldeas palestinas? ¿O las demoliciones de hogares palestinos en Cisjordania y Jerusalén oriental con el obsceno pretexto de ser «construcciones ilegales»? ¿O el sistemático latrocinio de tierras palestinas para beneficio de los colonos judíos? Y así muchas cosas más [7].

La Franja de Gaza es el lugar donde el sadismo israelí con ínfulas de superioridad moral ha alcanzado nuevas cotas. La Franja está densamente poblada, en su mayor parte por descendientes de los palestinos expulsados en 1948. Mucho antes de la Segunda Intifada los israelíes confiscaron lo más selecto del territorio de Gaza a lo largo de la playa (cerca de ¼ de la superficie de la Franja) para asentar allí a unos pocos miles de colonos judíos. Así y todo, un millón y medio de palestinos de Gaza llevaban un tipo de vida normal (bajo ocupación israelí) cultivando frutas y verduras, fabricando materiales de construcción y otros productos para el mercado israelí y trabajando como jornaleros en el interior de la Línea Verde. Antes de la segunda Intifada a Israel llegaba muy poco terror procedente de Gaza.

Sin embargo, desde el comienzo de la Intifada (año y medio antes de que los palestinos lanzaran el primer cohete contra territorio israelí) el ejército israelí inició la destrucción sistemática de la Franja. Los israelíes llevaron a cabo incursiones cada pocas semanas y destruyeron fábricas y talleres, carreteras, labranzas, casas, y todo lo que se les ocurriera. Los israelíes cerraron el acceso de los gazatíes a la economía israelí. Finalmente, los desesperados palestinos recurrieron a disparar cohetes Kassam que rara vez causaban víctimas o daños reales pero que servían como excelentes pretextos para la “acción” militar israelí».

Y entonces Sharon ejecutó su brillante movimiento de propaganda: la «desconexión” de Gaza. Toda la operación se vendió como una prueba de la buena voluntad israelí. Los asentamientos israelíes de Gaza fueron efectivamente eliminados, pero el ejército se desplegó alrededor de la Franja y la convirtió en una gigantesca prisión. El estrangulamiento económico de Gaza se intensificó hasta niveles draconianos, especialmente después de que el gobierno de Hamas abortara el putsch de Fatah que habían auspiciado al alimón Israel y USA. (No soy fan de Hamás, pero su gobierno fue elegido democráticamente por los palestinos). Hamas propuso en varias ocasiones iniciar negociaciones con Israel sobre la base de las fronteras de 1967, pero los israelíes limitaron al máximo la difusión de esas propuestas de Hamas e hicieron caso omiso de ellas. Con toda seguridad esas negociaciones habrían conseguido detener el lanzamiento de Kassams, pero los dirigentes israelíes parecían interesados en que la violencia continuara. Los Kassam crearon una gran oportunidad para degustar otra ración de la propaganda del «pobres de nosotros» y fueron una gran excusa para evitar satisfacer las legítimas exigencias internacionales reclamando el fin de la masiva colonización de Cisjordania.

Por último, se negoció una tregua con Hamas. Desde el comienzo de la tregua el ministro de Defensa israelí Barak inició los preparativos para un ataque masivo contra Gaza [8]. El 14 de noviembre la tregua con Hamas fue rota deliberadamente por orden de Barak cuando los israelíes mataron a varios combatientes de Hamas. A esas muertes siguió una respuesta palestina totalmente previsible: la cancelación de la tregua y una salva de cohetes. El bombardeo fue utilizado por Barak como pretexto para justificar una operación a gran escala que incluía la masacre de cientos de gazatíes con misiles lanzados desde aviones. Esta exhibición de fuerza forma evidentemente parte de la próxima campaña electoral de Barak y Livni, al precio de centenares de bajas palestinas y de algunas israelíes (pues en el ínterin los palestinos han mejorado su puntería). En una próxima operación terrestre los soldados israelíes también son susceptibles de pagar con sus vidas esta modalidad de campaña electoral.

¿Saben cómo interpreta todo lo anterior el israelí de a pie? Así: «Nosotros, los israelíes, en un acto de auto-sacrificio, expulsamos a pobres colonos judíos de sus «hogares» en la Franja de Gaza y les dimos a los palestinos una oportunidad de vivir una existencia libre y feliz. Pero los palestinos rechazaron nuestros esfuerzos de paz y prefirieron seguir alimentando su adicción a «arrojar judíos al mar». Gaza podía haberse convertido en una nueva Singapur, pero en lugar de eso los gazatíes prefirieron disparar cohetes contra los israelíes».

La retirada israelí de Gaza fue así un movimiento brillante por parte de ese genio del mal llamado Sharon. Proporcionó al israelí medio una absolución moral general. Los palestinos les habían «decepcionado». Ahora los dirigentes israelíes pueden hacer con los palestinos lo que les plazca. No esperen ni la más mínima protesta pública por parte del público judío israelí, a excepción de una pequeña minoría de «judíos auto-odiadores» como la persona que suscribe.

Créanme, estos judíos israelíes que se inscriben en la corriente de pensamiento mayoritario no son monstruos congénitos. Simplemente, no conocen nada mejor. Desgraciadamente yo solía ser una de ellos. Entonces un día me tropecé en Cisjordania, más o menos por casualidad, con un grupo de activistas. Hice algunos amigos palestinos y finalmente llegué a comprender el carácter criminal del trato que inflinge mi país a los palestinos. Y he aprendido a hacer caso omiso de la dosis diaria de propaganda absurda que los medio de comunicación suministran a mis compatriotas en lugar de noticias. Pero, ¿cómo convencer a mis compatriotas de que no escuchen esa propaganda? No lo sé.

Por otra parte, no tiene por qué ser así. Además de los cuatro o más millones de palestinos apátridas que viven en los territorios ocupados hay cerca de un millón de palestinos que viven dentro de la Línea Verde y que tienen ciudadanía israelí. A pesar del considerable racismo interior, muchos de esos ciudadanos palestinos están profundamente implicados en la sociedad israelí. Hay médicos y enfermeras árabes en los hospitales israelíes, estudiantes árabes en las universidades israelíes, etc. Existe un notable grado de coexistencia y cooperación entre judíos y árabes allí. Pero un colega judío de la corriente mayoritaria que podría tratar a su compañero de trabajo árabe de forma perfectamente decente seguiría estando orgulloso de un hijo soldado que se encontrara “sirviendo al país” en los Territorios Ocupados. Él o ella seguiría repitiendo la propaganda racista sobre el «peligro demográfico» representado para el Estado de Israel por sus ciudadanos árabes, se creería los sanguinarios discursos televisivos de los generales y ex-generales, y votaría por cualquiera de los tres principales partidos sionistas, el Likud, Kadima y el Laborista, cuyos dirigentes llevan años entregados a tareas de limpieza étnica.

Por el bien de las dos naciones que viven en este país esta ignominia debe cesar. Debe ser detenida por la presión externa, porque dentro de Israel en la actualidad no existen fuerzas políticas significativas capaces de plantarle cara. Por favor, amigos míos, hagan algo, y háganlo urgentemente. Y, por favor, hagan caso omiso de las eternas “negociaciones” entre nuestro gobierno y la impotente Autoridad Palestina: no son más que una tapadera para avanzar aún más en la pieza étnica. Si no me creen, vengan a ver la masiva construcción de asentamientos en Jerusalén oriental y Cisjordania y los muros de los guetos palestinos.

Victoria Buch es académica israelí y activista del movimiento contra la Ocupación.

[1] La Piedad de Todo, libro de Amos Elon sobre los judíos alemanes.

[2] De una reseña sobre el libro de Makdisi: Inside Out Palestina, Lena Tuffaha Khalaf, IMEU 2008.

[3] Las víctimas justas, de Benny Morris

[4] Recopilados por Stephen Lendman. Véase: http://www.zmag.org/znet/viewArticl…)

[5] El nacimiento de Israel: Mitos y realidades, de Simha Flapan

[6] El texto completo de la entrevista se encuentra en el sitio web de Counterpunch

[7] *Se puede encontrar información, por ejemplo en la revista Ocupación, sitio web del movimiento activista israelí contra la Ocupación.

[8] Desinformación, secretismo y mentiras: cómo se urdió la ofensiva contra Gaza, de Barak Ravid, Haaretz

http://www.haaretz.com/hasen/spages…

Fuente: http://www.counterpunch.org/buch010…

Artículo del año 2009.

* Victoria Buch (Polonia, 1954-Israel 2009). Su familia permaneció en Polonia, aun después del Holocausto. Su abuela y tía fueron asesinadas en el campo de la muerte conocido como Treblinka. En 1968, emigró a Israel después de una ola de antisemitismo tras la Guerra de los Seis Días que les costó a sus padres sus puestos universitarios.

Estudió química y obtuvo su doctorado a los 30 años con 16 artículos publicados.

Ella y su hermana se involucraron activamente contra la Ocupación Israelí. Victoria fundó la revista The Occupation y participó con Jeff Halper y Meir Margalit contra la demolición de casas palestinas.

Obs: Gracias a Luis Feld por enviarnos la nota.

Video: Resumen de la sesión del Tribunal Ético a Israel

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Se realizó en Argentina el Tribunal Ético a la Ocupación y Colonización por Israel en Palestina el 21 de mayo de 2013. Testigos_as, peritas_os, dieron sus testimonios acusadores. El jurado dictaminó culpabilidad, la fiscalía pidió la condena y por último se leyó el veredicto que condenó a Israel y pidió el boicot a Israel, entre otras cosas.

Sentencia completa aquí.

Excelente resumen del Tribunal Ético hecho por «Resumen Latinoamericano».

SENTENCIA: Tribunal Ético a la Ocupación y Colonización por Israel en Palestina

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VISTOS:

 1°) La profunda conmoción que producen en la opinión pública argentina, análoga a la que sacude al mundo, los hechos que tienen lugar en el histórico territorio de Palestina.

2°) Particularmente la circunstancia de que en ese ámbito se cometen crímenes de agresión y colonialismo que, si bien suscitaron diversas medidas adoptadas por los más relevantes órganos de la ONU (Asamblea Gral. y Consejo de Seguridad), no han existido actitudes firmes de parte de los mismos para hacer cesar los graves e ilícitos procedimientos de expulsión afectatorios de la paz. Ello puede incluso llegar a generar escepticismo sobre la funcionalidad de la propia ONU y consiguientemente las garantías de paz en el Orbe.

3°) El evidente auxilio y estímulo que fuerzas imperialistas extrarregionales brindan al agresor del Medio Oriente.

4°) Las críticas que tanto desde el campo académico como en general de los pueblos se ha expresado vehementemente contra la forma y estructura del Consejo de Seguridad. Este órgano encomendado de preservar la paz internacional por el art. 24 de la Carta de la ONU, a causa de su inherente vicio de constitución antidemocrática, se ve obstaculizado seriamente cuando debe adoptar soluciones en tal sentido, contabilizándose ya medio centenar de “vetos” contra proyectos condenatorios a la potencia agresora aquí imputada.

5°) La imperiosa necesidad, impuesta por tales hechos, de que los pueblos, y en particular el argentino, frente a las señaladas ineficacias de las autoridades internacionales institucionalizadas, asuman su jurisdicción ética, respondiendo así a los permanentes requerimientos de la ciudadanía en contra de la impunidad, a fin de procesar y juzgar a quienes tan abrumadoramente quebrantan la Justicia y la Legitimidad. Así como contribuir a la afirmación de los principios de la Carta de la ONU y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Y  C O N S I D E R A N D O :

1°) Que el Estado de Israel, creado de facto a partir del desconocimiento de la Resolución 181-II de la Asamblea Gral. de la ONU del 29-11-1947, que recomienda el Plan de Partición de Palestinaha llevado desde el primer momento una política colonizadora sobre territorios que exceden notoriamente el original asignado.

2°) Que la conducta aludida ha generado un éxodo forzoso de expulsión en los ámbitos ilícitamente apropiados, tan inmenso de desplazados y refugiados, que la Asamblea General  ha debido dictar la Resolución 194 en 1948, ordenando la cesación de esos procedimientos afectatorios de la paz y el orden internacional.

3°) Que muy infortunadamente se produjo desde Junio de 1967 la denominada “guerra de los 6 días”, en el curso de la cual Israel ocupó la Palestina íntegra (Este de Jerusalén, Gaza y Cisjordania, donde vivían 4 millones de personas). Debiendo el Consejo de Seguridad dictar su Resolución 242 el 22 de Noviembre de ese mismo año ordenando la retirada de la fuerza ocupante y solución perentoria al grave cuadro de los refugiados (que hoy suman ya 6 millones). Esta medida jamás fue cumplida en casi medio siglo de la más tremenda impunidad, y por el contrario su autor fue aumentando en escalada dolosa la tragedia. Tal conducta se alza contra el derecho de autodeterminación (Resoluciones 1514/XV y 2625/XXV de la Asamblea General) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

4°) Que sucesivamente se promulgaron reiteradas Resoluciones, recomendaciones y exhortaciones que sería muy extenso citar aquí, del Consejo de Seguridad, con igual carencia de resultado eficaz, pese a que el artículo 25 de la Carta de la ONU obliga “llevar a cabo la decisiones del Consejo de Seguridad”.

5°) Que además se somete a los desplazados a un régimen que incumple la IV° Convención de Ginebra de 1949 sobre tratamiento de la población civil en los conflictos bélicos y que prohíbe la transferencia de población no originaria hacia las tierras ocupadas, con el fin de modificar allí la composición demográfica.

6°) Que se han ido adoptando métodos colonialistas tales que incluyen los asesinatos selectivos de dirigentes y activistas, arrestos administrativos sin fundamentación de cargos, traslados forzados y masivos con destrucción simultánea de viviendas y plantaciones, bombardeos de poblaciones civiles, y el “bloqueo” extremo a la Franja de Gaza que priva de alimentos, medicamentos y posibilidades de circulación humana, como en gran medida se denuncia en la Resolución 64-254 de la Asamblea General del 26-2-2010 y que constituyen prácticas sociales genocidas.  La Organización Mundial de la Salud ha reportado que la vida no será sostenible allí en el año 2020.

7°) Que tales métodos incorporan el “doble standard” jurídico, consistente en sujetar a la población ocupada, que vive en campamentos precarios, a leyes y tribunales militares expeditos que no reconocen el debido proceso, mientras que contemporáneamente a los colonos israelíes allí trasplantados se somete exclusivamente a las normas y magistrados ordinarios con las debidas garantías, derivándose así puniciones manifiestamente distintas y discriminadas, por idénticos delitos, en el mismo sitio geográfico, según sea cada infractor nacional o colono. Cabe destacar que en menor medida, también la población palestina de un millón y medio que posee ciudadanía israelí y habita dentro del propio Israel, padece grave discriminación de trato, aun poseyendo esa ciudadanía.

8°) Que la apropiación sistemática e ilegal de hasta el 85% del agua en los territorios ocupados, de la que se apropia la potencia ocupante y desvía a su territorio, especialmente a través de la empresa “Mekorot” (con negocios actualmente en la provincia de Buenos Aires), origina por una parte la frustración en las necesidades para beber, higienizar, cultivar el suelo o criar ganado, y por otra la entrega a cada palestino de 45 litros diarios, mientras se brinda a los israelíes allí trasplantados la cantidad 10 veces mayor de 460 litros.

9°) Que la construcción de un Muro de 800 Km. de extensión y de 9 metros de altura en parte de la tierra palestina, patentiza aún más el sistema de apartheid establecido, pese a que la Corte Internacional de Justicia de La Haya lo consideró ilegal en fallo del 8-7-2004, recomendando su demolición. Se profundiza esa situación con el encierro de las poblaciones transformando a éstas en virtuales campos de concentración a cielo abierto impidiendo la libre entrada y salida. Los más de 600 puestos de control militar en rutas y calles entorpecen además el indispensable movimiento con fines laborales, escolares, urgencias médicas y de contactos familiares entre localidades. También se opera la asfixia económica al confiscarse los tributos recaudados por los palestinos, en vulneración de lo oportunamente consensuado en los Acuerdos de Oslo de 1993.

 10°) Que la mantención de casi 5.000 prisioneros en las cárceles israelíes, con tratamiento inhumano, incluyendo contingentes de menores de 14 años, concita la preocupación internacional que exige su inmediata liberación.

 11°) Que la demora en reconocer a Palestina como Estado miembro de la ONU, pese a habérselo admitido individualmente ya por 135 Estados, se debe a los tradicionales “vetos” por parte de potencias hegemónicas e interesadas, como EEUU y algunos integrantes de la Unión Europea.

 12°) Que el estancamiento de las conversaciones bilaterales hacia la paz por las partes en conflicto, se alimenta seriamente por el incumplimiento de Israel a su deber previo de desocupar los territorios y permitir el retorno de los refugiados o indemnizar a aquellos que así lo prefiriesen, a tenor de la ya antigua Resolución 194 de la Asamblea Gral., datada 11-12-1948, asimismo la Resolución 3236 de la Asamblea del 22-11-l974, como igualmente la Resolución 446 del Consejo de Seguridad fechada 22-2-1979 que declara a la creación de “asentamientos” por Israel en los territorios ocupados como carentes de valor legal alguno. Entre otras varias normas.

 13) Que la activa renuencia de Israel a suscribirse al Tratado de No Proliferación Nuclear, priva a la autoridad natural, la Organización Internacional de Energía Atómica, de ejercer el debido control y preservar la paz y la seguridad de la Región y del mundo.

14) Que el propósito último de tales políticas es llevar a la práctica un proyecto mayor, la creación del Gran Israel, inspirado en la doctrina denominada “panjudía” de expansión territorial mediante la conquista del “espacio vital” supuestamente necesario, sin límites regulares. Concuerda con la políticaimperialista de Estados Unidos de dominio mundial y en especial sobre los países productores de petróleo. El apoyo de este Estado y de otros de la OTAN, inducen a Israel a desafiar o desobedecerlas decisiones de la ONU.

15) Que en ningún caso puede considerarse de igual modo la violencia del opresor con la del oprimido. Mientras la primera obedece a un plan sistemático de dominación y aniquilación ejecutado desde estructuras del Estado israelí  en contra de la población palestina, a los efectos de beneficiarse de sus padecimientos, la ejercida por el pueblo cuyo territorio es ocupado por una potencia militar refiere a la impotencia y  la desesperación ante las injusticias padecidas, y debe considerarse en el marco de la apelación al supremo recurso de resistencia a la opresión, legitimado por el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

P O R  E LLO :

El Tribunal aquí constituido para el Juicio Ético a la Ocupación y Colonización por Israel en Palestina, luego de haber oído a los testigos, peritos, visto la prueba documental agregada, los alegatos de Fiscal y Defensor;

 

I N T E R P R E T A N D O:

La voluntad de las entidades, organizaciones y personas que convocaron a este juzgamiento moral;

 

R E S U E L V E :

1°) Señalar que la conducta ilícita antes descripta resulta atribuible centralmente al  Estado de Israel, así como a sus cómplices de Estados Unidos y países de la OTAN. 

2°) Que los hechos producidos por tales imputados expresan una clara naturaleza expansionista y anexionista, que genera crímenes de guerra, de lesa humanidad, y especialmente de apartheid y segregación, lo que es decir, crímenes del terrorismo de Estado.

3°) Que esos hechos y la consiguiente impunidad a lo largo de décadas, hace peligrar el normal, adecuado y eficaz funcionamiento de la ONU, con grave riesgo de declinación de su Jurisdicción, tan necesaria a la paz y sosiego creador para la Humanidad.

 4°) Que los pueblos del mundo deben tomar debida cuenta militante de estos ilegítimos procederes y condenar a los agresores con las pertinentes estigmatizaciones morales y exigencia de que respeten las insoslayables normativas internacionales en búsqueda de la paz y seguridad en la Región y el Orbe.

5) Que en consecuencia el Estado de Israel debe cesar su conducta lesiva, guerrerista, colonizadora y de limpieza étnica, resolviendo el problema de los refugiados y posibilitando la formación de los dos Estados soberanos, israelí y palestino, dentro de fronteras seguras para ambos con participación y contralor de la ONU, tomando como base la Resolución 1850 del Consejo de Seguridad del 16-12-2008.

 6°) Que no podrían los argentinos, como parte de la comunidad latinoamericana, soslayar el recuerdo de las responsabilidades que atañen a la Potencia aquí imputada, Israel,en cuanto favoreció las condiciones para el accionar de las cruentas dictaduras impuestas en nuestros países en los años setentas, a través de la provisión de equipamientos bélicos, asesoramiento y auspicio político. Más aún cuando nuestro país sostiene su justa reivindicación sobre Malvinas, Georgias e Islas del Atlántico Sur y debemos constatar lamentablemente que los tres votos adversos en la ONU, insistentes y reiterados, son los de Gran Bretaña (Potencia colonizadora en dichas islas) y sus cómplices Estados Unidos e Israel.

 7°) Que el pueblo argentino debe participar activamente en  la convocatoria original de los palestinos al Boicot, Desinversiones y Sanciones al Estado de Israel, a causa de su conducta en Palestina, hasta que se allane a cumplir con el Derecho Internacional. Tomando como precedente el bloqueo universal que se hizo al régimen racista de Sudáfrica, en tiempos previos a la supresión del apartheid, hoy se plantea la necesidad de boicotear productos y servicios de grandes empresas israelíes estatales o privadas, así como a las no israelíes que comercian conspicuamente con Israel, la presión para que otras empresas retiren sus activos de aquellas concentraciones de capitales, así como la exigencia de medidas punitivas reales a Israel por los distintos Estados y órganos de la ONU, y boicoteo a productos culturales y equipos deportivos. Máxime cuando el Legislativo israelí ha penalizado a sus nacionales que apoyen éticamente esta campaña.

8°) Exhortar a las entidades, asociaciones y Partidos populares de nuestro país a declarar personas no gratas en nuestro territorio a las cúpulas de funcionarios que gobiernan el Estado agresor aquí imputado y sus cómplices, en ocasión de eventuales visitas a Argentina.

 9°) Solicitar a nuestro pueblo en general que tome debida nota de esta SENTENCIA ETICA y la proclame como una bandera más incorporada a sus reivindicaciones permanentes, asumiéndola como parte de las fuerzas que en el mundo pueden alcanzar los objetivos de justicia y redención humana que se expresan en este Fallo.

Buenos Aires, Argentina, 21 de mayo de 2013

Fuente: http://tribunaletico.wordpress.com/

Los colonos (ilegales) se presentan como la nueva vanguardia del sionismo

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Por Breno Altman.

La colonia de Eli, el punto más alto de Binyamina, en el área central de Cisjordania, es un puesto avanzado dentro de las fronteras que, por decisión de la ONU, deberían pertenecer a un futuro Estado palestino. El complejo residencial, compuesto por casas grandes y refinadas, siempre de color beige, en calles limpias y arboladas, es uno de los asentamientos más bien cuidados.

Mikhail Frunze/Opera Mundi

Asentamiento de Eli acuerda condominios confortables que a menudo rodean las grandes ciudades del mundo

Las razones de su prestigio son religiosas y políticas. Se encuentra a pocos kilómetros de Silo, citada en la historia bíblica como la capital de los judíos en el tiempo de los jueces, después de la salida de Egipto y de la creación de las doce tribus encabezadas por sus magistrados. También es casi al lado de Ariel, la ciudad-modelo construida en los territorios ocupados, con modernas instalaciones y una importante universidad.

Su más ilustre habitante es un judío argentino llamado Dani Dayan, quien fue durante seis años (2007-2013) Presidente del Consejo de Judea y Samaria, la nomenclatura utilizada en Israel para designar oficialmente a la cordillera en la orilla oeste del río Jordán. En estas montañas, dice la Biblia, vivieron los patriarcas, y Abraham tendría anunciado a sus descendientes que era la tierra prometida.

«Somos la nueva vanguardia del sionismo», dice Dayan. «Tenemos una misión histórica de recuperar la tierra de la que nos expulsaron hace dos mil años. No somos invasores, como la narrativa árabe insiste, pero volvimos. Esta región tiene una importancia estratégica para la defensa y el desarrollo de Israel.»

Empresario de la informática, el líder de los colonos vendió su empresa para dedicarse plenamente a la causa que postula. A pesar de respetar las tradiciones, no es religioso. Tiene orgullo del telegrama que recibió de Menájem Beguín cuando completó su bar mitzvah. Se declara admirador de Jabotinsky, el ideólogo de la derecha sionista, pero confiesa su creciente afecto por Ben-Guríon, el líder de la independencia.

Mikhail Frunze/Opera Mundi

Los palestinos que viven en la región son contratados para trabajar en los asentamientos judíos

Dayan trabaja duro para atraer la inversión y modernizar la región. De las cinco áreas que componen la jurisdicción de la junta que presidía, Binyamina es la más desarrollada. Son 54 comunidades de medio y alto lujo, protegidas día y noche por los soldados del ejército o guardias privados entrenados por el ejército. Están protegidas por un sistema de vallas y muros que las separan de los pueblos palestinos, mientras que las carreteras bien pavimentadas los conectan entre sí.

A veces se puede ver los coches y autobuses con placas palestinas que pasan por estas carreteras después de cruzar los puntos de control militar. Las restricciones son mayores cuando la tensión sube entre los colonos y la población de las aldeas. Los servicios de transporte público, sin embargo, están separados, aunque no haya ninguna regla escrita al respecto. Autobuses israelíes sirven sólo a los colonos. Palestinos contratados para algunos trabajos son transportados por diferentes vehículos, lo más a menudo proporcionados por los empleadores o intermediarios.

Muchos residentes trabajan en Jerusalén o Tel Aviv. Las colonias actuales son distintas de los kibutzim, con su modelo comunitario y su estructura de producción. Se parecen más con los condominios confortables que a menudo rodean las grandes ciudades del mundo. Sin embargo, hay empresas privadas que están implantándose ahí.

Uno de ellas, en Binyamina, es la bodega Psagot, que lleva el nombre de la comunidad en la que está instalada. Su propietario, Yaacov Berg, vende 200.000 botellas de vino blanco y tinto al año, exportando el 60% de su producción. La botella se etiqueta «producto de Israel». Si las etiquetas se identifican como mercancías de colonias en Cisjordania, corren el riesgo de ser boicoteadas por algunos países.

Expansión

La comunidad internacional, al final, considera que toda esta zona fue ocupada ilegalmente en la guerra de 1967. La resolución 242 de la ONU exige a Israel retirarse a detrás de la Línea Verde, establecida en el armisticio de 1949. Sin embargo, desde la conquista de estos territorios, con el Partido Laboral o los conservadores, la política sionista ha sido la de ampliar el asentamiento.

Mikhail Frunze/Opera Mundi
Actualmente hay 121 asentamientos reconocidos oficialmente por el gobierno de Israel, de acuerdo con el Ministerio del Interior, donde viven 350.000 colonos.

[Producción de vino en Psagot. Por año, de 200.000 botellas de vino producidas, el 60% se exporta]

Otros 300.000 viven en Jerusalén Este y 20.000 en los Altos del Golán. Además de Ariel, otras tres colonias ganaron, con el tiempo, el reconocimiento como ciudades: Modiin Illit (controlada por ultra-ortodoxos), Maale Adumim y Beitar Illit.

Aunque sea  difícil de calcular, a través del presupuesto, todos los subsidios que el gobierno destina para la colonización, el movimiento Paz Ahora estima que se gastan entre 540 millones y 600 millones de dólares cada año para subsidiar a los asentamientos, incluidos los gastos de seguridad.

Uno de los pocos elementos identificables en los documentos oficiales es la transferencia de ingresos a los consejos municipales de Cisjordania, que llegó a 322 millones de dólares el año pasado, lo que equivale al 8,9% de todo el dinero recibido por las ciudades de Israel, a pesar de que son sólo el 3,8 % de los ciudadanos los que viven en los territorios.

Otro dato importante: la inversión en vivienda, excluyendo Jerusalén, fue de 123,12 millones de dólares, es decir, 15,36% de los recursos internos destinados a ese ítem.

La ocupación habría sido un buen negocio hasta 1987, según el economista israelí Shir Hever del Centro de Información Alternativa (AIC, por su sigla en inglés). Los costos eran bajos, Israel recaudaba todos los impuestos de la zona, tenía mercado cautivo para sus productos y mano de obra palestina, mucho más barata, en sus empresas. Además, controlaba la fuente de agua que representaba alrededor del 50% de su consumo.

Después de este período, sin embargo, tras la aceleración de la creación de nuevas colonias, los números han comenzado a retroceder. Los beneficios iban definitivamente desaparecer después de la segunda Intifada en septiembre de 2000, cuando las fronteras se cerraron e Israel dejó de contratar trabajadores palestinos, y a parte, aumentó el gasto militar de forma espectacular.

«Muchas compañías israelíes ganan dinero por la colonización, sobre todo las que participan en la seguridad y la construcción», explica Michel Warschawski, también del AIC. «Pero los intereses geopolíticos ya superan los económicos. El Estado financia la colonización por razones estratégicas, fortaleciendo los colonos y la apertura de buenas oportunidades para las empresas que se benefician de esta expansión. El resultado para las cuentas públicas, sin embargo, es deficiente.»

El Gobierno no niega el incentivo para marchar hacia el este, pero alega razones transitorias. «Todavía estamos en una situación de conflicto potencial», dice Yigal Palmor, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores. «Los asentamientos son importantes para nuestra política de defensa, ya que refuerzan nuestras fronteras.»

Los asentamientos, mientras la paz no llega, atraen judíos laicos y religiosos, en una demografía inversa a la del movimiento kibutzim en el siglo XX. Las estadísticas del Consejo de Judea y Samaria revelan que sólo el 20% de los colonos son no religiosos, en comparación con el 10% de los ultra-ortodoxos y el 70% de los religiosos moderados.

Demografía

Esta composición ayuda a aumentar la tasa de fertilidad promedia, más alta entre los grupos de seguidores estrictos de las enseñanzas de la Torá. La familia de Dani Dayan, por ejemplo, se compone sólo de él, su esposa y un hijo. Otros líderes de asentamientos tienen una prole mucho más numerosa, un arma importante para fortalecer la presencia judía en Cisjordania.

Rafael Kaufmann vive en la colonia Tzufim, al norte. Nacido en Uruguay hace 41 años, desde 2004 vive en el asentamiento. Tiene seis hijos, cinco varones y una mujer. Religioso, camina por las montañas con su kipá y pistola de 9 milímetros en la cintura, que garantiza nunca haber utilizado. Trabaja como guía turístico, y ayuda al movimiento de los colonos en la difusión internacional, dando conferencias en varios países. También recauda fondos para que otros colonos puedan abrir sus cultivos y crear pequeños puestos avanzados en la región.

«Israel no puede cometer el mismo error dos veces, los judíos nunca más van a salir de la tierra prometida», dice Kaufmann, en la cima de una montaña que mira el río Jordán. «Dios nos dio esta tierra, vamos a defenderla con uñas y dientes, según lo dispuesto por las enseñanzas.»

Mikhail Frunze/Opera Mundi

Rafael Kaufmann (izquierda) y otro colono. «Judíos nunca más van a salir de la tierra prometida», dice el uruguayo

Muchos piensan como él, y varios de forma aún más intensa. Al sur, se encuentra la ciudad de Hebrón, la más grande de Cisjordania. Está dividida en dos secciones, una bajo el control de la Autoridad Palestina y otra del gobierno israelí. Hay aproximadamente 250.000 habitantes de origen árabe que viven en el 80% de las zonas urbanas y 750 judíos en el 20% restante.

La principal arteria comercial de la ciudad, la calle Shuhada, que cruza el centro viejo, se asemeja a una ciudad fantasma. Las tiendas están cerradas y las residencias abandonadas. Después del levantamiento palestino de 2000, el ejército israelí cerró el área, con el pretexto de salvaguardar cinco asentamientos judíos. Varios puestos de control militar vigilan la entrada y salida de los transeúntes. A ningún palestino se le permite conducir automóviles o motocicletas en la zona de aislamiento. Sólo a los colonos judíos.

Una de estas colonias, situada en lo alto de una colina que nace en la vía bloqueada, es la de Tel Rumeida. Tiene alrededor de 150 habitantes, protegidos por los militares, que allí viven, estudian y rezan. Muchos trabajan para otros lugares, moviéndose bajo custodia permanente. Varios grupos sionistas ayudan a recaudar fondos para apoyar a la comunidad.

Mikhail Frunze/Opera Mundi

Cerca de 150 judios viven en la colonia de Tel Rumeida en Hebrón, vigiladas 24 horas por el ejército

Una de estas organizaciones es Jabad-Lubavitch, entidad religiosa con ramificaciones en varios países. David Halon, un estadounidense de Nueva York, fue a Hebrón como parte de los esfuerzos para fomentar el estudio bíblico entre los soldados y los civiles del asentamiento. Se siente orgulloso de lo que hace. «Somos un ejemplo para los judíos del mundo», dice. «Aquí estamos 500 contra 250 mil árabes. Resistimos sin temor, junto a nuestras fuerzas armadas.”

Él mira a los vecinos palestinos, a la vista, a unos metros de distancia, pero divididos por una valla. «La Torá dice que los judíos deben tener el mando», dice. «Somos el pueblo elegido y ganamos en la guerra, por la voluntad de Dios, el derecho a estar aquí. Ellos pueden quedarse, desde que sean obedientes a los mandamientos divinos.”

Traducción: Kelly Cristina Spinelli

Fuente: Ópera Mundi

Miko Peled, un Otro Judío: El hijo del general

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Texto de presentación y subtítulos: Jair de Souza

Hay una fuerte tendencia entre la intelectualidad occidental a negarle validez a cualquier narrativa que provenga de los palestinos. No se atribuye casi ninguna credibilidad a un relato si su fuente es exclusivamente de origen palestino. Es debido a este tipo de prejuicio que este video de Miko Peled adquiere mayor relevancia.

Miko Peled es un judío israelí, nacido y criado en Jerusalén, cuyo padre era un joven oficial del ejército en 1948 y un importante general de la IDF en 1967. O sea, Miko Peled nació y creció en una familia y en un ambiente de profundas raíces sionistas. Aun así, las contradicciones de la vida y su sentimiento humanista fueron abriéndole los ojos para la realidad que lo circundaba. Es esta realidad lo que él trata de transmitir en su libro El hijo del general (The general’s son) y en el relato del presente video.

Lo que Miko Peled cuenta es de gran importancia para todos, en especial para los que se identifican con el sionismo y con las políticas del Estado de Israel. Los hechos que él aquí relata no son novedades para quienes han estado siguiendo más o menos de cerca los sucesos en Palestina en las últimas décadas. No obstante, en razón de sus orígenes nacional, cultural y étnico, las palabras que él expresa en su libro y en este documental quizás sean capaces de llevar a la reflexión a algunas personas que, hasta ahora, han aceptado y asimilado la narrativa sionista sobre el conflicto en Palestina.

Es probable que, aun después de haber leído u oído los relatos de Miko Peled sobre las brutalidades inhumanas practicadas por las fuerzas de ocupación sionistas en contra de la indefensa población civil palestina, varios de los actuales partidarios de Israel continúen a apoyarlo. Pero eso solo será posible entre aquellos que se alejen completamente de toda y cualquier preocupación humanista para aferrarse a un espíritu pura y exclusivamente tribal. O sea, un espíritu que los lleva a validar todo lo que pueda aparentemente rendir frutos a los miembros de su propia tribu, sin importar para nada los daños y sufrimientos que eso pueda causarles a los otros.

Sin embargo, así como le pasó con el propio Miko Peled, muchos de los actuales partidarios de las políticas sionistas también podrán ser sensibilizados al tomar contacto con la realidad. La única condición previa para tal es que haya en su interior el predominio de una conciencia humanista, cosa que, a pesar de los esfuerzos de los ideólogos sionistas para erradicarla, creemos estar presente en el íntimo de la mayoría de esas personas.

Los hechos aquí expuestos por Miko Peled difícilmente podrán ser negados. Las pruebas son por demás contundentes. Puede que los sionistas más militantes simplemente prefieran no ver este video y externar sus críticas al mismo de modo automático. No podemos condenarlos por tal comportamiento. Debemos reconocer que es muy angustiante defender una posición a sabiendas de que ella está en contra de lo que nosotros mismos en nuestro íntimo consideramos justo. Por eso, la ignorancia puede servirles a algunos como prevención en este caso.