Israel: Aprueban ley para alistamiento de ultraortodoxos

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Una comisión política formada por seis ministros dio hoy luz verde a un histórico proyecto de ley en Israel para el alistamiento de los jóvenes ultraortodoxos y ha enviado su propuesta al Gobierno de Benjamín Netanyahu para que sea legislada en el Parlamento.

El proyecto de ley establece por primera vez como obligatorio el servicio militar de los estudiantes de seminarios rabínicos judíos, que desde 1948 disfrutan de una exención automática.

Aprobada por secciones individuales debido a la complejidad del asunto, la última y más polémica -la de aplicar sanciones legales a los ultraortodoxos que no se presenten al servicio- fue aprobada por 4 votos a favor, 1 abstención y 1 en contra.

“Ninguno de nosotros quiere imponeros una vida secular o nuestra forma de ver la identidad israelí”, dijo hoy en una rueda de prensa el ministro de Finanzas, Yair Lapid, abanderado de la nueva ley.

Ayer, tras ver los debates bloqueados por la oposición del titular de Defensa, Moshé Yaalón, Lapid amenazó al primer ministro Netanyahu con desarmar el gobierno.

En un llamamiento a sus “hermanos ultraortodoxos”, Lapid afirmó que “este Estado fue creado para que todos podamos vivir sin miedo como judíos, pero lo que ocurre es que no podemos continuar más así”, en alusión a una comunidad marginada de las obligaciones pero que disfruta de generosas prestaciones sociales.

La necesidad de repartir de forma más equitativa las obligaciones de seguridad formó parte de las campañas de los partidos Israel Beitenu (que se presentó con el Likud), Yesh Atid y Habayit Hayehudí en las últimas elecciones, aunque hasta esta mañana sus dirigentes no lograron ponerse de acuerdo.

El ultraderechista Israel Beitenu consiguió introducir en el último momento un compromiso de que en un plazo de cinco años el Gobierno regulará un servicio civil voluntario para la minoría árabe, la otra comunidad exenta.

Los jóvenes en Israel prestan un servicio militar obligatorio de 36 meses (24 las mujeres) y la exención de los estudiantes rabínicos había provocado en los últimos años numerosas protestas sociales.

La gota que colmó el vaso fue un fallo en 2012 del Tribunal Supremo que calificó como “discriminatoria” la ley de exenciones de 2002.

Según el nuevo proyecto, que en los próximos días recibirá el Gobierno israelí, un 65 por ciento del padrón de jóvenes ultraotodoxos en edad militar deberá prestar servicio militar (unos 3.200) o civil (unos 2.000).

En principio, y con la única excepción de 1.800 “prodigios de la Torá” que seguirán estudiando el texto sagrado para el judaísmo, y de aquellos que no puedan hacerlo por razones médicas (alrededor de 1.000), el resto será reclutado a partir de 2017 o recaerá sobre este grupo las consecuencias legales de ser declarado “desertor”.

A cambio de aceptar las universalidad de las sanciones, Yaalón obtuvo de Lapid un año extra (de 3 a 4) en los plazos de la ley.

Otros artículos que contempla el proyecto es el de la aplicación del código penal a los directores de seminarios rabínicos que mientan sobre las estadísticas de sus estudiantes y con ello tiren abajo la cuota de 5.200 anuales.

La inclusión de los ortodoxos en las filas del Ejército va acompañada de un recorte de cuatro meses en el servicio regular de los varones (de 36 a 32) y un alargamiento en el de las mujeres (de 24 a 28).

Asimismo, los jóvenes del judaísmo nacional religioso -que tiene su propio acuerdo con el Ejército para combinar estudios rabínicos y servicio militar-, aportarán otro mes de servicio, menos de lo que la mayoría de los miembros de la comisión hubiese querido.

Fuente: EFE / OICP

En torno al uso del concepto antisemitismo (estirado ad nauseam por sionistas y próximos)

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Sobre un artículo del director ejecutivo del Comité Judío Estadounidense.

Por Salvador López Arnal.

Para que no abonar ninguna confusión político-cultural: el antisemitismo –matizo: todo antisemitismo- es una de las cosmovisiones y prácticas sociales más odiosas, criminales, sesgadas e injustificadas de la historia de la Humanidad. Cualquier concesión es un camino que no debe recorrerse. La precaución, atención y crítica deben imperar siempre.

Empero, como también es sabido, el sionismo y sus partidarios tienden a usar la ideología (falsa consciencia en este caso) del “antisemitismo” como coletilla o paraguas para justificar lo injustificable y confundir la primera letra del alfabeto hebreo con la derivada segunda de la función logarítmica. David Harris, director ejecutivo del Comité Judío Estadounidense (AJC) y usual colaborador del diario de don Cebrián y del capital usamericano, es un experto en estos cometidos. Uno de los últimos ejemplos de ello: su artículo –“Antisemitismo europeo”- del pasado sábado 25 de mayo en el global-imperial-antichavista [1].

Afirma Mr. Harris en él que un informe reciente de la Universidad de Tel Aviv ha llegado a la conclusión de que el número de incidentes de antisemitismo en Europa aumentó un 30% entre 2011 y 2012. Desconozco cómo pueden medirse esos incidentes con tamaña precisión, se me escapa qué incidentes se tienen en cuenta, pero sea así, admitámoslo, sobre todo si -vale la pena insistiR-, incluimos en el recuento todo tipo de antisemitismo. En concreto, prosigue Mr. Harris, “el análisis de los incidentes antisemitas en Francia observa un 58% de aumento en ese periodo”. La mitad de todos los actos racistas que se cometen en Francia están dirigidos contra los judíos a pesar de que estos no constituyen más que el 1% de la población, añade. Tal vez sea así, no afirmo lo contrarIO. Aunque parece raro, muy raro, en estos tiempos de “lucha contra el terrorismo global”, con marcada, destacada y muy poco matizada arista antimusulmana.

Harris tiene toda la razón y maneja una excelente información cuando recuerda que en la actualidad existen dos partidos políticos, “cuyos programas contienen una gran agresividad antisemita y xenófoba”, que están representados en los parlamentos de dos Estados de la UE, el Jobbik en Hungría y Amanecer Dorado en Grecia. No hay que menospreciarles; por supuesto. El segundo, recuerda, “para impulsar su programa, invoca imágenes de tipo nazi al tiempo que demoniza a judíos e inmigrantes, lo cual hace aún más incomprensible su éxito relativo en un país que sufrió la brutal ocupación del Tercer Reich” (Mr. Harris tal vez no conozca bien la historia reciente de Grecia y seguramente desconoce o no quiere recordar la cosmovisión que abonó el eje esencial de la resistencia griega antinazi). Remarco: judíos e inmigrantes que no son judíos.

Mr. Harris, por otra parte, señala que “las encuestas muestran que persisten actitudes antisemitas muy arraigadas en ciertos países de la UE, en particular en España y Polonia”. No cuadra bien la afirmación con lo que se observa (superficialmente) en nuestro país pero podemos admitirlo. No es solidaridad y corrección todo lo que reluce por supuesto. Pero, a continuación, prosigue Mr. Harris confundiendo planos, y éste suele ser el nudo básico, la eterna y repetida melodía de sus artículos pro-estado-de-Israel, denunciando “la campaña para demonizar y deslegitimar a Israel” que es, por si faltara algo, “cada vez más intensa”.

Si así fuera, está por ver desde luego, podría no tener nada que ver con el antisemitismo sino con las actividades político-belicistas de un estado temible. La campaña para deslegitimar a la Sudáfrica del apartheid, por ejemplo, no fue un ataque a la “cultura blanca”, ni tampoco, sin más, a la población blanca, sino a un régimen político racista, clasista, odioso y criminal, y a la cosmovisión cultural e histórica que le daba cobijo, abono y justificación.

Harris dice no hablar de quienes critican políticas concretas de Israel. Tomamos nota: no habla de ello. Parece admitir la legitimidad o cuanto menos la posibilidad democrática de esas críticas. Él se refiere –es decir, dice referirse- exclusivamente a lo que la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE define como antisemitismo. ¿Y qué entiende la agencia por ello? Lo siguiente: “negar al pueblo judío el derecho a la autodeterminación”, “emplear un doble rasero al exigir a Israel un comportamiento que no se espera ni se requiere de ningún otro país democrático”, “utilizar los símbolos y las imágenes del antisemitismo clásico para caracterizar a Israel y los israelíes” y “equiparar la política israelí contemporánea con la de los nazis”. ¿Quiénes han empleado el doble rasero? ¿Israel tal vez? ¿Quién exige a Israel un comportamiento que no exige a ningún otro país democrático (sin que deba admitirse que Israel lo sea, porque no lo es)? ¿El estado de Israel no niega el derecho de autodeterminación –real, efectivo, real- del pueblo palestino? ¿Asesinar a un adversario político por un comando de la policía del propio país no es una práctica que recuerde o esté relacionada con actuaciones nazi-fascistas? ¿No hay aquí algún punto de contacto con otros regímenes odiosos que, obviamente, no coinciden en todos sus vértices con las prácticas inadmisibles de un Estado étnico que dice ser y querer ser judío de forma exclusiva? ¿Cómo trata ese Estado a sus ciudadanos no judíos? ¿No es Israel un estado que ha amenazado en ocasiones con el uso del armamento atómico que guarda en sus secretos arsenales? ¿Es esa una política democrática?

Para Mr. Harris la expansión del antisemitismo en Europa está alimentada por tres sectores: la extrema derecha, la extrema izquierda, que se niega a aceptar el derecho de Israel a existir; y los musulmanes que apoyan el odio hacia los judíos e Israel. No digo nada de este último sector ni por supuesto del primero. ¿La extrema izquierda europea niega el derecho a la existencia de Israel o más bien critica, como parece razonable, las actuaciones racistas, xenófobas, anexionistas, belicistas, criminales, antisemitas en el fondo, de un Estado étnico y confesional que no es ni siquiera capaz de respetar ni a una parte importante de sus propios ciudadanos por haber cometido el crimen de nacimiento de no ser judíos y niega a sus vecinos el pan, el territorio, el espacio y el aire incluso? ¿Todo esto es equivalente a negar la existencia de Israel? ¿No será más bien que el estado de Israel, con su política efectiva, se niega a sí mismo su propia existencia?

Nota:

[1] http://elpais.com/elpais/2013/05/24/opinion/1369385647_944487.html

Salvador López Arnal es miembro del Frente Cívico Somos Mayoría y del CEMS (Centre d’Estudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia).

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168879

Video: Resumen de la sesión del Tribunal Ético a Israel

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Se realizó en Argentina el Tribunal Ético a la Ocupación y Colonización por Israel en Palestina el 21 de mayo de 2013. Testigos_as, peritas_os, dieron sus testimonios acusadores. El jurado dictaminó culpabilidad, la fiscalía pidió la condena y por último se leyó el veredicto que condenó a Israel y pidió el boicot a Israel, entre otras cosas.

Sentencia completa aquí.

Excelente resumen del Tribunal Ético hecho por «Resumen Latinoamericano».

El sionismo y el Sha de Irán: La evolución de las percepciones de la élite iraní acerca de Israel

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Por Lior Sternfeld.

En general se supone que la caída del Sah llevó a la ruptura de los lazos entre Israel e Irán, que hasta ese momento parecía una historia de amor. Sin embargo, tanto la élite intelectual de Irán como el resto de la nación cambiaron drásticamente sus opiniones sobre el Estado judío después de 1967.

Mohammed Reza Pahlavi, Sah de Irán, y su esposa, la reina Farah, se preparan para partir después de una visita a los Estados Unidos. (Foto: Wikicommons)

La relación entre Israel e Irán se remonta a los primeros años del Estado judío y constituyó la base de las geopolíticas de ambos países. Esta relación política no era, sin embargo, sólo un asunto de las élites gobernantes. En lo que concierne al Irán de Pahlavi, incluso los círculos de oposición en los años 1960 y 1970 tuvieron un enfoque complejo y a veces favorable al Estado de Israel. Por otra parte, muchos de ellos vieron a Israel y a Irán con un carácter esencialmente excepcional en el Oriente Próximo contemporáneo, una percepción que cambiaría definitivamente para mal después de la guerra de 1967.

Poco después de la creación de Israel en 1948, una nueva historia de amor comenzó en el Oriente Medio. En 1950, Irán otorgó a Israel el reconocimiento de facto y abrió una embajada en Jerusalén. En ese momento Irán era (y sigue siendo) una patria para la comunidad judía más grande del Medio Oriente y un refugio seguro para muchos judíos iraquíes que habían huido de la persecución en Irak durante la década de 1940.

A diferencia de la mayoría de las comunidades judías en los países árabes, muchos judíos iraníes decidieron quedarse en Irán después de la creación de Israel. Aunque la mayoría de las demás comunidades judías del mundo musulmán desaparecieron entre 1948 y 1956 y emigraron en masa a Israel, la gran mayoría de los judíos iraníes permanecieron en su tierra natal y tuvieron una compleja relación con el movimiento sionista e Israel. Esto no quiere decir que los judíos iraníes fueran antisionistas. Sin embargo, debido a su decisión de permanecer en Irán, las comunidades judías iraníes en general no se identifican con el sionismo. Esto fue, por supuesto, un fuerte contraste con la mayoría de las comunidades de judíos árabes de Siria, Irak, Líbano, Marruecos y Libia. Muchos árabes judíos emigraron al recientemente creado Estado de Israel antes de 1956, debido a las crecientes tensiones (y a veces persecución abierta) con las poblaciones locales en el fondo del conflicto palestino-israelí.

En los años posteriores a la creación de Israel, las élites intelectuales y políticas no judías de Irán generalmente veían a Israel bajo un ángulo positivo. Muchos estaban intrigados por las primeras articulaciones del sionismo laborista, que hizo hincapié en la proletarización de la sociedad a través de los sindicatos dominantes y colectivos comunitarios basados en la agricultura, como los kibutzim. Movimientos de izquierda, como la Unión Socialista y el partido comunista Tudeh, eran las fuerzas de oposición nacionales dominantes en la política iraní. Una vez que sus actitudes hacia Israel se examinan desde una perspectiva geopolítica, sus perspectivas se vuelven significativas y comprensibles. La Unión Soviética, que apoyó al Partido Tudeh, también apoyó el Plan de Partición de la ONU de Palestina de 1947 (que dividió la tierra entre un futuro Estado de Israel y Palestina) y llegó a reconocer a Israel en mayo de 1948.

Mohammad Reza Pahlavi, el fallecido Sah de Irán (Foto: Wikicommons)

Dada la prevalencia de la «hipótesis aria» en Irán y generalizada hacia lo occidental durante la dinastía Pahlavi, un pacto ideológico con Israel tenía una gran dosis de sentido. Esto fue especialmente cierto después de la creación de la Revolución Blanca en 1963, un movimiento que se anunció como un intento de modernizar rápidamente Irán para alinearlo con Occidente. La idea de que estos países comparten una actitud más «occidental» a pesar de que se encuentran en el «Oriente» se convirtió en una parte integral de la fundación de una coalición regional entre los países no árabes del Gran Oriente Medio (Turquía, Etiopía, Irán e Israel). Esta coalición llegó a conocerse como la «Alianza de la Periferia«.

El Sah, sin embargo, fue un gobernante muy impopular y autocrático para la mayoría de los iraníes. A pesar del papel de Israel en la consolidación del gobierno autocrático del Sah, la fascinación de la elite iraní con Israel ayudó a crear una opinión sorprendentemente favorable de Israel en Irán. Debido a la estrecha relación entre los dos gobiernos, los iraníes tienden a asociar a Israel con proyectos como la reconstrucción de Qazvin tras el terremoto de 1962 en lugar de con la notoriamente brutal policía secreta iraní SAVAK, que el Mossad israelí ayudó a establecer y entrenar.

Aunque muchos de los líderes políticos de las comunidades judías iraníes eran simpatizantes de la causa sionista, muchos más judíos iraníes permanecían indiferentes a ella. De hecho, muchos se unieron a los movimientos de izquierda en Irán y eventualmente asumieron posiciones de liderazgo en ellos, lo que demuestra que sus lealtades políticas pertenecían sobre todo a Irán. Naturalmente, esta situación causó gran frustración en Israel, un Estado cuya existencia todavía se basa en la idea de que el destino de las juderías mundo y el Estado de Israel se entrelazan inexorablemente.

La predominante interpretación judía iraní del sionismo era diferente del sionismo político abrazado por la clase dirigente de Israel en ese momento. La comunidad no consideraba necesaria la existencia de un Estado judío, sino más bien reflejaban un sentimiento religioso y un apego emocional-espiritual a Sión, el nombre bíblico de Jerusalén. Esto no era exclusivo de la comunidad judía de Irán, sino más bien común entre los judíos de todo el Oriente Medio. Sin embargo, esta concepción siguió siendo relevante sólo para los iraníes, ya que el resto de las comunidades en su mayoría dejaron de existir entre 1948 y 1956.

Mientras que muchos judíos iraníes tenían parientes en Israel y había visitado Israel antes, Israel no era parte de su identidad judía y ellos no se veían a sí mismos salir de su amada patria hacia otro país, incluyendo Israel. En su gran mayoría no compartían la interpretación política del sionismo, con el movimiento sionista e Israel y cualquier sentido de la palabra que estuviera atado a la existencia del Estado de Israel.

Para comprender el lugar único que Israel ocupó en la cosmovisión de Irán, debemos tener en cuenta a los iraníes que escribieron sobre ese Estado. Jalal Pahlavi Al-e Ahmad, un vanguardista pensador iraní, puede haber sido el que mejor ha tansmitido la transformación de las representaciones de Israel en la esfera pública iraní. Al-e Ahmad, que alguna vez fue miembro de la dirección del Tudeh, ganó credenciales izquierdistas internacionales con la publicación de Gharbzadegi (1962), en el que criticaba la tendencia de amplios sectores de la sociedad iraní de imitar ciegamente a Occidente. Gharbzadegi (occidentalización) lamentaba la inevitable pérdida de la cultura y la identidad iraníes frente a los modelos y paradigmas occidentales. Su publicación influyó en una generación posterior, los revolucionarios iraníes como Ali Shariati y el líder supremo actual, Sayyed Ali Jamenei.

Dado su notable lugar tanto en la evolución de la izquierda iraní y el desarrollo de las ideologías políticas contemporáneas, no se debería esperar que nombrara a Israel como una sociedad modelo. Sin embargo, Al-e Ahmad evocaba ideas que eran comunes en los círculos intelectuales de Irán antes de 1967, ideas que trajeron el mensaje de que Israel en su esencia era un aliado político y cultural.

Dos años después de la publicación de Gharbzadegi, Al-e Ahmad y su esposa, Simin Daneshvar, visitaron Israel. Hay un documento sobre el viaje de Al-e Ahmad, Safar Beh Vilayet-e Ezrael (Viaje al Estado de Israel) que da fe de la profunda impresión que le causó el país. El pensador crítico escribió sobre Israel nada menos que en términos de admiración. Describió con detalle una visita a Yad Va’Shem, el museo del Holocausto en Jerusalén, y expresó su fascinación por la resurrección del pueblo judío después de los horrores del Holocausto. Más tarde se discutió ampliamente el kibbutz en Israel y la ideología socialista del Estado en términos positivos.

Durante su visita, Al-e Ahmad y Daneshvar se quedaron en el kibutz Ayelet Ha’Shahar en el norte de Israel. Describió el kibbutz para el lector iraní de la siguiente manera: «[…] las personas en Israel ya sentaron las bases para la socialización de los medios de producción agrícola en una parte del mundo que se inspiró en el movimiento socialdemócrata ruso y no en Stalin». Por lo tanto, Al-e Ahmad asoció a Israel con el «lado correcto»de la ideología comunista, como la fisura que el contemporáneo partido Tudeh tenía con la oposición comunista al legado de Stalin.

Los escritos de Jalal Al-e Ahmad y de Simin Daneshvar en el libro de visitas del kibutz Ayelet Ha’Shahar. (Kibutz Ayelet Ha’Shahar archivo)

Quizás hay otra razón para la gran simpatía de Al-e Ahmad por Israel. En su cuaderno de viaje, Al-e Ahmad representa a los árabes en términos despectivos como enemigos ideológicos y culturales, por decir lo menos. Las tensiones culturales entre árabes e iraníes aparecen claramente en la superficie del texto. Tal como escribió: «Soy un ciudadano no árabe de Oriente que ha sufrido mucho a manos de los árabes y todavía lo hace. A pesar de todos los favores que «yo» [Yo como «Irán», no la persona de Jalal Al-e Ahmad] presté al Islam a través de los siglos y aún así, todavía se refieren a mí como Ajam que, en este contexto, probablemente significa «extranjero» y «analfabeto» también. Declaraciones similares se pueden encontrar en todo el texto. Dado el estado público de Al-e Ahmad, este cuaderno de viaje sin duda tuvo un impacto en la percepción de Irán sobre Israel.

Curiosamente, Safar beh Vilayet-e Ezrael fue publicado en una serie de artículos de prensa que leyeron y duscutieron los intelectuales seculares y religiosos. Por ejemplo el actual líder supremo de Irán, Seyyed Ali Khamenei, recordó más tarde que este cuaderno de viaje no sólo lo desconcertó, sino que también agitó una gran controversia entre los jóvenes clérigos de Qom, en particular debido a la contradicción inherente que vio entre este libro y los anteriores escritos populares de Al-e Ahmad, primero y principal: Gharbzadegi.

El año 1967 fue un momento decisivo en la relación entre el Irán de Pahlavi y el Estado de Israel. La Guerra de los Seis Días, en la que Israel invadió sus países vecinos y ocupó Cisjordania, la Franja de Gaza, la península del Sinaí y los Altos del Golán, Israel se transformó en una potencia colonial a los ojos de las elites intelectuales iraníes. Después de la guerra, muchos de los países del bloque soviético cortaron sus relaciones con Israel como lo hicieron sus partidos satélites, entre ellos el Tudeh iraní.

Jalal Al-e Ahmad escribió el último capítulo de esta guía de viajes en 1968, reflejando fielmente la transformación de la actitud iraní hacia Israel. En este capítulo, se describe a Israel como parte de un esquema capitalista occidental en la región, lo que explica cómo los regímenes reaccionarios árabes jugaron en manos de Israel y las potencias coloniales. También critica a las élites intelectuales francesas por su traición a los árabes y el apoyo, una vez más, a una nueva empresa colonial. Su crítica se dirige directamente a Jean-Paul Sartre y Claude Lanzmann por condenar el colonialismo francés en Argelia y ser muy crítico hacia empresas de Gran Bretaña y, sin embargo, encontraron milagrosamente una manera de ignorar exactamente los mismos problemas cuando se trata de Israel.

Junto con la opinión de la elite, las percepciones populares iraníes acerca de Israel también cambiaron drásticamente después de 1967. Una expresión popular clara de esto se produjo en 1968. Ese año, los equipos de fútbol nacionales israelíes e iraníes jugaron uno contra el otro en las finales en Teherán en el marco de la Copa de Asia. Habib Elghanayan, un judío rico y un líder de la comunidad, compró un gran número de entradas para este partido para que los judíos iraníes puedan asistir y animar al equipo israelí. Este juego, sin embargo, se convirtió en un sitio donde los aficionados iraníes mostraron con vehemencia su descontento con la política de Israel. El equipo israelí y sus partidarios fueron víctimas de una brutal incitación y tuvieron que ser escoltados fuera del estadio por la policía. Este incidente refleja un cambio radical en las actitudes de los iraníes hacia Israel. Un socio favorable de una hora se convirtió en un extranjero no deseado, protegido sólo por la gracia de la mano de hierro del Sah.

A partir de la década de 1970, el Sah trató de encontrar nuevas alianzas en el Medio Oriente y más allá. Se revisaron las relaciones de Irán con la Unión Soviética y algunos de los países árabes. Un acuerdo de paz con Irak y las elecciones estadounidenses del presidente Jimmy Carter en 1976 y las duras críticas posteriores que Carter expresó contra las condiciones de los derechos humanos en Irán llevaron al Sah a desarrollar una visión más negativa del Estado de Israel. A finales de 1970 la revolución derrocó al Sah y el nuevo régimen refleja los sentimientos del público iraní hacia el Estado de Israel, con elocuente antisionismo, echando a la misión diplomática israelí y desarrollando fuertes lazos con la resistencia palestina. Y si bien la mayoría de los iraníes llegaría a olvidar los sentimientos encontrados que albergaba inicialmente hacia Israel antes de 1967, los escritos de Jalal Al-e Ahmad siguen en pie como un testimonio casi solitario de ese momento.

Lior Sternfeld es doctorando en el Departamento de Historia en la Universidad de Texas, Austin. Su investigación se centra en la historia social de Irán y las minorías religiosas en Irán durante la era Pahlavi. Este trabajo se piublicó por primera vez en la Ajam Media Collective, un espacio virtual dedicado a documentar y analizar las tendencias culturales, sociales y políticos a través de las diversas épocas de Irán, Afganistán, Asia Central y sus comunidades de la diáspora y se tradujo al hebreo en Haokets, una revista israelí en internet sin fines de lucro, independiente y progresista que aloja la discusión crítica, donde cientos de escritores publican piezas profesionales y originales sobre temas socioeconómicos, culturales y filosóficos, el activismo de los derechos humanos, el feminismo y la política Mizrahi, English-language blog.

Fuentes: http://972mag.com/zionism-and-the-shah-on-the-iranian-elites-evolving-perceptions-of-israel/71699/

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168561

El Tribunal Ético a la Ocupación y Colonización por Israel en Palestina deliberó en Buenos Aires

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Por Carlos Aznárez.

De Resumen Latinoamericano.

Con una contundente condena al Estado sionista de Israel por ser considerado culpable de cometer crímenes de lesa humanidad y limpieza étnica contra el pueblo palestino, culminó el Tribunal Ético a la Ocupación y Colonización por Israel en Palestina, que se realizó este martes en Buenos Aires en los salones del Club Sirio-Libanés de Buenos Aires. .

El Tribunal, que había sido postergado a fines del año pasado por presiones de todo tipo ejercidas por el sionismo, fue convocado por la Federación de Entidades Argentino-Palestinas, el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino, el Consejo Mundial de la Paz, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), el Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos (MOPASSOL), el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ) de Argentina, el Servicio Paz y Justicia de América Latina (SERPAJ-AL), la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Rosario, la Federación Judicial Argentina, la Federación de Asociaciones Gallegas, el Club Sirio Libanés de Buenos Aires y la Unión Cultural Armenia.

A su turno varios testigos calificados, por conocer muy de cerca las situaciones extremas que vive Palestina ocupada o por participar de organizaciones que atienden las continuas violaciones de los derechos humanos en esa región del Medio Oriente, denunciaron, muchas veces con voz entrecortada por la emoción, las aberraciones

El primero de ellos fue el presidente de la Asociación Americana de Juristas, Beinusz Szmukler, quien envió su testimonio escrito, ya que a esa misma hora se encontraba en Catamarca, participando en un juicio por los crímenes de militares de la dictadura. En el texto da múltiples razones jurídicas y éticas por las cuales Israel debe ser considerado un estado genocida en contra de sus vecinos palestinos.

Luego, la médica psiquiatra Lucila Edelman puso especial énfasis en lo que pudo conocer en un viaje reciente participando de una delegación que tomó contacto con colegas palestinos. Recordó el caso de una madre (la de un niño que se llama Ahmed) que les contó que su hijo se hallaba en una escuela de Jenin cuando llegaron los soldados israelíes y las maestras intentaron ponerlos a salvo. Los niños salieron en tropel para dirigirse a sus viviendas y fueron baleados a mansalva. Un proyectil dio de pleno en la cabeza de Ahmed, asesinándolo en el acto. La madre, recordó la testigo Edelman, conserva la bala, así como otras madres palestinas guardan como doloroso recuerdo las ropas ensangrentadas de sus hijos igualmente asesinados. También, Edelman, contó que los ocupantes talan los olivares casi al ras, para obligar a que los campesinos abandonen la zona donde han vivido toda la vida, por falta de posibilidades de trabajo.

Más tarde, habló la diputada (MC) Cecilia Merchán, quién también visitó Palestina en misión solidaria. Estuvo en Bilín, un pueblo heroico situado cerca de Ramallah, que logró vencer a fuerza de movilización la prepotencia de los invasores de su tierra. «Desde hace ocho años, al igual que nuestras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, los habitantes de Bilín marchan y se concentran frente al Muro de la Vergüenza, construido por Israel para separar a los palestinos y palestinas». Apuntó que cuando ella estuvo allí, marchó con la gente y fueron brutalmente reprimidos. «Con nosotros estaban entre otros, el embajador argentino en Israel y el de Palestina en Argentina, estábamos en un descampado donde no teníamos ningún tipo de protección, al frente de la marcha iban la bandera palestina y la argentina. Los soldados no respetaron nada, nos tiraron balas de goma al cuerpo, y un gas líquido que quema la piel y deja en la misma, durante días un olor nauseabundo. Hasta las banderas quedaron en el suelo pisoteadas por los atacantes sionistas».
Allí, en Bilín, según dijo Merchán, hay pobladores que han sido golpeados o lastimados hasta diez veces en un año, pero siguen marchando y resistiendo todas las semanas. Su gesta ha sido recogida magistralmente en el documental aplaudido en Canes, «Cinco cámaras rotas».

Merchán contón emocionada lo que le dijo una niña de Bilín, en medio de la represión: «los que están al frente de la marcha saben que si ellos caen, nosotros, los más pequeños, los reemplazaremos, por eso no tienen miedo».
Contó también que visitaron una casa ocupada en Jerusalén por colonos israelíes llegados desde Rusia. Se instalaron por la fuerza en la vivienda, que pertenece a una antigua familia palestina y de esta manera intentan desalojarlos del lugar donde han vivido desde siempre. «Váyanse de aqui, esta no es su tierra, marchénse a Jordania», les decían, según recuerda Merchán.

Para demostrar hasta que punto llega la paranoia criminal del invasor, Merchán dijo que en las carnicerías y tiendas de Hebrón, a los palestinos y palestinas les venden la carne y otros productos similares, ya cortados, porque tienen prohibido tener cuchillos en su casa, puesto que los israelíes los consideran «armas de guerra».

David Comedi es un físico nacido en Argentina en un hogar judío sionista, según él mismo relató. «Estudié hebreo desde pequeño y recuerdo que los libros que llegaban directamente de Israel, nos contaban la historia de tal manera, para que nos identificáramos con los soldados que defendían nuestro Estado de todo tipo de atacantes», recordó. Por eso, a los 18 años viajó a Israel a estudiar física. Allí le exigieron en un determinado momento alistarse en el ejército para terminar la tesis. Estuvo dos meses en el ejército, y eso fue decisivo como contraste de todo lo que creía que era el «pueblo elegido». El comandante militar les advertía que «no confíen en los palestinos» y que cuando estuvieran en confrontación armada con ellos «les tiraran al corazón, para que no queden vivos». Entendió que se tenía que ir de allí y con la excusa de un problema médico logró la baja. Luego «salimos espantados de ese país, con toda mi familia». Comedi añadió que hoy es militante antisionista, y sostiene que «el plan de colonización» utiliza la figura del «sufrimiento judío» como parte de un camino que conduce al sionismo, como tabla de salvación. «El sionismo se ha apoderado de nuestra cultura, de nuestro idioma, de nuestras raíces. Es muy peligroso su accionar, y por eso lo combato», finalizó.

Otro testimonio emotivo fue el de Estela Cardozo, una joven solidaria que a través de una ONG viajó a Belén, y durante tres meses cumplió la tarea de acudir de 3 de la madrugada a 8 de la mañana a uno de los checkpoints de la zona, «para intentar que no sucedieran más hechos violentos de los que el mismo puesto de control significa para los palestinos. Íbamos como observadores-protectores», contó. Allí vivenció las humillaciones constantes que sufren los palestinos por parte de los ocupantes, desde llegar a las 2 de la mañana para esperar horas que abra el puesto de control y que los soldados se dignen a dejarlos pasar para ir a sus trabajos o a la escuela, en caso de que sean niños. «Allí vi ambulancias detenidas durante horas, con enfermos que eran obligados a desalojarlas para que los soldados las revisaran, no se respeta nada ni a nadie», señaló entre lágrimas, conmovida por el recuerdo de lo vivido.

Cuando tocó el turno a los peritos del Juicio, el médico psiquiatra Darío Lagos, integrante del Equipo Argentino de Trabajo e Investigación Psicosocial (EATYP), que durante años ha trabajado en la atención de personas que han sufrido torturas, comenzó recordando que en 1948 cuando empezó la ocupación, las tierras pertenecientes a Palestina eran del 52% y ahora han sido reducidas a un 13%. Explicó que no tiene dudas que «la vivencia de un país ocupado afecta inevitablemente la identidad de un pueblo». A esto hay que agregar lo que significa convivir con una fuerza militar extranjera, como también le ocurre al pueblo haitiano actualmente.

Lagos expresó que otro tema doloroso es el de los prisioneros palestinos. «En junio del año pasado había 4.600, y actualmente llegan a 4901, de los cuales 14 son mujeres, 236 son jóvenes y 39 son menores de 16 años. Hay 530 presos de por vida. Todos malviven en celdas de dos metros por un metro, aislados, sin visitas de familiares, y expuestos a continuas golpizas por parte de sus carceleros».

El psiquiatra argentino contó que una de las torturas que suelen aplicar los israelíes y que casi siempre terminan en muerte, es la de obligar a un prisionero a permanecer parado durante 48 horas, y después tomarlo de la cabeza y movérsela abruptamente hacia arriba y hacia abajo. «Esto produce un shock que termina en hemorragia cerebral que causa la muerte. De esta manera, no quedan pruebas del crimen, ya que pasa por una muerte casual».

La periodista y escritora Stella Calloni, también actuó como perito, apuntó a la enorme cantidad de veces que Israel ha sido juzgada y sentenciada por las Naciones Unidas y otros foros de igual magnitud, y la repetida obstinación esgrimida por el Estado sionista a no respetar esos mandatos. Calloni explicó que los crímenes cometidos por los ocupantes de Palestina son de lesa humanidad, y que la mejor prueba del genocidio es lo ocurrido entre diciembre de 2008 y mediados de enero de 2009 en Gaza, donde se bombardeó constantemente a población civil, escuelas, hospitales, almacenes de alimentos, galpones de Naciones Unidas y otros lugares no militares.

Contó que un grupo de médicos noruegos que atendieron alrededor de 5.700 heridos, comprobaron el uso por parte de los israelíes de bombas de fósforo blanco, y otras bombas letales que contienen materiales inertes, como tugsteno, cobalto y otros elementos. Cuando explotan, estallan y se dispersan miles de esquirlas que llegan a alcanzar a cientos de personas. Los médicos, contó Calloni, se asombraban porque encontraban entre los heridos a cientos de ellos con los miembros inferiores amputados, como producto de estas bombas y sus esquirlas de acero. La mayoría moría engangrenados, y entre ellos había decenas de niños y niñas.

La periodista que investigó la Operación Cóndor y volcó sus impresiones en un libro y numerosos artículos, finalizó alertando que la situación de Palestina puede ser aún más grave «si se dejan avanzar las guerras coloniales en Medio Oriente, como la que ha devastado Libia y como la que hoy sufre Siria. En todos estos casos también está la mano del sionismo».

Sobre otro drama que sufre Palestina con la falta de agua (o el robo que de ella hace Israel), habló la investigadora Elsa Bruzzone. «El 85% del pueblo palestino no tiene acceso al agua potable. Mientras a estos pobladores les tocan 45 litros por día, los invasores consumen casi 500 litros en el mismo período», contó. Esto sucede porque los ocupantes controlan el acuífero montañoso que pertenece a la cuenca del Río Jordán, que están íntegramente en territorio palestino, y también hacen lo mismo con el acuífero costero. Esto provoca, según Bruzzone, que los agricultores abandonen sus tierras, desesperados por la falta de futuro que ello significa.

La conocida investigadora nombró a Mekorot, la empresa estatal israelí de aguas, que junto con otra empresa similar han provocado el agotamiento de los pozos de aguas subterráneas, generando una situación dramática para la población palestina. Recordó que Mekorod está en la provincia de Buenos Aires, adonde llegó de la mano del gobernador Scioli después que éste firmara su propio TLC con Israel, ofendiendo de esta manera la solidaridad argentina con palestina.

Intervino también como perito, la Coordinadora de Relaciones Internacionales de «Stop the Wall», Maren Montovani. Llegada desde Italia especialmente para este encuentro, Montovani disertó sobre las complicidades internacionales con Israel y sus crímenes de guerra. Dijo que aquí en Argentina, país que vive una experiencia de colonización por parte de Inglaterra en territorio malvinense, debe servir de incentivo para ampliar la solidaridad con Palestina, que también sufre un hecho similar.

A la hora de la intervención de la Fiscalía, a cargo del conocido abogado Carlos Zamorano y de su colega Sabrina Dentone, fue esta última quien pidió la condena de Israel por una enorme cantidad de crímenes y violaciones de derechos humanos que enumeró, repitiendo algunos de los conceptos vertidos por los testigos y peritos, así como otros surgidos de una investigación minuciosa del conflicto que ya dura 65 años. Citando al escritor judío Norman Filkenstein, autor del libro «La Industria del Holocausto», la fiscal Dentone expresó que «no hay genocidio sin un discurso que lo justifique», expresando que en este caso se utiliza repetidamente la «victimización» del agresor para generar acciones execrables contra los derechos del pueblo palestino.

Como abogados defensores del Estado sionista, actuaron los abogados Gerardo Etcheverry y Daniel Salvador Hassan. Le tocó al primero fundamentar por qué razones pedía la absolución de su defendido, argumentando que hay sobradas razones para decir que mientras el pueblo judío habita la región desde hace siglos, Palestina no existía y lo que se denomina «pueblo palestino» es un cúmulo de pueblos originarios que no tenían un estado propio. La defensa se extendió en conceptos obtenidos de la historiografía con que los sionistas explican sus razones para justificar la ocupación, pero que son rebatibles desde la lógica de rechazo al expansionismo imperial., De todos modos, el abogado Etcheverry actuó con una profesionalidad intachable, ya que le tocaba la muy mala experiencia de tener que defender lo indefendible.

El jurado de este Juicio Ético estuvo integrado por el docente Gabriel Sivinián, el diputado -mandato cumplido- Miguel Monserrat, el coordinador de la Organización Social y Política Los Pibes, Lito Borello, el médico sanitarista Jorge Rachid, el secretario general de la Liga por los Derechos del Hombre, José Schulman, el dirigente de la Federación Judicial Argentina, Hugo Blasco, el secretario general del Partido Comunista, Patricio Echegaray, el dirigente de la Agrupación Envar El Kadri, Marcelo Frondizi, el Presidente de la Federación Universitaria Argentina, Emilio Cornaglia, el presidente del Club Sirio Libanés Eduardo Massad, el Secretario de Relaciones Internacionales del Movimiento Evita, Emilio Rusconi, el Presidente de la Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino, de Uruguay, Rubén Elías, el periodista y escritor Vicente Zito Lema, el periodista Carlos Aznárez, el docente universitario Gabriel López y la tesista de Historia y Ciencias Sociales, Nicole Botto.

Una vez escuchados los testimonios y el pedido de la Fiscalía, el Jurado deliberó y finalmente se expresó por boca del escritor Zito Lema, solicitando al Tribunal que declare culpable a Israel por crímenes de lesa humanidad y genocidio contra el pueblo palestino.

Cabe acotar que el Tribunal, fue presidido por el titular de la Rama Argentina de la Asociación America de Juristas, Ernesto Moreau, e integrado por la diputada del Frente para la Victoria, María Elena Chieno, el Obispo Emérito de la Iglesia Metodista y co-presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Aldo Echegoyen, el ex ministro de RREE de Paraguay, Alejandro Hamed Franco y la periodista, coordinadora del Foro Itinerante de Participación Popular de Venezuela, Hindu Anderi.

Es precisamente este núcleo de destacadas personalidades quienes, ateniéndose a lo sugerido por el jurado popular, pasaron a un cuarto intermedio para deliberar y dictar sentencia. Le tocó leerla al secretario del Tribunal, escribano Gregorio Hairabedián, quien contó con la colaboración de Karina Bouso.

Después de dar cuenta de una larga lista de violaciones de los derechos humanos practicadas por Israel en estos 65 años que dura la ocupación de tierra palestina, Hairabedián pasó a las resoluciones:
1) Señalar que la conducta antes descripta, resulta atribuible centralmente al Estado de Israel, así como a sus cómplices, Estados Unidos y países de la OTAN,
2) Los hechos producidos por tales imputados expresan una clara naturaleza expansionista y anexionista, que genera crímenes de guerra y de lesa humanidad, especialmente el apartheid, segregación, lo que es decir, crímenes del Terrorismo de Estado,
3) Que los hechos y consiguiente impunidad a lo largo de décadas, hacen peligrar el normal, adecuado y eficaz funcionamiento de la ONU, con grave riesgo de declinación de su jurisdicción tan necesaria a la paz y sosiego para la humanidad,
4) Que los pueblos del mundo deben tomar medidas sobre esos ilegítimos procederes y condenar a los agresores con las pertinentes estigmatizaciones morales y exigencias de que respeten las insoslayables normativas internacionales en busca de la paz y la seguridad en la región,
5) En consecuencia, el Estado de Israel debe cesar su conducta agresiva, guerrerista, colonizadora y de limpieza étnica, resolviendo el problema de los refugiados y facilitando la formación de los dos estados soberanos, dentro de fronteras seguras para ambos, en participación y contralor de la ONU, tomando como base la resolución 1850 del Consejo de Seguridad, del 16 de diciembre de 2008,
6) No podrían los argentinos, como parte de la comunidad latinoamericana, soslayar el recuerdo de las responsabilidades que atañen a la potencia aquí imputada, Israel, en cuanto que favoreció las condiciones para el accionar de las cruentas dictaduras impuestos en nuestros países en los años 70, a través de la provisión de equipamientos bélicos, asesoramiento y auspicio político. Más aún, cuando nuestro país sostiene su justa reivindicación sobre Malvinas, Georgia e Islas del Atlántico Sur, debemos constatar que los tres votos adversos en la ONU, insistentes y reiterados, son los de Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel,
7) Que el pueblo argentino debe participar activamente en la convocatoria original de los palestinos al boicot, desinversión y sanción al Estado de Israel a causa de su conducta en Palestina, hasta que se allanen a cumplir con el derecho internacional. Hoy se plantea la necesidad de boicotear productos y servicios de grandes empresas israelíes estatales o privadas, así como las no israelíes que comercian conspícuamente con Israel. También se incluye el boicot a equipos culturales y deportivos,
8)Exhortar a las entidades y partidos populares de nuestro país a declarar personas no gratas a las cúpulas de funcionarios que gobiernen el estado agresor y sus cómplices, en ocasión de eventuales visitas a la Argentina,
9) Solicitar a nuestro pueblo en general que tome debida nota de esta sentencia ética y la proclame como una bandera más, incorporada a sus reivindicaciones permanentes, asumiéndola como parte de las fuerzas que en el mundo suelen alcanzar los objetivos de justicia y redención humana que se expresan en este fallo.

La lectura del fallo fue aplaudida de pie por el público, testimoniando así su aceptación por todo lo escuchado y resuelto, en un día que puede considerarse histórico, en cuanto a la realización de un Juicio que fuera tan boicoteado y estigmatizado, pero que se abrió paso a fuerza de expresar verdades incontestables. La primera de ellas, que Israel es un estado genocida y que deberá ser tratado como tal por los pueblos del mundo.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168585

Foto: FacebookFederación De Entidades Argentino-Palestinas

SENTENCIA: Tribunal Ético a la Ocupación y Colonización por Israel en Palestina

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VISTOS:

 1°) La profunda conmoción que producen en la opinión pública argentina, análoga a la que sacude al mundo, los hechos que tienen lugar en el histórico territorio de Palestina.

2°) Particularmente la circunstancia de que en ese ámbito se cometen crímenes de agresión y colonialismo que, si bien suscitaron diversas medidas adoptadas por los más relevantes órganos de la ONU (Asamblea Gral. y Consejo de Seguridad), no han existido actitudes firmes de parte de los mismos para hacer cesar los graves e ilícitos procedimientos de expulsión afectatorios de la paz. Ello puede incluso llegar a generar escepticismo sobre la funcionalidad de la propia ONU y consiguientemente las garantías de paz en el Orbe.

3°) El evidente auxilio y estímulo que fuerzas imperialistas extrarregionales brindan al agresor del Medio Oriente.

4°) Las críticas que tanto desde el campo académico como en general de los pueblos se ha expresado vehementemente contra la forma y estructura del Consejo de Seguridad. Este órgano encomendado de preservar la paz internacional por el art. 24 de la Carta de la ONU, a causa de su inherente vicio de constitución antidemocrática, se ve obstaculizado seriamente cuando debe adoptar soluciones en tal sentido, contabilizándose ya medio centenar de “vetos” contra proyectos condenatorios a la potencia agresora aquí imputada.

5°) La imperiosa necesidad, impuesta por tales hechos, de que los pueblos, y en particular el argentino, frente a las señaladas ineficacias de las autoridades internacionales institucionalizadas, asuman su jurisdicción ética, respondiendo así a los permanentes requerimientos de la ciudadanía en contra de la impunidad, a fin de procesar y juzgar a quienes tan abrumadoramente quebrantan la Justicia y la Legitimidad. Así como contribuir a la afirmación de los principios de la Carta de la ONU y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Y  C O N S I D E R A N D O :

1°) Que el Estado de Israel, creado de facto a partir del desconocimiento de la Resolución 181-II de la Asamblea Gral. de la ONU del 29-11-1947, que recomienda el Plan de Partición de Palestinaha llevado desde el primer momento una política colonizadora sobre territorios que exceden notoriamente el original asignado.

2°) Que la conducta aludida ha generado un éxodo forzoso de expulsión en los ámbitos ilícitamente apropiados, tan inmenso de desplazados y refugiados, que la Asamblea General  ha debido dictar la Resolución 194 en 1948, ordenando la cesación de esos procedimientos afectatorios de la paz y el orden internacional.

3°) Que muy infortunadamente se produjo desde Junio de 1967 la denominada “guerra de los 6 días”, en el curso de la cual Israel ocupó la Palestina íntegra (Este de Jerusalén, Gaza y Cisjordania, donde vivían 4 millones de personas). Debiendo el Consejo de Seguridad dictar su Resolución 242 el 22 de Noviembre de ese mismo año ordenando la retirada de la fuerza ocupante y solución perentoria al grave cuadro de los refugiados (que hoy suman ya 6 millones). Esta medida jamás fue cumplida en casi medio siglo de la más tremenda impunidad, y por el contrario su autor fue aumentando en escalada dolosa la tragedia. Tal conducta se alza contra el derecho de autodeterminación (Resoluciones 1514/XV y 2625/XXV de la Asamblea General) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

4°) Que sucesivamente se promulgaron reiteradas Resoluciones, recomendaciones y exhortaciones que sería muy extenso citar aquí, del Consejo de Seguridad, con igual carencia de resultado eficaz, pese a que el artículo 25 de la Carta de la ONU obliga “llevar a cabo la decisiones del Consejo de Seguridad”.

5°) Que además se somete a los desplazados a un régimen que incumple la IV° Convención de Ginebra de 1949 sobre tratamiento de la población civil en los conflictos bélicos y que prohíbe la transferencia de población no originaria hacia las tierras ocupadas, con el fin de modificar allí la composición demográfica.

6°) Que se han ido adoptando métodos colonialistas tales que incluyen los asesinatos selectivos de dirigentes y activistas, arrestos administrativos sin fundamentación de cargos, traslados forzados y masivos con destrucción simultánea de viviendas y plantaciones, bombardeos de poblaciones civiles, y el “bloqueo” extremo a la Franja de Gaza que priva de alimentos, medicamentos y posibilidades de circulación humana, como en gran medida se denuncia en la Resolución 64-254 de la Asamblea General del 26-2-2010 y que constituyen prácticas sociales genocidas.  La Organización Mundial de la Salud ha reportado que la vida no será sostenible allí en el año 2020.

7°) Que tales métodos incorporan el “doble standard” jurídico, consistente en sujetar a la población ocupada, que vive en campamentos precarios, a leyes y tribunales militares expeditos que no reconocen el debido proceso, mientras que contemporáneamente a los colonos israelíes allí trasplantados se somete exclusivamente a las normas y magistrados ordinarios con las debidas garantías, derivándose así puniciones manifiestamente distintas y discriminadas, por idénticos delitos, en el mismo sitio geográfico, según sea cada infractor nacional o colono. Cabe destacar que en menor medida, también la población palestina de un millón y medio que posee ciudadanía israelí y habita dentro del propio Israel, padece grave discriminación de trato, aun poseyendo esa ciudadanía.

8°) Que la apropiación sistemática e ilegal de hasta el 85% del agua en los territorios ocupados, de la que se apropia la potencia ocupante y desvía a su territorio, especialmente a través de la empresa “Mekorot” (con negocios actualmente en la provincia de Buenos Aires), origina por una parte la frustración en las necesidades para beber, higienizar, cultivar el suelo o criar ganado, y por otra la entrega a cada palestino de 45 litros diarios, mientras se brinda a los israelíes allí trasplantados la cantidad 10 veces mayor de 460 litros.

9°) Que la construcción de un Muro de 800 Km. de extensión y de 9 metros de altura en parte de la tierra palestina, patentiza aún más el sistema de apartheid establecido, pese a que la Corte Internacional de Justicia de La Haya lo consideró ilegal en fallo del 8-7-2004, recomendando su demolición. Se profundiza esa situación con el encierro de las poblaciones transformando a éstas en virtuales campos de concentración a cielo abierto impidiendo la libre entrada y salida. Los más de 600 puestos de control militar en rutas y calles entorpecen además el indispensable movimiento con fines laborales, escolares, urgencias médicas y de contactos familiares entre localidades. También se opera la asfixia económica al confiscarse los tributos recaudados por los palestinos, en vulneración de lo oportunamente consensuado en los Acuerdos de Oslo de 1993.

 10°) Que la mantención de casi 5.000 prisioneros en las cárceles israelíes, con tratamiento inhumano, incluyendo contingentes de menores de 14 años, concita la preocupación internacional que exige su inmediata liberación.

 11°) Que la demora en reconocer a Palestina como Estado miembro de la ONU, pese a habérselo admitido individualmente ya por 135 Estados, se debe a los tradicionales “vetos” por parte de potencias hegemónicas e interesadas, como EEUU y algunos integrantes de la Unión Europea.

 12°) Que el estancamiento de las conversaciones bilaterales hacia la paz por las partes en conflicto, se alimenta seriamente por el incumplimiento de Israel a su deber previo de desocupar los territorios y permitir el retorno de los refugiados o indemnizar a aquellos que así lo prefiriesen, a tenor de la ya antigua Resolución 194 de la Asamblea Gral., datada 11-12-1948, asimismo la Resolución 3236 de la Asamblea del 22-11-l974, como igualmente la Resolución 446 del Consejo de Seguridad fechada 22-2-1979 que declara a la creación de “asentamientos” por Israel en los territorios ocupados como carentes de valor legal alguno. Entre otras varias normas.

 13) Que la activa renuencia de Israel a suscribirse al Tratado de No Proliferación Nuclear, priva a la autoridad natural, la Organización Internacional de Energía Atómica, de ejercer el debido control y preservar la paz y la seguridad de la Región y del mundo.

14) Que el propósito último de tales políticas es llevar a la práctica un proyecto mayor, la creación del Gran Israel, inspirado en la doctrina denominada “panjudía” de expansión territorial mediante la conquista del “espacio vital” supuestamente necesario, sin límites regulares. Concuerda con la políticaimperialista de Estados Unidos de dominio mundial y en especial sobre los países productores de petróleo. El apoyo de este Estado y de otros de la OTAN, inducen a Israel a desafiar o desobedecerlas decisiones de la ONU.

15) Que en ningún caso puede considerarse de igual modo la violencia del opresor con la del oprimido. Mientras la primera obedece a un plan sistemático de dominación y aniquilación ejecutado desde estructuras del Estado israelí  en contra de la población palestina, a los efectos de beneficiarse de sus padecimientos, la ejercida por el pueblo cuyo territorio es ocupado por una potencia militar refiere a la impotencia y  la desesperación ante las injusticias padecidas, y debe considerarse en el marco de la apelación al supremo recurso de resistencia a la opresión, legitimado por el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

P O R  E LLO :

El Tribunal aquí constituido para el Juicio Ético a la Ocupación y Colonización por Israel en Palestina, luego de haber oído a los testigos, peritos, visto la prueba documental agregada, los alegatos de Fiscal y Defensor;

 

I N T E R P R E T A N D O:

La voluntad de las entidades, organizaciones y personas que convocaron a este juzgamiento moral;

 

R E S U E L V E :

1°) Señalar que la conducta ilícita antes descripta resulta atribuible centralmente al  Estado de Israel, así como a sus cómplices de Estados Unidos y países de la OTAN. 

2°) Que los hechos producidos por tales imputados expresan una clara naturaleza expansionista y anexionista, que genera crímenes de guerra, de lesa humanidad, y especialmente de apartheid y segregación, lo que es decir, crímenes del terrorismo de Estado.

3°) Que esos hechos y la consiguiente impunidad a lo largo de décadas, hace peligrar el normal, adecuado y eficaz funcionamiento de la ONU, con grave riesgo de declinación de su Jurisdicción, tan necesaria a la paz y sosiego creador para la Humanidad.

 4°) Que los pueblos del mundo deben tomar debida cuenta militante de estos ilegítimos procederes y condenar a los agresores con las pertinentes estigmatizaciones morales y exigencia de que respeten las insoslayables normativas internacionales en búsqueda de la paz y seguridad en la Región y el Orbe.

5) Que en consecuencia el Estado de Israel debe cesar su conducta lesiva, guerrerista, colonizadora y de limpieza étnica, resolviendo el problema de los refugiados y posibilitando la formación de los dos Estados soberanos, israelí y palestino, dentro de fronteras seguras para ambos con participación y contralor de la ONU, tomando como base la Resolución 1850 del Consejo de Seguridad del 16-12-2008.

 6°) Que no podrían los argentinos, como parte de la comunidad latinoamericana, soslayar el recuerdo de las responsabilidades que atañen a la Potencia aquí imputada, Israel,en cuanto favoreció las condiciones para el accionar de las cruentas dictaduras impuestas en nuestros países en los años setentas, a través de la provisión de equipamientos bélicos, asesoramiento y auspicio político. Más aún cuando nuestro país sostiene su justa reivindicación sobre Malvinas, Georgias e Islas del Atlántico Sur y debemos constatar lamentablemente que los tres votos adversos en la ONU, insistentes y reiterados, son los de Gran Bretaña (Potencia colonizadora en dichas islas) y sus cómplices Estados Unidos e Israel.

 7°) Que el pueblo argentino debe participar activamente en  la convocatoria original de los palestinos al Boicot, Desinversiones y Sanciones al Estado de Israel, a causa de su conducta en Palestina, hasta que se allane a cumplir con el Derecho Internacional. Tomando como precedente el bloqueo universal que se hizo al régimen racista de Sudáfrica, en tiempos previos a la supresión del apartheid, hoy se plantea la necesidad de boicotear productos y servicios de grandes empresas israelíes estatales o privadas, así como a las no israelíes que comercian conspicuamente con Israel, la presión para que otras empresas retiren sus activos de aquellas concentraciones de capitales, así como la exigencia de medidas punitivas reales a Israel por los distintos Estados y órganos de la ONU, y boicoteo a productos culturales y equipos deportivos. Máxime cuando el Legislativo israelí ha penalizado a sus nacionales que apoyen éticamente esta campaña.

8°) Exhortar a las entidades, asociaciones y Partidos populares de nuestro país a declarar personas no gratas en nuestro territorio a las cúpulas de funcionarios que gobiernan el Estado agresor aquí imputado y sus cómplices, en ocasión de eventuales visitas a Argentina.

 9°) Solicitar a nuestro pueblo en general que tome debida nota de esta SENTENCIA ETICA y la proclame como una bandera más incorporada a sus reivindicaciones permanentes, asumiéndola como parte de las fuerzas que en el mundo pueden alcanzar los objetivos de justicia y redención humana que se expresan en este Fallo.

Buenos Aires, Argentina, 21 de mayo de 2013

Fuente: http://tribunaletico.wordpress.com/

Israel: antissemita e colonialista

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Artigo censurado de Joseph Massad.

O holocausto judaico matou a maioria dos judeus que lutaram contra o anti-semitismo europeu, incluindo o sionismo, escreve Joseph Massad. Foto AFP.
Os judeus que se opunham ao sionismo compreenderam, desde o início, que o movimento incorporava o antissemitismo em seu diagnóstico do que os europeus chamavam de “a questão judaica”. O que mais horrorizava os judeus antissionistas, contudo, era que o sionismo também partilhava a “solução” para a Questão Judaica que os antissemitas sempre haviam pregado, a saber: que os judeus tinham de ser expulsos da Europa.
Foi a Reforma Protestante, que fez renascer a Bíblia Hebraica, que ligou os modernos judeus da Europa aos antigos hebreus da Palestina, ligação que os filólogos do século 18 solidificariam mediante a descoberta da família das línguas “semitas”, que incluiriam o hebraico e o árabe. Por um lado, os Protestantes Milenaristas insistiam em que os judeus contemporâneos seriam descendentes dos antigos hebreus e tinham de deixar a Europa e voltar à Palestina, para apressar a segunda vinda de Cristo; por outro lado, as descobertas filológicas levaram a rotular os judeus contemporâneos de “semitas”. O salto que as ciências biológicas de raça e hereditariedade dariam no século 19 e que levaria a definir os judeus europeus contemporâneos como descendentes raciais dos antigos hebreus, nem teve, afinal, de ser salto muito grande.
Baseando-se nas conexões criadas por Protestantes Milenaristas anti-judeus, abundavam, no século 19, europeus seculares que rapidamente perceberam o potencial político de “devolver” os judeus à Palestina. Menos interessados, que os Milenaristas, em apressar alguma segunda vinda de Cristo, esses políticos seculares, de Napoleão Bonaparte e do ministro britânico de Relações Exteriores, Lord Palmerston (1785-1865) a Ernest Laharanne, secretário particular de Napoleão III nos anos 1860s, tinham interesse em expulsar os judeus, da Europa para a Palestina, para instalá-los lá como agentes do imperialismo europeu na Ásia.
Wilhelm Marr
Esse projeto seria abraçado por muitos “antissemitas” – novo rótulo logo divulgado por racistas europeus antijudeus, depois que a palavra foi criada, em 1879, por um obscuro jornalista vienense, Wilhelm Marr, que divulgava uma plataforma-programa político intitulado “A vitória do judaísmo sobre o germanismo.  Marr teve o cuidado de separar bem o antissemitismo e a história do ódio dos cristãos contra judeus, de base religiosa. E enfatizava, na linha da filologia semítica e das teorias raciais do século XIX, que a diferença entre judeus e arianos era estritamente racial.
Assimilar os judeus na cultura europeia
O antissemitismo científico insistia em que os judeus seriam diferentes dos cristãos europeus. Que, de fato, os judeus absolutamente não seriam europeus, e que a presença deles na Europa seria a causa do antissemitismo. A razão pela qual os judeus causariam tantos problemas aos cristãos europeus teria a ver com a sempre repetida “ausência de raízes”, que não tinham pátria e, portanto, nenhuma lealdade a pátria alguma. No período romântico dos nacionalismos europeus, os antissemitas diziam que os judeus não teriam lugar nas novas configurações nacionais, e minariam a pureza racial e nacional essencial na maioria dos nacionalismos europeus. Por isso, se os judeus permanecessem na Europa – argumentavam os antissemitas – só gerariam hostilidade entre os cristãos europeus. A única solução seria os judeus deixarem a Europa e terem pátria própria.
Desnecessário dizer que os judeus religiosos e seculares sempre se opuseram a essa horrenda linha de pensamento antissemita. Judeus ortodoxos e reformistas, judeus socialistas e judeus comunistas, judeus cosmopolitas e judeus Yiddishkeit culturais todos concordavam que aí estava uma perigosa ideologia de hostilização que visava a expulsar os judeus de seus respectivos países europeus.
O Iluminismo Judeu (Haskalah), que também emergiu no século XIX, buscou assimilar os judeus na cultura secular europeia, induzindo-os a abandonar sua cultura judaica. Foi esse Iluminismo Judeu que tentou quebrar a hegemonia dos rabinos judeus ortodoxos no “Ostjuden” do shtetl leste-europeu, propondo um rompimento com o que era visto como uma cultura judaica “medieval”, em favor da moderna cultura secular dos cristãos europeus. A reforma do judaísmo, para convertê-lo em variante assemelhada a um cristianismo-protestantismo judeu, emergiria do fundo do Iluminismo Judeu. Mas esse programa visava a integrar os judeus na modernidade europeia, não a expulsá-los para longe da geografia da Europa.
Quando surgiu o sionismo, 15 anos depois da publicação da plataforma-programa antissemita de Marr, ele incorporaria todas essas ideias anti-judeus, inclusive o antissemitismo científico.
Theodor Herzl
Para o sionismo, os judeus seriam “semitas”, descendentes dos antigos hebreus. No seu panfleto de fundação, O Estado Judeu [Der Judenstaat], Herzl explicava que seriam os judeus, não seus inimigos cristãos, os que “causavam” o antissemitismo; e que “onde [o antissemitismo] não existe, para lá os judeus o levam no curso de suas migrações”. Que “os infortunados judeus estão nesse momento levando as sementes do antissemitismo para a Inglaterra; já o introduziram nos EUA”; que os judeus seriam “uma nação” que devia deixar a Europa, para restaurar a própria “nacionalidade” na Palestina ou na Argentina; que os judeus deveriam copiar os cristãos europeus em termos culturais e abandonar suas línguas e tradições em favor das modernas línguas europeias, ou restaurar a própria antiga língua nacional. Herzl preferia que todos os judeus adotassem o alemão, como idioma; mas os sionistas do leste da Europa preferiram o hebraico. Os sionistas depois de Herzl decidiram e afirmaram que os judeus seriam racialmente diferentes dos arianos. Quanto ao iídiche,  a língua viva da maioria dos judeus europeus, todos os sionistas concordavam que tinha de ser esquecida para sempre.
A maioria dos judeus continuou a resistir contra o sionismo e via seus preceitos como antissemitismo e como continuação do esforço do Iluminismo Judeu para apagar a cultura judaica e assimilar os judeus na cultura laica europeia, com a diferença de que o sionismo queria os judeus longe da Europa, em ponto geograficamente distante, depois de expulsos da Europa.
O Bund – Sindicato Geral do Trabalho Judeu na Lituânia, Polônia, e na Rússia – que foi fundado em Vilna no início de outubro de 1897, poucas semanas depois do 1º Congresso Sionista em Basel, no final de agosto de 1897, viria a ser o mais empenhado inimigo do sionismo. O Bund uniu-se à coalizão já existente de judeus contra o sionismo, de rabinos ortodoxos e reformistas, que já unira forças alguns meses antes para impedir que Herzl realizasse o primeiro congresso sionista em Munique; por isso o congresso foi transferido para Basel. Os judeus antissionistas, e os antissionistas em geral, em toda a Europa e nos EUA, contavam com o apoio da maioria dos judeus, que, já bem entrados os anos 1940s, continuavam a ver o sionismo como movimento anti-judeus.
A coalizão antissemita de entusiastas sionistas
Percebendo que seu plano para o futuro dos judeus europeus seguia de perto os antissemitas, Herzl arquitetou uma precoce aliança estratégica com os antissemitas. Em O Estado Judeu, Herzl diz que “Os governos e todos os países acusados de antissemitismo muito se interessarão por nos ajudar a obter a soberania que desejamos”.
Vyacheslav von Plehve
Acrescentava que todos deviam contribuir, “não apenas os judeus pobres”, para um fundo de imigração para judeus europeus; que devem contribuir também “todos os que querem ver-se livres dos judeus”. No seu Diário, Herzl anotou sem arrependimentos, que “Os antissemitas serão nossos mais confiáveis amigos. Os países antissemitas serão nossos aliados”. Assim, em 1903, Herzl começou a reunir-se com os mais infames antissemitas, como o ministro do Interior da Rússia, Vyacheslav von Plehve, que supervisionou os pogroms contra judeus na Rússia. Herzl procurou ativamente essa aliança. Não foi absolutamente “por coincidência”, que o antissemita Lord Balfour, primeiro-ministro britânico em 1905, tenha feito aprovar em seu governo a “Lei dos Estrangeiros”, que impedia que judeus do leste europeu fugissem dos pogroms russos para a Inglaterra. Balfour declarou que a proibição salvaria a Inglaterra do “mal absoluto” que seria “uma onda de imigração predominantemente de judeus”. A infame declaração de Balfour, de 1917, para criar na Palestina “um lar nacional” para o “povo judeu” visava, dentre outros objetivos, a minar o apoio dos judeus à Revolução Russa e a cortar o fluxo de novas ondas de imigrantes judeus para a Grã-Bretanha.
Os nazistas não seriam exceção nessa cadeia de sionistas antissemitas
Os sionistas também construíram acordo com os nazistas, bem no início da história do sionismo. Em 1933, o infame Acordo de Transferência (Ha’avara) foi assinado entre os sionistas e o governo nazista, para facilitar a transferência de judeus alemães e suas propriedades para a Palestina; esse acordo quebrou o boicote internacional dos judeus, contra a Alemanha Nazista, iniciado por judeus norte-americanos.
E foi nesse espírito também que emissários nazistas foram enviados à Palestina, para relatar os sucessos da colonização judaica do país. Adolf Eichmann retornou de sua viagem à Palestina em 1937, cheio de histórias fantásticas sobre as realizações do  Ashkenazi Kibbutz, racialmente separatista, um dos que visitou no Monte Carmelo, como convidado dos sionistas.
Contra forte oposição da maioria dos judeus alemães, a Federação Sionista da Alemanha foi o único grupo judeu que apoiou as Leis de Nuremberg de 1935. Concordavam com os nazistas: judeus e arianos eram raças separadas e separáveis. Esse apoio nada teve de tático: foi apoio nascido de afinidades e semelhanças ideológicas. A Solução Final dos nazistas foi cerebrada, de início, para expulsar os judeus alemães para Madagascar. O objetivo partilhado de expulsar os judeus para fora da Europa, como raça inassimilável, gerou a afinidade, que sempre existiu, entre os nazistas e os sionistas.
Enquanto a maioria dos judeus continuava a resistir contra a base antissemita do sionismo e suas alianças antissemitas, o genocídio nazista não matava apenas 90% dos judeus europeus. No processo, matou também a maioria dos judeus inimigos do sionismo. Morreram, precisamente, porque se recusaram a obedecer à palavra de ordem dos sionistas, para que abandonassem suas casas e seus países de nascimento.
Depois da Guerra, nem o horror do holocausto de judeus impediu que países europeus continuassem a apoiar o programa antissemita do sionismo. Ao contrário: esses países partilhavam, com os nazistas, uma predileção pelo sionismo. Opuseram-se exclusivamente ao genocídio programado concebido pelos nazistas. Países europeus, tanto quanto os EUA, recusaram-se a receber centenas de milhares de judeus sobreviventes do holocausto. Esses países, até, votaram contra uma resolução da ONU, apresentada pelos Estados árabes, em 1947, que os conclamava a receber judeus sobreviventes. Esses mesmos países apoiariam, em seguida, em novembro de 1947, o Plano de Partição da ONU, para criar um estado judeu na Palestina, para onde pudessem ser descartados aqueles indesejados refugiados judeus
 
As políticas pró-sionistas dos nazistas
Os EUA e países europeus, inclusive a Alemanha, dariam prosseguimento às políticas pró-sionistas dos nazistas. Governos pós-guerra da Alemanha Ocidental que se apresentaram para abrir nova página no relacionamento com os judeus, não fizeram, de fato, coisa alguma nessa direção. Desde que o país foi criado, depois da 2ª Guerra Mundial, todos os governos da Alemanha Ocidental (e, depois, todos os governos alemães a partir da unificação, em 1990) mantiveram, sem qualquer alteração, as políticas nazistas pró-sionistas. Jamais houve qualquer tipo de afastamento, entre os recentes governos alemães e os nazistas pró-sionistas. A única coisa que já não se vê é o ódio declarado aos judeus, com fundamento genocida racial, que o nazismo consagrou. Mas persiste, inalterado, o desejo de ver os judeus em “país próprio”, em algum ponto da Ásia, bem longe da Europa. De fato, os alemães assim explicam a quantidade de dinheiro que enviavam a Israel, para, como diziam, ajudar a pagar os custos de realocar, lá, os refugiados judeus.
Depois da 2ª Guerra Mundial, emergiu um novo consenso nos EUA e na Europa, segundo o qual os judeus teriam de integrar-se postumamente à europeidade branca; o horror do holocausto de judeus já era, então, horror ante o assassinado de europeus brancos. Desde os anos 1960s, os filmes de Hollywood sobre o holocausto de judeus passaram a mostrar os judeus vítimas do nazismo como infalivelmente brancos, como cristãos de classe média, letrados, bem educados, em nada diferentes dos cristãos europeus e norte-americanos os quais deveriam, como aconteceu, identificar-se com eles. Se os filmes mostrassem os judeus religiosos pobres da Europa Ocidental (e muitos judeus do Leste da Europa mortos pelos nazistas eram pobres e muitos eram religiosos), os cristãos brancos dificilmente veriam qualquer traço comum entre aqueles judeus e eles próprios.
Portanto, o horror europeu cristão pós-holocausto e genocídio de judeus europeus não se baseou no horror ante o massacre de milhões de pessoas diferentes dos cristãos europeus, mas, isso sim, se baseou no horror ante o assassinato de pessoas em tudo idênticas aos cristãos europeus.
Só isso explica que nos EUA, país que nada teve a ver com o massacre de judeus europeus, haja mais de 40 memoriais do holocausto de judeus e um grande museu dos judeus assassinados da Europa… mas não haja um único memorial do holocausto de populações nativas da América do Norte, ou do holocausto de afro-norte-americanos, pelos quais os EUA são diretamente responsáveis.
Aimé Césaire compreendeu muito bem esse processo. Em seu famoso discurso sobre o colonialismo, disse que a visão retrospectiva dos cristãos europeus sobre o nazismo é que:
Aimé Césaire
… é barbárie, mas a barbárie suprema, a coroação da barbárie, que soma todas as barbáries e barbarismos diários; é o nazismo, sim, mas porque, antes de tudo, as vítimas foram europeus. Mas antes, de serem suas vítimas, os europeus haviam sido seus cúmplices; e então eles toleraram o nazismo, antes que se virasse contra eles mesmos, eles já o haviam absolvido antes, fecharam os olhos, o legitimaram, porque, até ali, só se aplicara contra povos não europeus. Eles cultivaram o nazismo, responsabilizaram-se pelo nazismo, antes de que o nazismo engolfasse todo o ocidente, as civilizações cristãs, também, no mesmo mar de sangue. O nazismo vaza, estala, ferve em cada fresta do ocidente.
É bem verdade que, para Césaire, as guerras e holocaustos nazistas sempre foram o colonialismo que se atacava, ele mesmo, por dentro. Mas depois que as vítimas do nazismo foram convertidas em europeus brancos sem religião e “reabilitadas”, a Europa e seu cúmplice norte-americano puderam, afinal, dar continuidade à mesma política dos nazistas, de horror praticado contra não brancos em todo o mundo: na Coreia, no Vietnã e na Indochina, na Argélia, na Indonésia, na América Central, na América do Sul, na África do sul e central, na Palestina, no Irã e no Iraque e no Afeganistão.
A reabilitação dos judeus europeus depois da 2ª Guerra Mundial foi parte crucialmente importante da propaganda da Guerra Fria. Com os cientistas sociais e ideólogos norte-americanos ocupados em desenvolver a teoria do “totalitarismo” – segundo a qual o Comunismo Soviético e o Nazismo seriam essencialmente o mesmo tipo de regime – os judeus europeus, vítimas de um regime totalitário, passaram a ser item central do show de atrocidades que, para a propaganda dos EUA e da Europa Ocidental, seriam “provas” das atrocidades que o regime soviético estaria cometendo nos períodos pré e pós guerra. Parte da mesma propaganda foi Israel saltar para o mesmo vagão de propaganda e pôr-se acusar os soviéticos de antissemitismo, porque estariam impedindo judeus soviéticos de se autoexpulsar da própria terra e partir para Israel  
 
Compromisso com o suprematismo branco
Assim se preservou o compromisso de europeus e dos EUA com o suprematismo branco – exceto que passou a incluir os judeus entre os povos “brancos”- e numa civilização que passou a ser chamada “judeu-cristã”. As políticas europeias e norte-americanas depois da 2ª Guerra Mundial, que continuaram inspiradas no racismo e alimentadoras de racismo contra os povos nativos da América do Norte, contra africanos, asiáticos, árabes e muçulmanos continuaram a garantir apoio ao projeto antissemita de “converter” os judeus em brancos, num estado colonial, de ocupação, bem longe da Europa. E ali prosseguiram as políticas antissemitas que prevaleciam na Europa e nos EUA antes da 2ª Guerra.
De diferente, que grande parte do veneno racista antissemita, em Israel, seria dirigido contra árabes e muçulmanos (os mesmos que são cidadãos e imigrantes na Europa e nos EUA, e os que vivem na Ásia e na África). E assim pôde prosseguir, sem qualquer adversário, o apoio dos antissemitas ao sionismo racista.
Na Hungria, 100 mil judeus assustados com racismo
A aliança que uniu a Alemanha Ocidental, o sionismo e Israel, depois da 2ª Guerra Mundial, e que forneceu gigantesca ajuda econômica a Israel nos anos 1950s e ajuda econômica e militar no início dos anos 1960s – inclusive tanques, que Israel usou para matar palestinos e outros árabes – é continuação da aliança que o governo nazista firmara com os sionistas nos anos 1930s.
Ehud Barak
Nos anos 1960s, a Alemanha Ocidental deu até treinamento militar aos soldados israelenses, e desde os anos 1970s também fornece submarinos “nuclearizáveis” produzidos na Alemanha, com os quais Israel contava para matar ainda mais árabes e muçulmanos.
Em anos mais recentes, Israel armou os submarinos mais modernos, que recebe da Alemanha, com mísseis que transportam ogivas nucleares – o que é do pleno conhecimento do atual governo alemão O ministro da Defesa de Israel, Ehud Barak, disse, em entrevista à revista Der Spiegel, que os alemães devem “orgulhar-se” de ter garantido a existência do estado de Israel “durante muitos anos”. Berlim financiou 1/3 do preço dos submarinos, cerca de 135 milhões de euros (168 milhões de dólares) por submarino, com carência até 2015, para que Israel comece a pagar.
Konrad Adenauer
Isso faz da Alemanha cúmplice no ataque-assalto contra os palestinos; e a preocupação que essa cumplicidade geraria aos governos alemães, hoje, não é maior que a que gerava nos anos 1960s ao chanceler Konrad Adenauer, da Alemanha Ocidental, que disse que “a República Federal não tem, nem o direito, nem qualquer responsabilidade de tomar posição no caso dos refugiados palestinos”. Tudo isso se tem de somar aos bilhões, muitos, que a Alemanha pagou ao governo de Israel como compensação pelo holocausto de judeus, como se Israel e o sionismo fossem vítimas do nazismo. Não são. Na verdade, os nazistas assassinaram judeus antissionistas. O atual governo alemão não dá qualquer importância ao fato de que mesmo os judeus alemães que conseguiram fugir dos nazistas e acabaram na Palestina odiavam o sionismo e o projeto sionista; e que os mesmos judeus eram odiados pelos colonizadores sionistas na Palestina.
Como refugiados alemães nos anos 1930s e 1940s na Palestina recusaram-se a aprender língua hebraica e publicavam meia dúzia de jornais em alemão no país, foram furiosamente atacados pela imprensa em hebraico, inclusive pelo jornal Haaretz, que pregou o fechamento dos jornais dos alemães em 1939 e, outra vez, em 1941.
Colonos sionistas atacaram um café de proprietários alemães em Telavive, porque os proprietários recusavam-se a falar hebraico; e a prefeitura de Telavive ameaçou, em junho de 1944, alguns dos moradores judeus alemães, por organizar, na casa onde viviam, n. 21 da rua Allenby, “festas e bailes inteiramente em alemão, inclusive os programas, o que se opõe ao espírito de nossa cidade” e que tal procedimento “não será tolerado em Telavive”.
Judeus alemães, ou Yekkes, como eram conhecidos na [“comunidade original”] Yishuv, até organizaram uma celebração, no aniversário do Kaiser, em 1941 (para esses e outros detalhes sobre os judeus alemães refugiados na Palestina, ver The Seventh Million, livro de Tom Segev).
Acrescente-se a isso o apoio que a Alemanha deu às políticas israelenses na ONU contra os palestinos, e tem-se o quadro completo. Até o novo memorial do holocausto de judeus construído em Berlim, inaugurado em 2005, mantém o mesmo apartheid racial dos nazistas: esse “Memorial dos Judeus Europeus Assassinados” é dedicado só aos judeus vítimas dos nazistas que ainda devem ser mantidos separados, como Hitler ordenou, dos demais milhões de não judeus que também tombaram vítimas do nazismo. Não surpreende, tampouco, que uma subsidiária da empresa alemã Degussa, que colaborou com os nazistas e produziu o gás Zyklon B que foi usado para matar pessoas nas câmaras de gás, tenha sido contratada para construir o Memorial de 2005: apenas confirma que os que assassinaram judeus na Alemanha no final dos anos 1930s e nos anos 1940s lamentam hoje o que fizeram, porque hoje entendem que judeus são brancos europeus a serem homenageados, e jamais deveriam ter sido mortos, para começar, porque eram brancos.
A política alemã de apoiar Israel na matança de árabes é, sim, profundamente conectada ao antissemitismo, que prossegue e avança, conduzido pelo racismo alemão antimuçulmanos, hoje predominante, que ataca imigrantes muçulmanos.
A tradição euro-norte-americana anti-judeus
O holocausto de judeus matou a maioria dos judeus que combateram e lutaram contra o antissemitismo europeu, e contra um de seus ramos, o sionismo. Mortos aqueles judeus combatentes, os únicos “semitas” sobreviventes que continuam a combater contra o sionismo e seu antissemitismo são os palestinos.
Enquanto Israel ainda insiste que judeus europeus não seriam europeus, não teriam lugar na Europa e devem embarcar para a Palestina, os palestinos sempre disseram e insistiram que o lar e a terra dos judeus europeus são seus respectivos países natais, não a Palestina; e que o colonialismo sionista brota diretamente do antissemitismo dos sionistas colonialistas.
Enquanto o sionismo insiste em que os judeus seriam raça separada dos cristãos europeus, os palestinos insistem que os judeus europeus são europeus e nada têm a ver com a Palestina, o povo palestino ou a cultura palestina. Israel e seus aliados norte-americanos e europeus têm tentado ininterruptamente ao longo dos últimos 65 anos convencer os palestinos de que eles também devem tornar-se antissemitas e acreditar, como os nazistas, Israel e seus aliados antissemitas acreditam, que os judeus seriam raça diferente de todos os povos europeus, que sua “pátria” seria a Palestina e – o mais importante – que Israel falaria por todos os judeus.
A evidência de que, hoje, os maiores blocos de eleitores norte-americanos pró-Israel são os protestantes milenaristas e os imperialistas seculares, demonstra bem claramente a continuidade da mesma tradição euro-norte-americana de perseguição aos judeus, que se estende, no passado, até a Reforma Protestante e o imperialismo do século IXX.
Mas os palestinos jamais se deixaram convencer pelos sionistas e continuam a resistir firmemente contra o antissemitismo.
Os judeus europeus foram transformados em instrumentos de agressão: tornaram-se ferramentas do colonialismo dos colonos israelenses, intimamente associado à discriminação racista…
Israel e seus aliados antissemitas afirmam que Israel seria “o povo judeu”; que as políticas de Israel seriam “judaicas”; que as realizações de Israel seriam realizações “dos judeus” e que quem se atrever a criticar Israel estará criticando “os judeus” e, portanto, estará falando como antissemita.
Só o povo palestino organizou e combate luta incansável contra esse incitamento ao antissemitismo. Os palestinos continuam a afirmar que:
… o governo de Israel não fala por todos os judeus, que não representa todos os judeus e que os crimes coloniais que comete contra o povo palestino são crimes do governo de Israel, não são crimes “do povo judeu.
Por isso o governo de Israel tem de ser criticado, acusado, processado e condenado por crimes de guerra, que comete repetidamente contra o povo palestino.
Não é alguma nova posição palestina: é a mesma posição que os palestinos abraçaram desde a virada do século 20, e continuou ao longo da luta palestina antes da 2ª Guerra Mundial, contra o sionismo. Em discurso que fez na ONU, em 1974, Yasser Arafat destacou todos esses aspectos, com veemência:
Yasser Arafat
Assim como o colonialismo usou impiedosamente os desgraçados, os pobres, os explorados, como mera matéria inerte com a qual construir e levar adiante o colonialismo, assim os judeus europeus, também despossuídos, oprimidos, foram usados a favor do imperialismo mundial e da liderança sionista. Os judeus europeus foram transformados em instrumentos de agressão; tornaram-se ferramentas do colonialismo israelense, intimamente aliado à discriminação racial (…).
A teologia sionista foi usada contra nosso povo palestino: o objetivo não foi só o estabelecimento de um colonialismo de estilo ocidental, mas também o de separar os judeus de suas várias pátrias naturais e produzir, assim, que se tornassem estrangeiros nas suas próprias nações. O sionismo está unido ao antissemitismo nesses objetivos retrógrados e é, quando já tudo se disse e se fez, o verso da mesma moeda de base.
Porque, quando se propõe que os judeus de fé, independente de onde tenham nascido e vivido e habitem, devem abandonar a própria terra nacional, impedidos de viver como iguais com os próprios parceiros de destino e cidadãos não judeus, quando se ouvem essas propostas, o que se está ouvindo é o antissemitismo proposto aos próprios judeus. Quando se propõe que a única solução para o problema judeu seria que os judeus se alienassem das próprias comunidades originais ou nações, das quais foram parte histórica, quando se propõe que os judeus resolvam o problema judeu imigrando de onde nasceram para ocupar, à força, terras que pertencem a outros – quando isso acontece, o que se vê é que aí está exatamente a mesma posição pregada, com insistência, com urgência, contra os judeus, pelos antissemitas.
A reação de Israel, para quem todos os seus críticos seriam antissemitas, pressupõe que os críticos devam crer, necessariamente, que Israel representaria “o povo judeu”. Mas essa alegação, que Israel não se cansa de repetir, de que representaria e falaria por todos os judeus, é, ela mesma, o argumento mais antissemita de todos.
Hoje, Israel e as potências ocidentais obram para elevar o antissemitismo ao plano de princípio internacional, em todos do qual tentam estabelecer pleno consenso. Insistem em que, para que haja paz no Oriente Médio, os palestinos, os árabes e os muçulmanos devem tornar-se, todos, como todo o ocidente branco, também antissemitas; que devem esposar o sionismo e reconhecer todas as condições antissemitas que Israel impõe aos judeus de todo o mundo.
Exceto os regimes árabes ditatoriais e a Autoridade Palestina e sua corte, nesse 65º aniversário da conquista antissemita da Palestina pelos sionistas, que os palestinos chamam de Nakba, o povo palestino e alguns poucos judeus antissionistas ainda resistem e recusam-se a aceitar o incitamento internacional a favor do antissemitismo.
Lembrando a Nakba
Dizem que são, como últimos semitas resistentes, herdeiros das lutas pré-2ª Guerra Mundial, quando judeus e palestinos combateram lado a lado contra o antissemitismo e sua manifestação sionista colonial. Hoje, é essa a resistência, ainda viva, que impede o avanço, até a vitória no Oriente Médio e em todo o mundo, do antissemitismo europeu.

Notas dos tradutores
[1] Sobre isso, há documento impressionante, de 1947, publicado nos EUA: uma carta do rei Abdullah da Jordânia, que deve ser lida nos termos em que o autor expõe a questão, naquele momento histórico. Foi traduzido em 2010, seguindo indicação do Embaixador Arnaldo Carrilho do Brasil.  

[2] Sobre judeus, em todo o mundo, que foram empurrados à força, pelos sionistas, para povoar Israel, ver a “Carta aos norte-americanos”, de 1947, do Rei Abdullah da Jordânia. Ver nota [1] acima.

Joseph Massad, Al-Jazeera, Qatar
Traduzido pelo pessoal da Vila Vudu

Colonos (ilegais) se apresentam como nova vanguarda do sionismo

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Por Breno Altman.

A colônia de Eli, no ponto mais alto de Binyamin, a área central da Cisjordânia, é um posto avançado dentro das fronteiras que, por deliberação da ONU (Organização das Nações Unidas), deveriam pertencer a um futuro Estado palestino. O conjunto residencial, formado por casas amplas e refinadas, sempre de cor bege, em ruas limpas e arborizadas, está entre os assentamentos mais bem cuidados.

Mikhail Frunze/Opera Mundi

Assentamento de Eli lembra confortáveis condomínios que costumam circundar as grandes cidades do mundo

Os motivos de seu prestígio são religiosos e políticos. Fica a poucos quilômetros de Shilo, citada pela história bíblica como a capital dos judeus no tempo dos juízes, logo após a fuga do Egito e a criação das doze tribos lideradas por seus magistrados. Também é quase vizinha de Ariel, a cidade-modelo construída nos territórios ocupados, com instalações modernas e uma importante universidade.

Seu habitante mais ilustre é um judeu argentino chamado Danny Dayan, que foi durante seis anos (2007-2013) o presidente do Conselho da Judea e Samaria, nomenclatura oficialmente utilizada em Israel para designar a cordilheira na margem ocidental do rio Jordão. Nestas montanhas, relata a Bíblia, viveram os patriarcas e Abraão teria anunciado a seus descendentes que era a terra prometida.

“Nós somos a nova vanguarda do sionismo”, afirma Dayan. “Temos a missão histórica de recuperar a terra da qual fomos expulsos há dois mil anos. Não somos invasores, como insiste a narrativa árabe, mas os retornados. Essa região é estratégica para a defesa e o desenvolvimento de Israel.”

Empresário da área de informática, o líder dos colonos vendeu sua companhia para se dedicar integralmente à causa que postula. Apesar de respeitar as tradições, não é um religioso. Orgulha-se do telegrama que recebeu de Menachem Begin quando completou seu bar mitzvah. Declara-se admirador de Jabotinsky, o ideólogo da direita sionista, mas confessa seu crescente carinho por Ben-Gurion, o chefe da independência.

Mikhail Frunze/Opera Mundi

Palestinos que vivem na região são contratados para trabalhos nos assentamentos e utilizam meio de transporte diferente dos judeus

Dayan empenha-se com afinco para atrair investimentos e modernizar a região. Das cinco áreas que compõem a jurisdição do conselho que presidiu, Binyamin é a mais desenvolvida. São 54 comunidades de médio e alto luxo, guardadas dia e noite por soldados do exército ou seguranças particulares treinados pelas forças armadas. Estão protegidas pelo sistema de cercas e muros que as separam das aldeias palestinas, enquanto estradas bem pavimentadas as conectam entre si.

Às vezes é possível ver carros e ônibus com placas palestinas passando por estas rodovias, depois que atravessam os pontos militares de controle. As restrições são maiores quando sobe a tensão entre colonos e a população das vilas. Os serviços de transporte público, porém, são segregados, apesar de não haver regra escrita a respeito. Ônibus israelenses atendem apenas os assentados. Palestinos contratados para algum trabalho são transportados por veículos diferentes, na maioria das vezes fornecidos por empregadores ou intermediários.

Muitos residentes trabalham em Jerusalém ou Tel Aviv. As atuais colônias são distintas dos kibutzim, com seu modelo comunal e estrutura produtiva. Parecem mais com os confortáveis condomínios que costumam circundar as grandes cidades do mundo. Mas há empreendimentos privados que vão sendo implantados.

Mikhail Frunze/Opera Mundi

Danny Dayan, ex-presidente do Conselho da Judea e Samaria: “nós somos a nova vanguarda do sionismo”

Um deles, em Binyamin, é a vinícola Psagot, nome da comunidade na qual está instalada. Seu proprietário, Yaacov Berg, vende 200 mil garrafas de vinho branco e tinto por ano, exportando 60% de sua produção. As garrafas vem etiquetadas como “produto de Israel”. Se o rótulo identificar que são mercadorias de colônias na Cisjordânia, correm o risco de serem boicotados por alguns países.

Expansão

A comunidade internacional, afinal, considera que toda esta região foi ocupada ilegalmente, na guerra de 1967. A resolução 242 das Nações Unidas obriga Israel a se retirar para trás da Linha Verde, fixada no armistício de 1949. Mas desde a conquista destes territórios, com trabalhistas ou conservadores, a política sionista tem sido de expandir a colonização.

Atualmente são 121 assentamentos reconhecidos oficialmente pelo governo de Israel, de acordo com o Ministério do Interior, no qual vivem 350 mil colonos. Mais 300 mil vivem na parte oriental de Jerusalém e outros 20 mil nas Colinas de Golã. Além de Ariel, outras três colônias ganharam, ao longo do tempo, reconhecimento como cidades: Modin Illit (controlada pelos ultraortodoxos), Maale Adumim e Betar Illit.

Apesar de ser difícil calcular, através do orçamento, o conjunto dos subsídios que o governo separa à colonização, o movimento Paz Agora avalia que entre 540-600 milhões de dólares são gastos anualmente para subvencionar os assentamentos, incluindo gastos com segurança.

Um dos pouco itens identificáveis nos documentos oficiais é a transferência para os conselhos municipais da Cisjordânia, que totalizou 322 milhões de dólares no ano passado, equivalente a 8,9% de todas as verbas recebidas pelas cidades israelenses, ainda que sejam apenas 3,8% os cidadãos morando nos territórios. Outro dado importante: o investimento em habitação, excluindo Jerusalém, foi de 123,14 milhões de dólares, significando 15,36% das verbas nacionais nessa rubrica.

A ocupação teria sido bom negócio até 1987, segundo o economista israelense Shir Hever, do Centro de Informação Alternativa (AIC). Os custos eram baixos, Israel coletava todos os impostos da área, tinha mercado cativo para seus produtos e empregava mão-de-obra palestina, muito mais barata, em suas empresas. Além disso, controlava fontes de água que representavam ao redor de 50% de seu consumo.

Após este período, no entanto, com a aceleração no estabelecimento de novas colônias, as curvas teriam começado a se inverter. Os lucros iriam definitivamente desaparecer após a segunda intifada, em setembro de 2000, quando as fronteiras foram fechadas e Israel parou de contratar trabalhadores palestinos, além de aumentar extraordinariamente as despesas militares.

“Muitas empresas israelenses fazem dinheiro com a colonização, especialmente aquelas envolvidas em segurança e construção”, explica Michel Warschawski, também do AIC. “Mas os interesses geopolíticos atualmente se sobrepõem aos econômicos. O Estado financia a colonização por razões estratégicas, fortalecendo os colonos e abrindo boas oportunidades para as companhias beneficiárias dessa expansão. O resultado para as contas públicas, contudo, é deficitário.”

O governo não desmente o incentivo à marcha rumo ao leste, mas alega motivos transitórios. “Ainda estamos em situação de conflito potencial”, afirma Yigal Palmor, porta-voz do Ministério de Relações Exteriores. “Os assentamentos são importantes para nossa política de defesa, pois fortalecem nossas fronteiras.”

Os assentamentos, enquanto a paz não chega, vão animando judeus seculares e religiosos, em uma demografia inversa àquela do movimento kibutzim no século XX. As estatísticas do Conselho da Judea e Samaria revelam que apenas 20% dos colonos são não religiosos, contra 10% de ultra-ortodoxos e 70% de religiosos moderados.

Demografia

Essa composição ajuda a aumentar a taxa média de fertilidade, maior entre os grupos de seguidores à risca dos ensinamentos da Torá. A família de Danny Dayan, por exemplo, é composta apenas por ele, a mulher e um filho. Outros líderes de assentamentos têm proles bem mais numerosas, uma arma importante para consolidar a presença judaica na Cisjordânia.

Mikhail Frunze/Opera Mundi
Rafael Kaufman mora na colônia de Tzufim, ao norte. Nascido no Uruguai há 41 anos, desde 2004 vive no assentamento. Tem seis filhos, uma moça e cinco rapazes. Religioso, anda pelas montanhas com seu quipá e uma pistola 9 mm na cintura, que garante nunca ter usado.

Trabalha como guia turístico, e ajuda o movimento dos colonos na divulgação internacional, dando palestras em vários países. Também arrecada recursos para que outros assentados possam abrir seus cultivos e criar pequenos postos avançados na região.

“Israel não pode cometer duas vezes o mesmo erro, os judeus não voltarão a abandonar a terra prometida”, declara Kaufmann, no alto de uma montanha com vistas para o rio Jordão. “Deus nos deu esse chão, que defenderemos com unhas e dentes, como manda os ensinamentos.”

Muitos pensam como ele, e vários de forma ainda mais intensa. Ao sul, fica cidade de Hebron, a maior da Cisjordânia. Está dividida em dois setores, um sob controle da Autoridade Palestina e outro do governo israelense. São aproximadamente 250 mil habitantes de origem árabe vivendo em 80% do perímetro urbano, e 750 judeus nos restantes 20%.

A principal artéria comercial da cidade, a rua Shuhada, que atravessa o centro velho, lembra uma cidade fantasma. Lojas estão fechadas e residência abandonadas. Após a rebelião palestina de 2000, o exército israelense isolou a área, a pretexto de salvaguardar cinco assentamentos judaicos. Vários postos militares controlam entrada e saída de transeuntes. Nenhum palestino está autorizado a dirigir carros ou motocicletas na zona de isolamento. Apenas os colonos judeus.

Uma dessas colônias, situada no topo de uma colina que nasce na via bloqueada, é a de Tel Rumeida, Em torno de 150 moradores, protegidos por militares, ali vivem, estudam e rezam.  Muitos trabalham fora, se movimentando sob permanente custódia. Vários grupos sionistas ajudam a arrecadar recursos para apoiar a comunidade.

Mikhail Frunze/Opera Mundi

Cerca de 150 judeus vivem na colônia de Tel Rumeida, em Hebron, protegidos 24 horas por militares

Uma destas organizações é a Jabad Lubavitch, entidade religiosa com ramificação em vários países. David Halon, norte-americano de Nova Iorque, foi para Hebron como parte do esforço para estimular estudos bíblicos entre soldados e civis do assentamento. Tem orgulho do que faz. “Somos um exemplo para os judeus do mundo todo”, afirma. “Aqui somos 500 contra 250 mil árabes. Resistimos sem medo, ao lado dos nossos militares.”

Olha para os vizinhos palestinos, ao alcance da vista, poucos metros adiante, mas divididos por uma cerca. “A Torá diz que os judeus devem ter o comando”, declara. “Somos o povo eleito e ganhamos na guerra, pela vontade de Deus, o direito de estarmos aqui. Eles podem ficar, desde que sejam obedientes às ordens divinas.”

Fonte: Ópera Mundi

Los colonos (ilegales) se presentan como la nueva vanguardia del sionismo

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Por Breno Altman.

La colonia de Eli, el punto más alto de Binyamina, en el área central de Cisjordania, es un puesto avanzado dentro de las fronteras que, por decisión de la ONU, deberían pertenecer a un futuro Estado palestino. El complejo residencial, compuesto por casas grandes y refinadas, siempre de color beige, en calles limpias y arboladas, es uno de los asentamientos más bien cuidados.

Mikhail Frunze/Opera Mundi

Asentamiento de Eli acuerda condominios confortables que a menudo rodean las grandes ciudades del mundo

Las razones de su prestigio son religiosas y políticas. Se encuentra a pocos kilómetros de Silo, citada en la historia bíblica como la capital de los judíos en el tiempo de los jueces, después de la salida de Egipto y de la creación de las doce tribus encabezadas por sus magistrados. También es casi al lado de Ariel, la ciudad-modelo construida en los territorios ocupados, con modernas instalaciones y una importante universidad.

Su más ilustre habitante es un judío argentino llamado Dani Dayan, quien fue durante seis años (2007-2013) Presidente del Consejo de Judea y Samaria, la nomenclatura utilizada en Israel para designar oficialmente a la cordillera en la orilla oeste del río Jordán. En estas montañas, dice la Biblia, vivieron los patriarcas, y Abraham tendría anunciado a sus descendientes que era la tierra prometida.

«Somos la nueva vanguardia del sionismo», dice Dayan. «Tenemos una misión histórica de recuperar la tierra de la que nos expulsaron hace dos mil años. No somos invasores, como la narrativa árabe insiste, pero volvimos. Esta región tiene una importancia estratégica para la defensa y el desarrollo de Israel.»

Empresario de la informática, el líder de los colonos vendió su empresa para dedicarse plenamente a la causa que postula. A pesar de respetar las tradiciones, no es religioso. Tiene orgullo del telegrama que recibió de Menájem Beguín cuando completó su bar mitzvah. Se declara admirador de Jabotinsky, el ideólogo de la derecha sionista, pero confiesa su creciente afecto por Ben-Guríon, el líder de la independencia.

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Los palestinos que viven en la región son contratados para trabajar en los asentamientos judíos

Dayan trabaja duro para atraer la inversión y modernizar la región. De las cinco áreas que componen la jurisdicción de la junta que presidía, Binyamina es la más desarrollada. Son 54 comunidades de medio y alto lujo, protegidas día y noche por los soldados del ejército o guardias privados entrenados por el ejército. Están protegidas por un sistema de vallas y muros que las separan de los pueblos palestinos, mientras que las carreteras bien pavimentadas los conectan entre sí.

A veces se puede ver los coches y autobuses con placas palestinas que pasan por estas carreteras después de cruzar los puntos de control militar. Las restricciones son mayores cuando la tensión sube entre los colonos y la población de las aldeas. Los servicios de transporte público, sin embargo, están separados, aunque no haya ninguna regla escrita al respecto. Autobuses israelíes sirven sólo a los colonos. Palestinos contratados para algunos trabajos son transportados por diferentes vehículos, lo más a menudo proporcionados por los empleadores o intermediarios.

Muchos residentes trabajan en Jerusalén o Tel Aviv. Las colonias actuales son distintas de los kibutzim, con su modelo comunitario y su estructura de producción. Se parecen más con los condominios confortables que a menudo rodean las grandes ciudades del mundo. Sin embargo, hay empresas privadas que están implantándose ahí.

Uno de ellas, en Binyamina, es la bodega Psagot, que lleva el nombre de la comunidad en la que está instalada. Su propietario, Yaacov Berg, vende 200.000 botellas de vino blanco y tinto al año, exportando el 60% de su producción. La botella se etiqueta «producto de Israel». Si las etiquetas se identifican como mercancías de colonias en Cisjordania, corren el riesgo de ser boicoteadas por algunos países.

Expansión

La comunidad internacional, al final, considera que toda esta zona fue ocupada ilegalmente en la guerra de 1967. La resolución 242 de la ONU exige a Israel retirarse a detrás de la Línea Verde, establecida en el armisticio de 1949. Sin embargo, desde la conquista de estos territorios, con el Partido Laboral o los conservadores, la política sionista ha sido la de ampliar el asentamiento.

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Actualmente hay 121 asentamientos reconocidos oficialmente por el gobierno de Israel, de acuerdo con el Ministerio del Interior, donde viven 350.000 colonos.

[Producción de vino en Psagot. Por año, de 200.000 botellas de vino producidas, el 60% se exporta]

Otros 300.000 viven en Jerusalén Este y 20.000 en los Altos del Golán. Además de Ariel, otras tres colonias ganaron, con el tiempo, el reconocimiento como ciudades: Modiin Illit (controlada por ultra-ortodoxos), Maale Adumim y Beitar Illit.

Aunque sea  difícil de calcular, a través del presupuesto, todos los subsidios que el gobierno destina para la colonización, el movimiento Paz Ahora estima que se gastan entre 540 millones y 600 millones de dólares cada año para subsidiar a los asentamientos, incluidos los gastos de seguridad.

Uno de los pocos elementos identificables en los documentos oficiales es la transferencia de ingresos a los consejos municipales de Cisjordania, que llegó a 322 millones de dólares el año pasado, lo que equivale al 8,9% de todo el dinero recibido por las ciudades de Israel, a pesar de que son sólo el 3,8 % de los ciudadanos los que viven en los territorios.

Otro dato importante: la inversión en vivienda, excluyendo Jerusalén, fue de 123,12 millones de dólares, es decir, 15,36% de los recursos internos destinados a ese ítem.

La ocupación habría sido un buen negocio hasta 1987, según el economista israelí Shir Hever del Centro de Información Alternativa (AIC, por su sigla en inglés). Los costos eran bajos, Israel recaudaba todos los impuestos de la zona, tenía mercado cautivo para sus productos y mano de obra palestina, mucho más barata, en sus empresas. Además, controlaba la fuente de agua que representaba alrededor del 50% de su consumo.

Después de este período, sin embargo, tras la aceleración de la creación de nuevas colonias, los números han comenzado a retroceder. Los beneficios iban definitivamente desaparecer después de la segunda Intifada en septiembre de 2000, cuando las fronteras se cerraron e Israel dejó de contratar trabajadores palestinos, y a parte, aumentó el gasto militar de forma espectacular.

«Muchas compañías israelíes ganan dinero por la colonización, sobre todo las que participan en la seguridad y la construcción», explica Michel Warschawski, también del AIC. «Pero los intereses geopolíticos ya superan los económicos. El Estado financia la colonización por razones estratégicas, fortaleciendo los colonos y la apertura de buenas oportunidades para las empresas que se benefician de esta expansión. El resultado para las cuentas públicas, sin embargo, es deficiente.»

El Gobierno no niega el incentivo para marchar hacia el este, pero alega razones transitorias. «Todavía estamos en una situación de conflicto potencial», dice Yigal Palmor, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores. «Los asentamientos son importantes para nuestra política de defensa, ya que refuerzan nuestras fronteras.»

Los asentamientos, mientras la paz no llega, atraen judíos laicos y religiosos, en una demografía inversa a la del movimiento kibutzim en el siglo XX. Las estadísticas del Consejo de Judea y Samaria revelan que sólo el 20% de los colonos son no religiosos, en comparación con el 10% de los ultra-ortodoxos y el 70% de los religiosos moderados.

Demografía

Esta composición ayuda a aumentar la tasa de fertilidad promedia, más alta entre los grupos de seguidores estrictos de las enseñanzas de la Torá. La familia de Dani Dayan, por ejemplo, se compone sólo de él, su esposa y un hijo. Otros líderes de asentamientos tienen una prole mucho más numerosa, un arma importante para fortalecer la presencia judía en Cisjordania.

Rafael Kaufmann vive en la colonia Tzufim, al norte. Nacido en Uruguay hace 41 años, desde 2004 vive en el asentamiento. Tiene seis hijos, cinco varones y una mujer. Religioso, camina por las montañas con su kipá y pistola de 9 milímetros en la cintura, que garantiza nunca haber utilizado. Trabaja como guía turístico, y ayuda al movimiento de los colonos en la difusión internacional, dando conferencias en varios países. También recauda fondos para que otros colonos puedan abrir sus cultivos y crear pequeños puestos avanzados en la región.

«Israel no puede cometer el mismo error dos veces, los judíos nunca más van a salir de la tierra prometida», dice Kaufmann, en la cima de una montaña que mira el río Jordán. «Dios nos dio esta tierra, vamos a defenderla con uñas y dientes, según lo dispuesto por las enseñanzas.»

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Rafael Kaufmann (izquierda) y otro colono. «Judíos nunca más van a salir de la tierra prometida», dice el uruguayo

Muchos piensan como él, y varios de forma aún más intensa. Al sur, se encuentra la ciudad de Hebrón, la más grande de Cisjordania. Está dividida en dos secciones, una bajo el control de la Autoridad Palestina y otra del gobierno israelí. Hay aproximadamente 250.000 habitantes de origen árabe que viven en el 80% de las zonas urbanas y 750 judíos en el 20% restante.

La principal arteria comercial de la ciudad, la calle Shuhada, que cruza el centro viejo, se asemeja a una ciudad fantasma. Las tiendas están cerradas y las residencias abandonadas. Después del levantamiento palestino de 2000, el ejército israelí cerró el área, con el pretexto de salvaguardar cinco asentamientos judíos. Varios puestos de control militar vigilan la entrada y salida de los transeúntes. A ningún palestino se le permite conducir automóviles o motocicletas en la zona de aislamiento. Sólo a los colonos judíos.

Una de estas colonias, situada en lo alto de una colina que nace en la vía bloqueada, es la de Tel Rumeida. Tiene alrededor de 150 habitantes, protegidos por los militares, que allí viven, estudian y rezan. Muchos trabajan para otros lugares, moviéndose bajo custodia permanente. Varios grupos sionistas ayudan a recaudar fondos para apoyar a la comunidad.

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Cerca de 150 judios viven en la colonia de Tel Rumeida en Hebrón, vigiladas 24 horas por el ejército

Una de estas organizaciones es Jabad-Lubavitch, entidad religiosa con ramificaciones en varios países. David Halon, un estadounidense de Nueva York, fue a Hebrón como parte de los esfuerzos para fomentar el estudio bíblico entre los soldados y los civiles del asentamiento. Se siente orgulloso de lo que hace. «Somos un ejemplo para los judíos del mundo», dice. «Aquí estamos 500 contra 250 mil árabes. Resistimos sin temor, junto a nuestras fuerzas armadas.”

Él mira a los vecinos palestinos, a la vista, a unos metros de distancia, pero divididos por una valla. «La Torá dice que los judíos deben tener el mando», dice. «Somos el pueblo elegido y ganamos en la guerra, por la voluntad de Dios, el derecho a estar aquí. Ellos pueden quedarse, desde que sean obedientes a los mandamientos divinos.”

Traducción: Kelly Cristina Spinelli

Fuente: Ópera Mundi

Infográfico: Datos y cifras de la Nakba

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